Médico estadounidense curando a un prisionero alemán capturado. Sicilia, 1943

Robert Capa: Mejor cuanto más cerca

Capturar y documentar un momento. En eso se puede basar el grueso la fotografía a lo largo de su corta pero intensa existencia. Ese preciso instante que define toda una época. El fotoperiodismo no es solo una forma de hacer fotografía, sino una completa filosofía que evolucionó casi inevitablemente poco después de la creación de la misma disciplina. La intención de transmitir y contar el día a día, la cotidianeidad y los pequeños detalles han sido la obsesión de numerosos fotógrafos desde hace ya más de cien años.

FRANCE. Marseille. 1932.
Dos hombres descansando. Marsella, 1932 || Henry Cartier-Bresson

Inspirados en escenas y filosofías artísticas de pintores como Edward Hopper, algunos personajes más que reconocidos hoy en día en el mundo fotográfico se aventuraron cada día de su vida profesional por su entorno inmediato para intentar captar el momento perfecto, el punto en el que se podía resumir todo un pensamiento, una cultura, una forma de vida.

Campesinos trabajando, Tailandia || Fotografía: Steve McCurry, Magnum Photos
Campesinos trabajando. Tailandia, 2011 || Steve McCurry, Magnum Photos

El más conocido en este ámbito, y denominado ya como padre del fotoperiodismo, es Henry Cartier-Bresson. Algunos coetáneos suyos, como Robert Doisneau o Kati Horna también siguieron esta corriente, aunque no han tenido tanto reconocimiento póstumo como su compañero francés. Sin embargo instantáneas suyas han pasado a formar parte de la historia, como la «fotografía del beso». Un instante perfecto, ínfimo e íntimo, captado en el instante justo por Doisneau. O, siguiendo la misma temática, la escena que muestra a una pareja besándose en Times Square justo cuando se anuncia el final de la Segunda Guerra Mundial. Un momento único e irrepetible. Imágenes que se nos quedan grabadas en la retina y nos acompañan en el resto de nuestra existencia.

Pareja besándose en París || Fotografía: Robert Doisneau
Pareja besándose. París, 1950 || Robert Doisneau

Técnica vs expresividad

Actualmente, generalizando un poco y a nivel aficionado, prima la técnica por encima de la expresividad. La red está llena de fotos técnicamente impecables. Paisajes increíbles al atardecer con un increíble rojo saturado, retratos posados con objetivos muy buenos donde se enfocan perfectamente los ojos y se desenfoca el fondo. Este tipo de fotografía eclipsa por lo general a la que se realiza de forma espontánea, imperfecta en el aspecto puramente teórico pero que expresa algo.

Hay escenas que pueden estar perfectamente ejecutadas, con un mimo y paciencia excepcionales y a la vez ser frías, no transmitiendo nada. Una sucesión de fotos de flores, animales, paisajes, todos exactamente iguales y que no exprese lo más mínimo.

Existen fotografías archiconocidas que además de transmitir son irreprochables en su parte técnica. Bien conocidos son los retratos de Steve McCurry, en especial la de la niña afgana. De diez. Es ideal aunar la teoría con la práctica, sin embargo si hay que elegir es preferible mostrar una historia o una denuncia a una escena limpia y aderezada. El ganador del prestigioso premio World Press Photo de este año sin ir más lejos es una fotografía rápida, tensa, bien compuesta pero trepidado, subexpuesta, técnicamente imperfecta. Sin embargo, refleja a la perfección el complejo drama de los refugiados que estamos viviendo actualmente.

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Fotografía ganadora del World Press Photo 2016. Un hombre pasa un bebé a través de la valla en algún punto de la frontera entre Serbia y Hungría || Warren Richardson

La finalidad de la fotografía es documentar y contar historias. Y da igual que esas historias que se cuentan se transmitan con la mejor semántica posible. Lo que tienen es que hablar, denunciar, expresar y concienciar, hacer pensar. Robert Capa era especialista en esto último. Le dio más importancia a la historia que a las palabras. Y gracias a ese ideario han llegado hasta hoy esas instantáneas maravillosas que se pueden apreciar.

Más cerca

Robert Capa no solo se dedicó a fotografiar escenas cotidianas, si no que estuvo presente en bastantes conflictos armados que tuvieron lugar a principios de siglo. Más que conocidas son sus crónicas fotográficas de la Segunda Guerra Mundial o de la Guerra Civil Española, por poner los dos ejemplos más conocidos.

Capa se personó en el Día D como si de un soldado más se tratase, mas su arma no era un rifle, sino una modesta cámara fotográfica. Pacientemente y con una sangre fría difícil de imaginar fue documentando paso a paso el proceso de dicho encuentro, dejándonos para el recuerdo escenas que traspasan la frontera de la estaticidad y las dos dimensiones de una fotografía para transmitir de un golpe de vista parte de la tensión y el caos vivido en aquella jornada.

Soldados del bando aliado rescatando a compañeros que habían caído al agua. Normandía, 1944 || Fotografía: Robert Capa
Soldados del bando aliado rescatando a compañeros que habían caído al agua. Normandía, 1944 || Robert Capa

Archiconocidas son también las numerosas escenas que legó del conflicto bélico que sacudió España hacia el tercio del siglo pasado. Su Muerte de un miliciano le llevó más de un reconocimiento internacional, pese a la dureza de la imagen, aunque su veracidad haya sido continuamente puesta en duda.

Si tus fotos no son lo suficientemente buenas, es que no te has acercado lo suficiente

En numerosas ocasiones Capa predicó esta reflexión, hoy en día aún con vigencia. El fotógrafo budapense era experto en ese acercamiento. No creía en las historias a distancia, él necesitaba estar en la primera fila. Con un equipo que cuenta actualmente con una antigüedad de casi ochenta años, Robert Capa fue capaz de transmitirnos con una vigencia arrolladora el lado más oscuro y a la vez el más humano de nuestra condición.

Borja Sáez-Dios

Estudiante de arquitectura y profesor de fotografía. Interesado en el diseño gráfico y el cine, entre otras cosas. No puedo estarme quieto.