Muchas son las leyendas que se han generado a lo largo de los años en el mundo de la música. En el arte, como en cualquier actividad humana, encontramos ciertas personas con un talento especial, personas que parecen tocadas por “algo” que escapa a nuestro entendimiento. Es difícil comprender el proceso en el que un genio elabora sus ideas, más aún cuando éstas nacen de conceptos ajenos a nuestro ser.

En los sesenta hubo una corriente que empezó a cobrar mucha fuerza en el mundo musical. El consumo desmesurado de las drogas “open-mind” (LSD..) llevó a la música nuevos sonidos, nuevas formas de desarrollar la creatividad. Syd Barrett fue uno de los pioneros en la composición de la música psicodélica. También fue pionero en la demostración de los efectos que dichas drogas podían producir en nuestro cerebro.

Syd Barrett

Syd Barrett

Roger Syd Barrett fue el líder y creador de la famosa banda británica “Pink Floyd”. Hay que remontarse hasta el año 65 para encontrar las primer grabaciones de la banda y es impresionante observar la evolución que sufrió el grupo en apenas año y medio. En sus inicios “Pink Floyd” era una banda que sonaba a una mezcla de rhythm and blues y pop. Su música era similar a la de muchos grupos ingleses contemporáneos y quizás aquella razón motivara a Syd Barrett  para buscar un sonido propio, algo que realmente consiguiera satisfacer su carácter inquieto y creativo.

Con Barrett al mando, Pink Floyd empezaría a desarrollar un estilo rompedor y vanguardista. El primer álbum de la banda se grabó casi en el mismo espacio y tiempo que el famoso «Sgt. Peppers» de los The Beatles. «The Piper at the Gates of Dawn» fue el nombre que Barrett quiso ponerle al álbum (hace referencia a un libro que leía de pequeño). Aunque Barrett fue el pilar básico en la composición, lo cierto es que Richard Wright y Roger Waters fueron fundamentales para terminar de cuajar las canciones, con sus arreglos musicales.

«The Piper at the gates of Dawn» es un álbum pionero y brillante en su género. Las temáticas del disco parecen sacadas del mundo interior de una mente infantil y madura al mismo tiempo. La métrica que Barrett dió a ciertas letras como Bike o Chapter 24 son sencillamente, geniales. En el año de su publicación (1967) el álbum despertó críticas frías e incluso se conserva una entrevista en la televisión en el que los “periodistas” parecen no entender el concepto que quieren transmitir, tachándoles de hacer una música extraña y exageradamente ruidosa.

Portada del primer álbum de Pink Floyd

Portada del primer álbum de Pink Floyd

Lo cierto es que el éxito de Pink Floyd se hizo patente en el underground de Londres. Empezaron a ser habituales del UFO(un local que acogió a toda la escena psicodélica que se estaba generando en los 60).  Sus shows eran tremendamente sonados por su mezcla de música y juegos de luces. Los directos de Syd parecían perfectos para entrar en otra dimensión y perder el control.

El consumo exagerado de drogas, hizo que el líder de la banda  empezará a desarrollar un carácter insostenible para el grupo. Tras muchos episodios lamentables en los que llegaba a no tocar en los conciertos, Roger Waters buscó un sustituto para el cantante. Gilmour fue el guitarrista escogido, y aunque se quiso mantener a Barrett como compositor y músico de estudio, la realidad es que su cerebro parecía frito. Roger Waters contó en una entrevista cómo había vivido aquella metamorfosis. Según contó, Barrett pasó un fin de semana en casa de unos amigos tomando unas dosis muy altas de LSD. Tras su vuelta, simplemente ya no era él. Su mirada había cambiado y así lo expresó en la famosa canción “Shine on your crazy diamond”: Now there’s a look in your eyes, like black holes in the sky.

Tras aquello, la banda “abandonó” a Syd Barrett. Simplemente siguieron su curso sin él. La última canción que grabó fue “Jugband Blues”, una pieza desgarradora en la que parece despedirse del mundo. Pasaron los años y el cantante desapareció del mapa para sus compañeros. Tan solo volverían a verlo en una escalofriante escena en el estudio: Syd Barrett se presentó con la cabeza afeitada y con muchos kilos de más. El cambio era tan drástico, que los miembros del grupo tardaron en reconocerlo.

La historia de Barrett es una tragedia. Pasó el resto de su vida recluido en casa de sus padres, dedicándose a una de sus pasiones : La pintura. Sus últimas muestras musicales  las encontramos en sus dos álbumes en solitario (tras su marcha de Pink Floyd). Unos discos de culto, que alimentaron el mito y la leyenda del artista.

Pintura de Syd Barrett

Pintura de Syd Barrett

Muchas personas sostienen que su historia, es una forma de escapar de la fama. Quizás quiso evadirse de todo el éxito que estaba experimentando su grupo, quizás era un artista dedicado a su obra sin aspiraciones al éxito ni a la fama. Fuese como fuera, existe una entrevista a Syd (ya mayor) en la que reconoció no recordar a ninguna banda llamada Pink Floyd ni de haber formado parte de ella.

Murió el 7 de julio de 2006 a causa de un cáncer de páncreas, con más de un millón de dólares en su cuenta bancaria. Su estela sigue brillando e inspirando a miles de artistas. Fue un genio irrepetible, que se vió atrapado entre el cielo y el infierno.

 

Send this to a friend