1864 como muchas otras cosas en esta vida, hace una cosa muy simple, y esa es: contar una historia.

La historia de una nación, de un pueblo derrotado antes ni siquiera de batallar. Pero hace algo increíble, pues no nos cuenta una historia más. Nos cuenta historias sobre la gente que luchó, que murió y sobre todo que amó en una época en la que muchos no se lo podían permitir. Es por eso que esta serie es tan especial.

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Las guerras siempre traen muerte y dolor, pero también, cuando llega la paz traen esperanza. Y eso es de lo que va 1864, de la esperanza de unos derrotados y muertos en vida.

La esperanza danesa

La guerra de 1864, también llamada la guerra de los Ducados, fue la guerra de Dinamarca contra Prusia. Pero de lo que pocas veces se habla tras las guerras, son de los supervivientes. Siempre se contabilizan los muertos que dejan las guerras tras de sí, pero pocas veces se cuenta las eternas heridas que quedan en los supervivientes de estas masacres. Y no hablamos de heridas físicas, pues con esas muchas veces se puede vivir.

Hablamos de esas personas que vagan sin hogar, sin vida y sin su propia alma, porque hasta eso les ha arrebatado la guerra.

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El egocentrismo de los políticos sumado al extremo nacionalismo que se vivía en esos años hicieron que Dinamarca se viera con las suficientes fuerzas para enfrentarse a una Prusia que les superaba con creces. Los ególatras gobernantes de Dinamarca llevaron a la guerra a miles de familias. Miles de historias que nunca más pudieron ser escritas. Los que sobrevivieron a esa guerra,  se convirtieron en muertos en vida tras contemplar los horrores que solo el ser humano es capaz de realizar.

Esos hombres fuertes y robustos se convirtieron en inocuas velas que un solo soplo podía apagar y que vivían agazapados tras una máscara de normalidad.

Los demonios que corroen al ser humano tienen a la guerra como su vía de escape más fácil

Y tras la guerra, lo único que mantiene cuerdas a esas personas que lo han perdido todo, es la esperanza de un mañana en el que sus hijos no tengan que vivir en un mundo sin esperanza ni futuro. Porque para lo único que sirve una guerra es para recordarnos que no sirven para nada. Que no merece la pena morir en nombre de nadie ni nada.

Por eso Dinamarca ha realizado esta gran serie, para recordarnos a todos la historia de los eternos olvidados. La memoria es con lo único que los podemos honrar, pues jamás llegaremos a estar a su altura.

Por ellos.

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