Norteamericano de nacimiento, su nombre es Emmanuel Radnitzky, aunque sería conocido por todos como Man Ray. Parecía un parisino de tomo y lomo, por su estilo, tendencias y filosofía de vida.

Man Ray fue un modernista que contribuyó con audacia y lenguaje informal a los movimientos dadaísta y surrealista. Reconocido, especialmente, por sus retratos y fotografías avant-garde de gran sentido estético y artístico.

Man Ray

El violín de Ingres (1924) – Fuente: www.flickr.com/joaquimcartes

Adscrito a la estética de la contradicción

Creó esculturas con objetos domésticos, alzándolos a una dimensión desposeída de vulgaridad. Una “cosa” ordinaria era transformada en un elemento retórico. Un arte ambiguo, desenfadado que para muchos resulta incomprensible. El mensaje oculto, adscrito a otro estadio de la mente en cuyos recónditos pliegues oculta un motivo, el de Man Ray.

Su intervención como artista en los objetos era mínima, sin embargo, fue uno de los partícipes reconocidos del ready-made una de las invenciones dadaístas. Mensajes incomunicados, conceptos independientes de toda claridad, desposeídos, fríos, sin solera ni arraigo.

Regalo (plancha, clavos de cobre, 1921), es el objeto-escultura más conocido de Man Ray – Fuente: www.flickr.com/iko_niko/

El artista creó este ready-made durante su transición artística, momento en el que abandonaba el dadaísmo neoyorquino para convertirse en uno de los principales protagonistas del surrealismo en París. Parte de un objeto básico que transforma en objeto nuevo, ilógico y surrealista. Un producto del hombre, fabricado, industrial y de materiales poco nobles, se convierte en una pieza museística.

El frío material de sus piezas deslumbra por su despotismo vacío, carente de cariño. Creador de objetos sin cinceladas cuidadas, la meticulosidad no formó parte de su creación original. “Cosas” funcionales se encumbran en un movimiento que vocifera mensaje a rebeldía.

 

Man Ray

Flamenco Dancers (1957) – Fuente: www.flickr.com/nicoleameda

El ready-made como un vaso comunicante entre lo que el artista expresa y lo que el espectador ve. Una mirada desentrenada para esta vanguardista forma de arte. El ojo practica para entender. El hombre común frente a un objeto que habla de su propia existencia.

Man Ray poetiza la materia, enfrenta al observador a mirar dentro de sí para buscar su relación con el poema. El artista quiere decir mucho con poco. Se nutre de elementos banales para transmitir una experiencia, para no decir nada en el silencio de las cosas.

Esculturas retóricas, gélidas de tradición, se regodean de sus antepasados burgueses. Man Ray muestra cierta altivez en sus representaciones. Se atreve con objetos vulgares, ordinarios en la vida doméstica, para desprenderles su hogar y subirlos al altar.

La concurrencia observa frente a sus narices su obra, se deleita con el efecto taciturno de la incomprensión. El artista abre un debate que enfrenta dos prismas: uno que mira y comprende que ve una verdad, por ejemplo, una plancha con clavos, sin más; y el otro que se enfrenta no a una verdad, sino a una interpretación.

Fotógrafo de sueños

Man Ray

Glass Tears (1932) – Fuente: www.flickr.com/mikes_photos

Surrealismo, dadaísmo…-ismos en los que Man Ray tuvo su protagonismo. Fotografió los momentos de trance hipnótico de Robert Desnos en 1922. Además, dio soporte a algunos de los principales textos surrealistas, como la fotografía de título Explosante-fixe de 1934, publicada en el n°5 de la revista Minotaure ese mismo año. Imagen con la que apoyó visualmente el poema dedicado al girasol “L’Amour fou”.

En ella una bailarina de flamenco ha sido inmortalizada en pleno giro danzante. El movimiento paralizado en la fotografía es el responsable directo del emborronamiento que otorga al cuerpo, haciéndolo parecer más un girasol que una mujer. En fin… ¡cosas del surrealismo!

 

Man Ray

Anatomy (1929) – Fuente: www.flickr.com/nvdbroek

A Man Ray le atraía fotografiar fragmentos del cuerpo femenino. En esta imagen un cuello de aspecto fálico. Para el adalid del surrealismo André Breton, esta belleza convulsiva representaba su esencia visionaria en la estética onírica y científica del psicoanálisis. Incluyó esta imagen en su libro “Nadja”. Breton, creía que Explosante-fixe aludía directamente a una reformulación de belleza que contenía su libro.

 

Man Ray

Erotique voilée (1933) – Fuente: www.flickr.com/loriannew

Man Ray crea imágenes y objetos-esculturas que se sitúan en la óptica de los deseos, sueños y recuerdos. Convirtió la fotografía en arte. Inventó la “rayografía”, técnica que le permitía obtener imágenes sin cámara fotográfica.

El autor revertía sus ideas en impresionantes lenguajes artísticos, nuevos y rupturistas a la par que contestatarios. Con el “rayograma”creó un nuevo universo visual. Para ello, colocaba objetos sobre un papel fotosensible que luego exponía a la luz. Transfería imágenes resultantes capas sobre capas, con resultados como en «El beso», realizada en 1922.

Man Ray

Rayograph (1922) – Fuente: www.flickr.com/nicoleameda

Utilizó elementos inanimados, su propio cuerpo o el de sus amantes, por lo que su trabajo derivó en una interesante obra autobiográfica.

Man Ray, necesitado de la experimentación y muy cercano a la obra de Marcel Duchamp, llevó sus fantasías al límite de la parodia en una época en la que la historia dejaría su huella post-belicista, y el arte, una pisada fuerte, vanguardista, misteriosa y, sobretodo, diferente.

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