Categorías: OPINIÓN

Stephen Hawking: el genio pop

¿Cómo llegar a las grandes masas siendo un genio? Stephen Hawking tuvo la respuesta: convirtiéndose en ícono de la cultura popular. El físico fallecido el pasado 14 de marzo considerado una de las mentes más brillantes en la historia, no solo aseguró su legado a través de las teorías más complejas y elaboradas que dio la humanidad, sino que supo bajar de esa torre de cristal del conocimiento relacionándose de manera descontracturada con el resto del planeta a través de programas de televisión, series y películas que lo tuvieron como protagonista.

El humor como aliado de la inteligencia

En el papel de sí mismo, Hawking supo venderse haciendo marketing del bueno con el principal aliado de la inteligencia: el buen humor. La enfermedad degenerativa que lo tuvo postrado durante más de cincuenta años -que en principio podría suponerse como un obstáculo para mostrarse frente a una cámara- lo animó a más.

No sólo luchó contra la ELA sino que la visibilizó lo más que pudo a través de sus constantes apariciones en público. Lo que en principio fueron conferencias y charlas en específicos antros de conocimiento, fueron mutando a apariciones de rockstar en capítulos de Los Simpsons, Futurama, The Big Bang Theory y Monty Phyton.

Hasta llegó a jugar al póker en uno de los capítulos de la noventera Star Trek junto con Albert Einstein e Isaac Newton. Claro que en el caso de éstos últimos fueron dos actores que interactuaron con el verdadero Hawking. En todos estos casos el cosmólogo se prestaba con ganas a hacer de él mismo.

Codearse con personalidades de la talla de Jim Parsons -el Sheldon Cooper de The Big Bang Theory- y Homero Simpson le dieron un empuje mediático que difícilmente sea alcanzado por otro personaje similar.

Justamente lo que diferenciaba al autor de la “Breve Teoría del Tiempo” de otros genios es el contexto: ninguna mente similar pudo llegar a tantas personas a través de los medios de comunicación. Esa llegada le valió un reconocimiento popular y a la vez sirvió para dar a conocer, aunque sea de manera simplificada, sus principales aportes al mundo de la física.

La cultura como fue un elemento transversal a su carrera

La consagración en la pantalla grande llegó en 2014 de la mano de James Marsh, quien dirigió la biopic del científico: La Teoría del Todo (The Theory of Everything). Hawking -que también co-dirigió la película- felicitó a Eddie Redmayne cuando ganó el Oscar por su interpretación. “Redmayne me interpretó muy bien; por momentos pensé que era yo”, declaró con ese sello humorístico que a esa altura ya era reconocido en todas partes.

Para ese mismo año fue convocado por los Monty Phyton en su regreso a los escenarios. El resultado fue un desopilante sketch en que el físico Brian Cox, considerado el sucesor de Hawking, era atropellado por éste último con su silla de ruedas y luego se ponía a cantar Galaxy Song, uno de los temas musicales de El Sentido de La Vida (The Meaning of Life). El número fue presentado en vivo en el teatro O2 Arena de Londres y una multitud lo aplaudió de pie.

Con doce doctorados Honoris Causa, la Orden del Imperio Británico y cuanto reconocimiento haya sido posible, Hawking supo conservar esa dosis de humanidad que lo acercó a las masas para admirarlo por sus logros y su lucha contra el ELA.

Entre sus obras musicales favoritas se encontraban el primer acto de La Walkyria de Wagner pero también Please Please Me de Los Beatles. Esa fusión resume su entrada en el mundo de las grandes mentes y en la cultura pop a la vez.

Hasta David Gilmour incluyó su voz sintetizada en dos temas del álbum The Division Bell (1994): Keep Talking y Talking Hawkin. En una de sus últimas entrevistas, para el show Last Week Tonight debatía con el presentador, John Oliver, sobre universos paralelos. ¿Quiere decir que existe un universo paralelo en donde yo soy más inteligente que usted? , ironizaba Oliver. Hawking devolvía el favor: “Si; también uno donde eres gracioso”, decía y las carcajadas sonaban junto a los aplausos. Así era Hawking, una mente brillante que entendió aquel viejo refrán: llora y llorarás solo; ríe y el mundo reirá contigo.

Mariano Cervini

Periodista.

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Mariano Cervini
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