El eterno debate de la comercialización de la música electrónica

La música electrónica se encuentra, posiblemente, en el estado de máximo apogeo desde que existe como fenómeno de masas. Esto trae consigo numerosos detractores como todo lo que alcanza una popularidad, sea dentro o fuera del ámbito. En este caso la polémica radica en la tensión entre los oyentes de diferentes géneros y el continuo debate sobre la calidad de los mismos.

Haciendo un breve repaso histórico para contextualizar, la popularidad de la música electrónica comienza durante los años 80 en Detroit y Chicago. Paralelamente se desarrollan los denominados géneros Techno y House los cuales tienen sus raíces en las influencias del Jazz, Soul y Funk de la época.

A finales de los 80 y durante la década de los 90 comienza un crecimiento continuo con la aparición de las raves, el conocido como Verano del Amor y su llegada y desarrollo en Europa. Aparecen nuevos géneros como el Hard-Techno, Drum&Bass o Trance. Muchos artistas como Kraftwerk, Vangelis, Jean Michael Jerre o Daft Punk ayudan a su acercamiento a las masas al tomar la electrónica como herramienta de sus trabajos y con una gran puesta en escena detrás.

APARICIÓN DEL EDM

A lo largo de los siguientes años la popularidad fue aumentando progresivamente. Pero el siguiente gran salto se produjo en torno a los años 2011 y 2012 con el denominado EDM (Electronic Dance Music). No se trata de un género, sino de un movimiento el cual engloba a un conjunto de temas dentro de diferentes estilos musicales destinados a llegar al mayor número de gente.

En pocos años ha sido el motivo de que miles de personas en todo el mundo se aficionen a este estilo de música. Festivales como Tomorrowland o Ultra Music Festival han tenido un papel muy importante al dotar al EDM del protagonismo de sus ediciones. Muestra de ello es que el escenario principal lo destinan a los artistas de éste movimiento. O los aftermovies, gran herramienta de promoción donde colman la mayor parte de las imágenes.

Las producciones de los artistas nacen de éste deseo de reunir al mayor número de gente posible en un evento y vender el mayor número de copias. El resultado es que la electrónica ha desbancado en poco tiempo a otros géneros musicales de las listas de éxitos y de premios internacionales.

Las críticas dentro de la propia música electrónica hacia el EDM radican en la explotación que se ha llevado a cabo de la industria, por ser «demasiado comercial». La demanda aumenta y los precios de las entradas a discotecas o festivales se disparan. Algunos DJs de renombre dejan de lado su estilo personal para adaptarlo a la nueva tendencia.

Géneros como el Deep House, que surgió como la rama underground del House, han visto como su popularidad ha aumentado en contraposición a su definición.

Aunque haya artistas y temas de una alta calidad y trabajo detrás, esto se ve ensombrecido e infravalorado al pertenecer al mismo género en el cual la mayoría se ha convertido en una producción en serie de canciones muy similares entre ellas. Cuando en otra época un músico tardaba varios años en ganarse el renombre, actualmente hay una oleada de nuevos productores cada vez más jóvenes. Muchos con la polémica de tener productores fantasma detrás de sus éxitos.

ORÍGENES DEL DEBATE

Lo cierto es que el rechazo hacia lo nuevo es algo que siempre ha estado presente. Ocurrió con los seguidores del Funk hacia el Techno, por hacer uso de los sintetizadores. Con los oyentes del Techno hacia el Hard-Techno, por radicalizar lo que ellos consideraban sus valores. Y de igual forma con el Trance. La generación mayor siempre ha dicho que en sus tiempos todo era mejor.

En el caso de Daft Punk, ya generaron un fenómeno pop en la electrónica por entonces. Sus temas son de sobra conocidos incluso para seguidores de otras tendencias musicales. Pero es realmente ahora cuando se podría decir que la burbuja ha explotado.

RELACIÓN ENTRE CONCEPTOS

La cuestión es, pues, qué es realmente música comercial. En el momento que un artista produce y lanza un tema al mercado o a su plataforma personal, lo está destinando al público.Sea del género que sea e independientemente de los seguidores que tenga en las redes sociales.

La música no comercial es un concepto que solo existe en contraposición del otro. Es aquella que no es elaborada para ser vendida. Pero de haber sido así, no sería conocida por los oídos a los que llegue.

La industria de éxitos prefabricados no satisface al colectivo con conocimientos más altos de una gran cantidad de música. De ahí que se decanten por propuestas más alternativas que surgen de una mayor libertad creativa. Pero hay que tener en cuenta que esta supuesta libertad no siempre trae consigo la calidad.

Álvaro Hidalgo Pedrosa

Estudiante de Arquitectura nacido en Málaga. También apasionado de la música.