¿Puede lo oscuro encerrar los más bellos sentimientos?. ¿Es la muerte, la guerra, la desesperación, los detonantes de los poemas más hermosos?. Death in June consigue crear con su música y apoyándose de una imaginería tétrica un compendio de sensaciones donde la melancolía y la tristeza se vuelven himnos de esperanza y una declaración de guerra contra el mundo moderno. Pero… ¿qué se esconde tras la máscara?
Escribir sobre Death in June es algo bastante complicado. Y más pretender desentrañar algo como su iconografía. Mucha de la fuerza de la banda de Douglas Pearce reside en la imagen, en el impacto visual. Que nos quiere decir el hombre de la máscara con todo este alarde de teatralidad?
Comenzaremos con una breve introducción sobre sus inicios. Death in June es el resultado de una “muerte musical” (que ironía, no?). Nace de la disolución de la mítico grupo de punk Crisis en 1981, donde sus integrantes Douglas Pearce y Tonny Wakerford se unieron a Patrick Leagas, dando lugar a la primera formación oficial de la banda. Su sonido estaba influenciado por el post-punk con toques de industrial. Por avatares del destino, el bueno de Douglas se quedaría solo en el proyecto en 1985. Y dicho esto, nos metemos en harina.
El primer punto a analizar es sin duda el nombre elegido para darse a conocer. La muerte es el leivmotiv donde gira toda su esencia, pero considerando a la muerte en un sentido romántico. Y el nombre de la banda no iba a ser menos. Death in June nos recuerda un hecho acontecido en la Alemania nazi, cuando la cúpula del partido manda asesinar a parte de sus miembros más destacados, en lo que sería históricamente recordado como “La noche de los cuchillos largos”. Estos hechos ocurrieron en Junio de 1934.
Pasemos a la puesta en escena. Douglas se presenta al público con su icónico uniforme militar, y oculta su cara bajo la máscara más famosa del neofolk. La esencia militar como algo visualmente agresivo, destructivo, y esa máscara carente de gestualidad es una sensación tan perturbadora como hipnótica. Delante de ti está un soldado muerto, sin nombre, sin cara, empuñando una guitarra como arma. Delante de ti está la muerte, la guerra. Y es hermoso. Death in June utiliza el look militar para hablarnos del amor, convirtiéndose en una paradoja que confunde al espectador.
Acompañándole en el escenario podemos observar varios símbolos. Una calavera sonriente, con el número 6 adosado en uno de sus lados. Esta calavera, también conocida como totenkopf, suele estar pintada en una bandera multicolor u arcoiris, ya que Douglas Pearce es homosexual. Si interpretamos estos símbolos podemos entender que la calavera es la muerte y el seis hace referencia al sexto mes del año. El resultado es Death in June.
Por otra parte, tenemos a la mano enguantada, sosteniendo el látigo, y otra vez el omnipresente numero seis. Esta mano puede evocarnos al castigo, la dominación, a un proceso doloroso. Esta es la mano del ejecutor, el encargado de dar muerte. Otra vez Death in June.
La experiencia de esta performance es difícilmente olvidable. El uso de los símbolos, de la estética, toda la imaginería esta cuidada y enfocada a provocar catarsis, repulsión o por lo menos a desconcertar a quien está observando. Porque es difícilmente comprensible para el alma humana mirar a la muerte a sus inexpresivos ojos y sentir que su voz emana amor y romanticismo.





