El rap en España nunca ha sido lo mismo que, por ejemplo, en Estados Unidos. A pesar de tener la vista alzada hacia los orígenes del país norteamericano, ha sido habitual ir a la zaga en cuanto a novedades y modas. Mientras que, por ejemplo, en Estados Unidos nacía el trap, todo aquel que osara imitarlo o importarlo a su manera, era tachado de no saber hacerlo. Pero algo que se olvida es la esencia de lo autóctono, el toque español y las letras que, a menudo, tienen más de poesía que muchos libros publicados del género. Una especie de olvido intrínseco y obligado.

El comienzo del rap

Queriendo emular lo que llegaba de Estados Unidos, en los 80 aparecieron en España grupos como MC Randy o Jungle Kings, contribuyendo a través del recopilatorio Rappin’ Madrid con una joya para el recuerdo. Aunque no tuvieron mucho éxito, el “Hey, Pijo!” de MC Randy sonaba más allá de Madrid.

Ya en los 90, El Club de los Poetas Violentos, más conocidos por su abreviación “CPV” o VKR, que beberían de los pioneros. Junto con 7 Notas 7 colores y todo un elenco de grupos salidos de todas las ciudades españolas, destacarían sobre todos los grupos de Sevilla, Madrid, Barcelona y Zaragoza.

Si de algo se puede estar seguro hasta ahora, es de que el rap que se ha importado a España no es exactamente el mismo que se escucha al otro lado del Atlántico. A menudo, se suele opinar que el rap patrio está por detrás, en cuanto a sonido y modas, del que se estila en EE.UU. Pero lo cierto es que el rap español tiene un sabor muy particular y una personalidad tan fuerte que pocos lo reconocen.

Un sabor distinto

Algo que es frecuente cuando se escucha rap en español, el más tradicional, es que su sonido sigue estancado en el de los 90. No es del todo cierto, ya que existen grupos que consiguen darle una vuelta de tuerca, manteniendo temáticas más profundas que las de los que se rigen por la moda del momento. El rap de “bombo, caja” que es como se le llama al estilo más sencillo, sigue predominando, aunque evoluciona inyectando la frescura de otros estilos.

El componente básico del rap en español es simple: la poesía. Es frecuente que un artista de rap consiga crear temas más profundos y tocar temáticas mucho más complejas que un poeta al uso. Esto es posible gracias a que, a pesar de que pueda no parecerlo, quien escribe de este modo está entregando una parte de su vida en sus letras, y suele trascender en forma de rima con certeza hiriente. Un ejemplo es el tema “No esperaban menos” de Violadores del Verso, con frases como:

Inmortalizo momentos con cada verso,

mas nunca supe responder a complicados besos.

Románticas se fueron con simpáticos,

nunca hubo melancólicas de alcohólicos.

 

Si hay que destacar a algún letrista de esta época, que aún extiende su sombra hasta hoy, es Kase O. Del mismo álbum antes mencionado se puede extraer su tema “A solas con un ritmo… Kase O” versionado en su disco posterior Jazz Magnetism, que dicta cosas como las siguientes:

Solo veo gente drogándose

Chico puede que yo acabe igual no sé

Muchos se han perdido y no van a volver

Olvidaron ya lo que querían ser

¿Quién para la bola del que empieza a engañar?

Una mentira tras otra para apañar

Para arreglar una por vida vida dolida

Llena de vida sin vida quizás

Niños en las calles esnifando pegamento es gris,

les viste el triste cemento

Si pudiera devolverles yo el brillo

Si yo pudiera les daría otra vida entera.”

Lo más común es encontrar ritmos duros, repetitivos, con melodías que se repiten en loop para darle prioridad a un mensaje, a menudo profundo y crudo, triste, dolido y pesaroso, aunque también con rabia, reivindicando la injusticia. En este caso, el mejor ejemplo es “Rap contra el racismo” de El Chojín, en el que contó con las colaboraciones de grandes letristas como Kase O, Lírico, Sho Hai, El Langui, Nach, Locus, Nerviozzo, Ose, El Santo, Titó, Zatu, Gitano Antón y Xhelazz. En este aspecto, todo el rap de habla hispana coincide como un medio por el que reivindicar un mundo mejor, luchar por las injusticias y decir lo que el resto de géneros, en general, no trataría debido a su carácter en ocasiones comercial.

Ritmo y poesía

Debido a ello, las ramas que han ido escogiendo los grupos que triunfaban en aquellos años han sido distintas. Rafael Lechowski, en el último disco de Flowklórikos, Donde duele, inspira, dejaba claro que lo importante era transmitir un sentimiento puro. Dejaba de lado los ritmos más puros y utilizaba el jazz para dar profundidad a los versos más verdaderos. En 2016 publicó “Quarcissus: el arte de desamar” como una dualidad entre disco y libro inseparables, que demuestra que rap y poesía no se pueden distinguir tan fácil. En uno de los discos de Sharif, en la letra de “Cantar y coser”, Lechowski escribe:

Me hice hombre una noche, de repente,

Tenía yo diez años cuando a mi padre le nació la muerte.

Frente al yerto cuerpo inerte pude ver que

La existencia es frágil e inclemente,

El hombre es torpe e inocente,

Un breve yente en lo perenne.

Pronto clavé mi duda en dios,

Y como si huérfano, otra vez,

Me convertí en mi mentor.

Así crecí, como bestia sin amo,

Y quien no conoce autoridad se torna tirano.

 

Algo más actual, como Piezas, en la vanguardia y con sonido muy característico gracias a las producciones de Jayder, regala letras como las que se pueden escuchar en su último tema “JUD€$”, del álbum audiovisual Asimetría:

“‘Es imposible’ dijo alguien,

Después nació Velázquez y pintó el aire,

Como dios pintó al hombre,

Con sus ansias de poder color sangre.

El instinto le hizo ingobernable,

El odio insaciable y el amor endeble,

Si vino al mundo es para ser culpable,

No hay más.

Hoy la caída es hacia dentro,

Y los recuerdos me arrancan la piel a tiras,

No logro estar en lo cierto,

Ni poniendo al descubierto tus mentiras,

Es como jugar sólo a la ruleta rusa.

Es ver como las causas se tornan confusas,

Si la debilidad desaconseja la lucha.”

 

Una personalidad profunda y compleja

Autores como Sharif, Rapsusklei, Nach, Rafael Lechowski, Piezas, Kase.O, Juaninacka, Xhelazz, y muchos más que siguen consiguiendo estremecer al oyente, demuestran que, en la música, la letra da profundidad y sentido a una obra. Lo cierto es que el rap español ha evolucionado de un modo un tanto distinto, si bien sigue habiendo corrientes más a la moda, que no suelen conseguir la notoriedad que buscan, inspirándose en los trends del país norteamericano. Una mención especial, además, es el disco de Nach Los viajes inmóviles, un disco más centrado en la poesía que fue mal acogido por el público en general, pero cuya escucha es muy recomendable.

La música es poesía y viceversa, al fin y al cabo y, al alcanzar la madurez, se deja de ver el rap como ese género provocativo y gamberro y se empieza a ver como el culmen de la poesía y la visceralidad convertidas en música. Ritmos fuertes, sencillos, potentes, mezclados con letras crudas, sin tapujos demuestran el carácter de una época y de un género en su totalidad. Otras veces, el jazz más melódico es quien toma las riendas de la música que acompaña las letras. El rap español no es lo que han dicho, es lo que dice por sí mismo.

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