Hubo un tiempo  en el que el FC Barcelona sembraba el pánico en los pabellones de balonmano de España y Europa y cuando a los rivales les tocaba visitar el Palau Blaugrana, a estos se le producía un miedo escénico de tal magnitud, que muchos se quedaban petrificados cual gárgolas en la pista. Esa época, transcurrió a mediados de los ´90, cuando “España iba bien” y la economía se recuperaba de la crisis de años anteriores.

En ese llamado Dream Team, jugaban entre otros míticos jugadores como Rafa Guijosa, Enric Masip, Barrufet, Antonio Carlos Ortega, Xavi O´Callaghan y un tal Iñaki Urdangarín. Tal vez les suene su nombre.inaki-undargarin-balonmano

Criado en una pudiente familia vasca de renombre, el padre era un alto cargo de Caja Vital y su  madre una aristócrata. Con 18 años ya debutaba en el primer equipo del Barça. Sus 197cm de altura, su sacrificio defensivo, unido a un poderoso tiro con la mano izquierda y capacidad para filtrar pases al pivote hacían de Urdangarín un jugador muy completo. No era un tío de destacar en algo en concreto, pero no fallaba en nada. El clásico jugador de equipo.

Un jugador “normal”, pero toda esa normalidad se truncó cuando se anunció su noviazgo y posterior matrimonio con la hija del entonces Rey de España, Cristina,  allá por el 1997. La prensa rosa lo perseguía, las aficiones rivales la tomaban con él e incluso, le tocaban en los pabellones la típica canción de entrada en la Iglesia para el enlace nupcial, para desconcentrarlo. El Beckham del balonmano. Cuando se retiró, las licencias federativas de este deporte bajaron una barbaridad. Estaba de moda el balonmano.

Su palmarés es envidiable, diez ligas Asobal, siete copas del Rey, seis copas de Europa, dos recopas, cuatro supercopas de Europa, nueve supercopas de España, tres copas Asobal y once ligas catalanas. Además de dos bronces olímpicos y otro bronce en un Europeo.

Tras retirarse, se formó para la dirección de empresas. Daba charlas magistrales a directivos, además de ejercer como consejero delegado de Telefónica y dirigir el Grupo Nóos. Y tras eso, la historia tan conocida, que todo el mundo sabe.inaki-urdangarin-caso-noos-declaracion

Cuesta creer que este personaje sea ahora más conocido por sus visitas a los juzgados que a las pistas, ya que posiblemente, sea el mejor lateral derecho de la historia del balonmano español, con el permiso de Mateo Garralda, claro está.  Un tío que dignificó como pocos los valores del deporte: compromiso, lucha, entrega, compañerismo… muy probablemente su próximo destino, en vez del Pabellón del Ademar de León o del Granollers, pueda ser el Pabellón de la cárcel.

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