El terrorismo yihadista es una de las grandes amenazas mundiales de nuestros días. Da igual si es en ciudades del primer mundo como Nueva York, Madrid, Londres, París, Bruselas o Barcelona; o en otros lugares como Siria, Irak o Nigeria. El yihadismo está matando cada día.

Pero ese yihadista que mata con el Corán en una mano y un AK-47 en la otra no lo hace basándose en las enseñanzas de Mahoma (570-632 d. C.), sino en una interpretación de las mismas. La raíz de esta ideología nace 700 años después de la muerte del fundador de la religión islámica, ya en el siglo XIV. Siempre dentro de la corriente suní, nunca chií.

Víctimas tras el último atentado del ISIS perpetrado en Europa, en Barcelona. || Fuente: infobae.com

El precursor de los yihadistas

Toda la tradición integrista islámica suní proviene de las enseñanzas de Ibn Taymiyyah, un teólogo y jurista ortodoxo que vivió en torno al 1300. Éste marcó como centro de sus enseñanzas el predominio de la umma o comunidad de creyentes, regida por la Sharía o ley coránica, por encima de cualquier otro colectivo humano.

Explicado de otro modo, predicó con énfasis que el conjunto de los creyentes musulmanes debe imponerse sobre cualquier otro conjunto de hombres, haciendo uso de la yihad o guerra santa. También hizo especial hincapié en las bendiciones que los mártires de la yihad lograrían en el paraíso. El ABC del yihadismo que todo el mundo conoce.

Igualmente, fue el primero en afirmar que la yihad también podía hacerse contra los musulmanes que no obedecieran al pie de la letra la Sharía. Su fetua (pronunciamiento legal islámico) al respecto fue recitada, por ejemplo, durante la ejecución del piloto jordano Moaz Al Kasasbeh a principios del 2015 a manos del ISIS.

Mezquita salafista en Cornellá. || Fuente: Twitter.com

El wahabismo y los Hermanos Musulmanes

Las enseñanzas de Ibn Taymiyyah fueron continuadas por Muhammad ibn ‘Abd al-Wahhab en el siglo XVIII. Fue el precursor del wahabismo o salafismo, definido como un movimiento fundamentalista que reivindica el retorno a los orígenes del Islam. Originario de Arabia Saudí, fue ya en la década de 1970 cuando esta corriente comenzó a experimentar una expansión mundial, gracias a la financiación de mezquitas y centros islamistas financiados con el dinero del petróleo. Algo que hoy continúa ocurriendo.

Teorías similares comparten los Hermanos Musulmanes, fundados en 1928 por Hasan al-Banna en Egipto. Su idea principal es que la Sharía es el único punto de referencia para la ordenación del individuo, la vida familiar, la comunidad y el Estado. Según se fue extendiendo por el mundo islámico a través del siglo XX se crearon a su abrigo organizaciones como Hamas, siendo los primeros grupos integristas que cometieron ataques terroristas en Europa.

Al-Qaeda y el Estado Islámico

Y bebiendo de esa radicalización llegaron los muyahidines, Osama Bin Laden y Al-Qaeda, el World Trade Center desmoronándose y los trenes estallando el Madrid. También las guerras de Afganistán e Irak, las revoluciones en el mundo árabe y su instrumentalización por parte de los islamistas radicales. Y la guerra de Siria, la creación del Estado Islámico, las ejecuciones en HD y los atentados por media Europa. Los lobos solitarios, los atropellos, Bataclan, Niza, Londres, Las Ramblas… Los gritos de Allahu Akbar.

El atentado al World Trade Center, el renacer del terrorismo yihadista. || Fuente: lostiempos.com

Occidente no puede obviar su parte de culpa. Las cruzadas, el colonialismo y posterior imperialismo, la explotación de recursos en general… Menosprecios y agresiones al mundo árabe que echaban a los jóvenes en brazos de los ‘radicalizadores’. También en las ciudades de occidente.

Sin embargo, el culpable siempre será el que pone la bomba, el que aprieta el gatillo, el que conduce el camión. El que basa su estilo de vida en seguir con literalidad las enseñanzas de alguien que vivió en el siglo XIV. Aquel que no deja evolucionar a su religión ni a los que comparten su fe y quieren vivir en paz.

Y el problema es ese, una cuestión de evolución. Los judíos ya no lapidan, los cristianos ya no queman en la hoguera, pero los yihadistas siguen matando en el nombre de Alá.