Hoy en día, el concepto de ópera ha evolucionado mucho y ya no es lo que era. Normalmente, la definición de un género artístico siempre depende de la época y de quién la pronuncie, esta dependencia se intensifica en un género como la ópera. De por sí, un híbrido que acumula tanto aspectos de la poesía como del teatro, sin olvidar la música que marca el ritmo del relato y que caracteriza la imagen tradicional de este género decimonónico.

Pero, esta vez, el Teatro Real ha ido un paso más allá y se ha atrevido con una obra que vuelve aún más híbrido un género ya de por sí original. Esta vez, con dos periodos de puesta en escena, uno que comprende desde el 13 al 18 de Febrero y, tras una pausa, de nuevo del 26 de mayo al 1 de junio, Street Scene ofrecerá un total de 10 sesiones que dirán si el público del Real está preparado para Broadway. Y es que Street Scene se aleja, y mucho, de la ópera clásica aunque no deja de ser fiel a ella.

Sam y Rose Maurrant - Street Scene

Sam y Rose Maurrant – Fuente: www.teatro-real.com

Aspectos como la historia trágica con muerte operística que desencadena pasiones, o la repetición de un ritornello amoroso que suele ser protagonista de una escena de amor pero que, casi siempre, cierra la obra en la escena más dramática de la tragedia.

Historia de una escalera en Nueva York

La escalera, físicamente presente en la escena del Real, traslada al público a un barrio pobre de Nueva York donde inmigrantes de diversa procedencia malviven a la espera de una vida mejor. Varias generaciones se superponen. Los padres, representantes de la primera generación y desengañados con su sueño americano, esperan que sus hijos corran otra suerte diversa proporcionándoles una mejor educación. Aún así, su tristeza y desasosiego, a veces, escapa de ese rellano de la escalera en el que intentan ocultarla, dando lugar a la principal trama. La señora Maurrant, ama de casa dedicada a sus dos hijos, Rose y Willie, cae en la desesperación y como única salida encuentra el apoyo del lechero que se convertirá en su amante. El rumor se extiende por la escalera, hasta que llega a oídos de su propia hija, ya de edad adulta y, finalmente, los celos envenenan a su marido que asesinará a su mujer y a su amante, pillados in fraganti en el último acto. Los diálogos en inglés, con muy variopintos acentos, se intercalan con las interpretaciones de los personajes ‘principales’ que aumentan la dramaticidad de sus vidas con arranques de la más pura y clásica ópera.

Mrs. y Ms. Maurrant - Street Scene

Mrs. y Ms. Maurrant – Fuente: www.teatro-real.com

Swing y odas al helado

Pero no todo lo que reluce es trágico. También hay espacio para el baile, la fiesta y, por qué no, las canciones dedicadas al helado. Los inmigrantes italianos, alemanes, polacos, irlandeses hacen gala no solo de sus acentos sino de su cultura; así el italiano regala al público una oda al helado, fuente aparente de su felicidad.

Un momento de la canción al helado durante la ópera - Street Scene

Un momento de la canción al helado durante la ópera – Fuente: www.teatro-real.com

Y, sin abandonar el espíritu de diversión, los jóvenes menos afectados por la tragedia con la que culmina este drama, ofrecen a un público dispuesto a todo, una noche de bailes, sexo, alcohol y amores desenfrenados a golpe de swing y jazz.

Broadway en el Real

Una obra musical con intermedios operísticos; o una ópera clásica con intermedios musicales. La orquesta se adapta con facilidad a los cambios de ritmo, los protagonistas demuestran que la ópera no solo está hecha de grandes voces sino de grandes intérpretes, versátiles a la hora de pasar del diálogo burlesco a la canción lírica y viceversa.

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