El diseño de su página web es sencillo, como el lienzo en blanco del pintor. La última actualización es reciente pero definitiva: una breve nota en inglés y chino anunciando el final. Ren Hang, fotógrafo subversivo de la carne, nació en 1987 en Jilin, China. Se quitó la vida el pasado 24 de febrero en Beijing, con apenas veintinueve años. Tras de sí, su batalla contra la depresión y una incipiente carrera marcada por la controversia.

Los orígenes del fotógrafo
En una de las entrevistas que concedió a lo largo de su vida, Ren recordaba una infancia normal, «tal vez demasiado». Nació en una capital de provincia del noreste chino, en el seno de una familia alejada del mundo del arte. Su madre, que trabajaba en una casa editorial, sí posó para él en la serie My Mum. Sería una de las más destacables del fotógrafo.

Fue la experiencia universitaria de Ren en Beijing la que sentó las bases de su carrera fotográfica. En China, las residencias universitarias moldean a los hijos únicos en un espíritu de disciplina, al menos temporalmente. Toque de queda nocturno, separación por sexos y, ante todo, una vida en comunidad inevitable. Baños comunes y dormitorios de cuatro personas hicieron que Ren se acostumbrase rápidamente a la desnudez.

En occidente, la noción individualista de la privacidad discurre, por lo general, paralela a una visión teóricamente liberal de la sexualidad. Es una mezcla desconcertante para la mentalidad china media. La desnudez como consecuencia de la colectividad no se concibe como sexual, por lo que no se excluye. El joven Ren, cámara en mano, tomó esa primera desnudez y la reinterpretó de manera radicalmente opuesta. Fue su lectura del cuerpo la que entró en conflicto directo con las normas y fronteras del imaginario chino tradicional.

De tabúes y motivos
Pero Ren Hang insistía en que no le movía el ánimo de provocar. Tampoco buscaba la inspiración en el occidente que pronto admiraría su obra. El mismo occidente que podría asumir, erróneamente, que el artista renegaba, y con razón, de los suyos. Ren desarrolló su obra en su país porque le gustaba China, la tierra en la que nació. Su fotografía fue un replanteamiento de la sexualidad de sus compatriotas, sus amigos, su gente. La censura de la que fue víctima durante toda su carrera era otro motivo para continuar en China.

En las entrevistas que concedió a lo largo de su vida, Ren se oponía a la visión tradicional y conservadora china de los cuerpos y el sexo explicándola. En la cultura que era la raíz de su obra, explicaba, «se esconde el cuerpo». Mostrar aquello que se entendía como privado se considera como «una degradación, incluso una desmoralización«. Usuarios de Weibo escandalizados y policías alertados por los guardianes de la moral retiraban sus imágenes de Internet y galerías. No veían lo que animaba a Ren a fotografiar el desnudo: su naturalidad y su existencia al margen de la rigidez moral.

Él seguía adelante. Lo hacía junto a sus modelos. Eran sus amigos, en cuya piel, curvas, miradas, genitales y cuerpos se basaba su arte. Describían de distintos modos las fotografías en las que posaban, pero todos compartían ciertos denominadores comunes. Pureza. Belleza. Inocencia. Impresiones compatibles con la inevitable sensación de suciedad, de obscenidad. Natural como el propio sexo.

Ángulos atormentados
El enfant terrible del arte chino, Ai Weiwei, había salido en su defensa. Su obra se abría camino a paso lento pero seguro a través de exposiciones y publicaciones. Ren declaraba que su vida era «sencilla». De ella no esperaba nada en concreto, únicamente que transcurriera «sin sobresaltos». Poseía un álbum privado que llenaba de retratos y fragmentos de objetos. Sobre la portada negra, un mensaje en grandes caracteres blancos: Siento resentimiento hacia mi pasado y no me importa el futuro.

Cuando saltó al vacío desde la vigésima octava planta de un edificio de Beijing, Ren cumplió los malos presagios. Detrás dejaba no solo sus fotografías, sino también sus palabras. Versos tristes y reflexiones sobre la depresión que permanecen ahora que su cuerpo ya no existe.
我买一把刀 Compré un cuchillo
我们可以共用 Podemos usarlo juntos
如果你不爱我了 Si no me quieres
我就杀掉你 Te mataré
如果我不爱你了 Si yo no te quiero
你就杀掉我 Me matarás

