Stranger Things, la llegada tardía de Spielberg a las series

Llamémosle reedición, pastiche, homenaje o simple inspiración, pero lo cierto es que la serialidad televisiva contemporánea se nutre del Hollywood más icónico. Y en ese universo si alguien destaca es Steven Spielberg. Todoterreno de la realización cinematográfica y fuente inagotable de creaciones en forma de narración audiovisual, Spielberg todavía no había sido citado en el relato catódico de este siglo. Y la verdad, sorprende que un modelo ficcional tan afanoso en reproducir viejos símbolos fílmicos instalados en la memoria colectiva no hubiera rendido pleitesía a uno de los más grandes diseñadores de imágenes prestadas a la mitomanía cinematográfica.

Stranger Things ha invocado al fin la imaginería del cine de Spielberg || Stranger Things, The Duffer Brothers (Netflix: 2016-)

Stranger Things ha invocado al fin la imaginería del cine de Spielberg || Stranger Things, The Duffer Brothers (Netflix: 2016-)

Cine y serialidad. Discursos transversales

Es llamativo que la vasta imaginería del cine de Spielberg no tuviera hasta el momento su acomodo en el discurso serial. Coetáneo al director encontramos el ejemplo de Francis Ford Coppola, influencia con El Padrino en el retrato de la mafia italo-americana desde el prisma familiar que supone Los Soprano (The Sopranos, David Chase, HBO, 1999-2007). Otro contemporáneo como Martin Scorsese se implicó directamente en proyectos como Boardwalk Empire (HBO, 2010-2014) o Vinyl (HBO, 2016), ambas con su sello personal: el interés por las organizaciones criminales y el desenfreno en el estilo narrativo.

Stranger Things juega con los rasgos más característicos del Hollywood de los 80 || Stranger Things, The Duffer Brothers (Netflix: 2016-)

Stranger Things juega con los rasgos más característicos del Hollywood de los 80 || Stranger Things, The Duffer Brothers (Netflix: 2016-)

Es innegable la atracción mutua entre cine y serialidad. Ya sea de un modo directo, como el caso de los Hermanos Coen (Fargo), David Fincher (House of Cards) o M. Night Shyamalan (Wayward Pines). Ya sea una mera influencia activada en la manifestación de arquetipos próximos a un autor, como ocurre con Quentin Tarantino y su omnipresencia latente en Breaking Bad o la segunda temporada de Fargo

Un juego de seducción entre ambos discursos que trasciende la cuestión autoral. Los géneros clásicos de la cinematografía, en su evolución contemporánea, también se articulan en el discurso episódico. El cine de gángsters reflejaba desde el inicio de la Nueva Edad de Oro de la Televisión una cierta comodidad en el trasvase de sus historias hacia el medio doméstico. Lo mismo con el melodrama, que halló en Mad Men el vehículo de renovación de las formas clásicas a través del relato por capítulos. Por no hablar de la ciencia-ficción, que activó su potencial como mecanismo narrativo a partir de Perdidos

Stranger Things, la transversalidad encontró a Spielberg

La relación entre ambas tipologías de ficción se ha solidificado en los últimos veinte años ante un espectador que ha interiorizado esa reciprocidad. Sorprende entonces que uno de los mayores símbolos del cine de Hollywood no hubiera encontrado discípulos en la ficción serial. Llama la atención que un proyecto como Stranger Things (The Duffer Brothers, Netflix, 2016) palíe esta ausencia tan tarde respecto a otras referencias del panorama catódico. Obras que ya habían explorado las formas más reconocibles de la industria fílmica estadounidense. Series que, por alguna razón, no habían dedicado espacio para el director de Indiana Jones, Jurassic Park o Inteligencia Artificial.

Quizás sea el respeto a un universo creativo profundamente reconocible y el pánico al fracaso en la emulación de esas formas. O simplemente sea el miedo a caer en la parodia y trivializar una figura reverenciada en Hollywood. Lo cierto es que la serie de Netflix se ha convertido en una sorpresa necesaria para esta era del metalenguaje que vive la ficción audiovisual.

La serie de Netflix es una sorpresa necesaria en el panorama catódico || Stranger Things, The Duffer Brothers (Netflix: 2016-)

La serie de Netflix es una sorpresa necesaria en el panorama catódico || Stranger Things, The Duffer Brothers (Netflix: 2016-)

Matt y Ross Duffer dibujan un mapa audiovisual de emociones encontradas, donde la nostalgia domina para invocar al Hollywood de finales de los 70 y década de los 80. Época en la que Spielberg gestó su leyenda. Encuentros en la tercera fase (1977), E.T. (1982), Gremlins (1984) o Los Goonies (1985) portan su sello. Una marca de prestigio que Stranger Things logra implicitar en el instersticio de sus imágenes. Gesto conciliador de un discurso ficcional en constante cambio y búsqueda de la renovación.