Describir la mente del ser humano con palabras se antoja imposible. Acercarse a lo complicado que resulta, en ocasiones, adivinar o interpretar los pensamientos, desemboca en disciplinas desconocidas por el gran público. Cuando un artista es capaz de ahondar en el lado oscuro del pensamiento, interpretarlo y hacerlo música, es muy probable que quien lo escucha sienta un calor familiar y un desconcierto delicioso. No es más que la vibración de un sentimiento o un pensamiento que está muy dentro, pero que cada uno conoce o desconoce a placer.

Akira Yamaoka ha conseguido llenar de inquietud su música, la mayor parte alojada en las bandas sonoras de la saga de videojuegos Silent Hill, provocando escalofríos con su ambientación y melodías siniestras. ¿Quién se atreve a identificarse con su lado oscuro?

Silent Hill

Portada de la banda sonora de Silent Hill || Fuente: Youtube

 El principio del horror

La saga archiconocida de videojuegos Silent Hill lleva enamorando jugones desde la aparición de la primera demo en la PlayStation original, allá por 1999. Silent Hill fue un juego que sorprendió por su ambientación y por su modo de utilizar el suspense para contar una historia pero, sobre todo, por su música.

Silent Hill es un pueblo maldito en el que se adentra Harry Mason al inicio de la saga. Las demás entregas se relacionan con el mismo emplazamiento, si bien algunos como Homecoming o Downpour comienzan en otros para acabar siendo presas de Silent Hill.

Antes de todo ello, Akira Yamaoka trabajó en la banda sonora de varios videojuegos, entre ellos el International Superstar Soccer Pro, actual Pro Evolution Soccer. Cuando Konami buscaba un artista para realizar la banda sonora de Silent Hill, se dijo que nadie lo haría como él. El estilo y la personalidad que tiene Yamaoka a la hora de crear son inigualables. Posee una visión muy particular de la armonía y las melodías oscuras, capaces de herir con un chirrido tan bien camuflado en la acción que no sabrían vivir el uno sin el otro.

El pueblo de Silent Hill

Cuando a alguien que conoce la saga le hablan de Silent Hill, lo primero que se le viene a la cabeza es una melodía muy concreta de mandolina. Un punteo rápido seguido de un piano en armonía, que fue recuperado en 2006 por Jeff Danna para la banda sonora de la película homónima. Pero, a su vez, un escalofrío recorre el cuerpo recordando los sonidos industriales, metálicos, huecos, inciertos, acompañados de una música electrónica oscura marcada por melodías opacas y raídas por el óxido, tan presente en “el otro lado”.

La atmósfera que le otorga a la saga hace que el recuerdo, tanto del videojuego como de la música, sean inseparables. Con el paso del tiempo, parece como si el binomio ni siquiera pudiese haber funcionado de haber sido otro quien se encargara de ello.

Silent Hill

Imagen del videojuego Silent Hill 3 | Fuente: Youtube

La influencia

En un mundo caótico y perdido como es el de Silent Hill, conseguir que la experiencia auditiva sea inmersiva resulta imprescindible. En algunos momentos, como los finales de los juegos, la melodía mantiene su característico tono oscuro, recupera la esperanza y la tranquilidad, y el jugador o el oyente lo siente también. Se siente alivio por el personaje.

Cuando la música te obliga a intuir que algo malo pasa, la inquietud cala hasta los huesos. Una ciudad desierta, una escuela abandonada, el mismísimo infierno. Todos ellos son representados a la perfección con temas como “Sickness unto foolish death” de la tercera entrega, que entrelaza drama, tensión y melancolía en 3 minutos.

“Sickness unto foolish death” de Akira Yamaoka en Silent Hill 3

Un rincón para volver

Y es que si algo hace bien Akira Yamaoka es atraer a quien lo escucha. Lo hace con melodías y ritmos serpenteantes que atrapan sutilmente las sensaciones más extrañas. Se siente el alivio cuando se vuelve ligera, la rabia o la ira en el momento justo. Provocan empatía. La música de Akira Yamaoka en la saga Silent Hill es un personaje más, casi el principal, capaz de describir sin palabras y de ambientar con los sonidos más leves actos atroces y desgracias que nadie pensaría en revivir.

La banda sonora del videojuego, de toda la saga hasta “Homecoming”, es la música que arropa y pide volver una y otra vez. Puede que mientras se pone de fondo para concentrarse o para hacer otras cosas, tarde o temprano, Akira Yamaoka conseguirá que se sienta lo que él quiere que se sienta. Aun cuando se sabe que todo ello no es más que una absurda invención. Bonita y horrenda invención.