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Yuri !!! on Ice: cuando el anime hace historia

Cuando la oferta se equipara a la demanda e incluso la supera, es difícil brillar. El género del anime no escapa a esta premisa. La Asociación de Animaciones Japonesas (AJA) registró un total de 341 series televisivas en 2015, 233 nuevas. Los ingresos extranjeros del sector ese mismo año ascendieron a 288.4 millones de dólares. La “era posGhibli” está marcada por una enorme diversificación de géneros, canales de distribución y producción.

Yuri!!! on Ice, persiguiendo un sueño

¿Cuál es la receta del éxito? Ya en 2016, Yuri!!! on Ice ha creado la suya propia con ingredientes que a priori no auguran sorpresas. Patinaje artístico de élite, motivación, romance y humor. Producida por MAPPA y escrita por Mitsurō Kubo, la serie está pendiente de confirmar una segunda temporada. La primera hace justicia ya a su opening, astutamente interpretada en inglés. Yuri!!! on Ice ha hecho historia.

Los conflictos de Yuri (y compañía)

Gran parte del triunfo de YoI radica en la profundidad psicológica de un elenco tan brillante como humano. La serie explora la motivación de cada personaje para triunfar y la integra en sus rutinas, competiciones y personalidad. Hay tantas como patinadores: desamor, orgullo nacional, la certeza del propio genio, relaciones familiares o pasiones de fronteras difusas. El éxito de unos y otros fluctúa a lo largo de la serie. Todos logran conectar, en un momento u otro, con la audiencia dentro y fuera de la pantalla.

En una trama ágil desde el primer capítulo, el relato menos fiable es el del protagonista. Sumido en una profunda crisis personal, Yuri Katsuki ocupa el frágil centro de una tríada inesperada. Sus graves problemas de ansiedad, nula autoestima y falta de confianza son el eterno lastre de su carrera. La pérdida de su perro sella un rosario de fracasos en competición y fuerza el paréntesis en su tierra natal. Yuri se juega algo más que su futuro: su desarrollo personal está estancado.

Las sombras del éxito

Sin embargo, no es oro toda la medalla que reluce. La trama humaniza al ídolo de Yuri, Viktor Nikiforov, que se ofrece por sorpresa a reconducir su carrera. Mientras se revela el misterio, Viktor combate como entrenador la cara oscura del éxito: una apatía rayana en la depresión. Su sucesor, Yuri Plisetski, Yurio, libra una lucha contrarreloj contra su inminente desarrollo físico. Su juventud, que no le impide descollar sobre todos los demás, es clave en su madurez emocional y su temperamento.

Presión en la pista

Todo esto y más se retrata sin escatimar en caídas, lágrimas, momentos cómicos ni fracasos. Junto al progreso de Yuri y compañía, sin embargo, la cabecera de la serie gana color, la trama emoción.

Naturalidad en el anime

Además, YoI es revolucionaria en su tratamiento de  la expresión de género y la homosexualidad. Que existan subgéneros como el yaoi o el shonen-ai no garantiza que cuestionen las reglas del juego heteronormativo. YoI lo hace refugiándose en la naturalidad. La confirmación de los deseos del fandom es discreta pero firme. Quienes hubieran querido escenas más explícitas ignoran que, al rechazar las etiquetas, la serie apenas si pasó la censura. Una censura que explican parcialmente códigos emocionales muy distintos de los occidentales.

Personajes sin miedo a expresarse

Curiosamente, la discreción forzosa favorece la normalización. El subtitulado no siempre responde al japonés original, pero quedan las imágenes. Yuri y Viktor son almas gemelas antes de ser pareja. La serie muestra su interacción diaria, sus gestos de complicidad mutua y su creciente cercanía física. La sexualidad latente de Yuri discurre al hilo de coreografías conmovedoras que establecen una tensión cada vez más abierta con Viktor. Viktor responde alentándole a avanzar hacia el clímax de un sueño del que se sabe inspiración.

Los creadores de YoI afirman que existe en un mundo sin homofobia. El género en la serie fluye con igual libertad. Yuri abraza personajes femeninos, Viktor conquista el hielo con ambigüedad y Yurio es andrógino como prima ballerina. Secundarios como Georgi exploran igualmente, con un humor respetuoso, expresiones alejadas de la masculinidad tradicional.

Libertad sobre el hielo

Extras indispensables

A la documentación aprobada con nota, YoI suma una excelente banda sonora, completa con un aria compuesta ex profeso. Sus mejores momentos, además, han sido pasto del fandom en Tumblr, con parodias desternillantes, fan art y fanfiction para todos.

Hasta el siguiente nivel, pues.

 

Ana Padilla Fornieles

Haciendo camino desde 1989. Traductora e intérprete, miembro del equipo de moderación de Our Shared Shelf. Mis pasiones son los idiomas, la literatura, viajar, la cultura en general. Soy un proyecto de escritora.

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Ana Padilla Fornieles
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