Curiosa es la denominación de ese grupo de poetas franceses, después extendido a otras nacionalidades, que vivieron el siglo XIX y llegaron al XX con el apodo de “Poetas Malditos”. Aunque no todos lo lograron. La maldición no era solo referida a su literatura y arte, sino a sus espíritus o almas.  Pero, sobre todo, remitía a su estilo de vida.

Rimbaud y Verlaine

El título de “malditos” fue establecido por uno de los que después sería considerado parte del grupo: Paul Verlaine. El autor francés, con una obra titulada precisamente Les Poètes Maudits (1884), definió a los autores como aislados de la sociedad y tendentes a la autodestrucción. Son ambas características fruto del genio y don para el arte.

homenaje a Delacroix

Hommage à Delacroix de Henri Fantin-Latour (1864). || wikipedia

Más allá de sus dones para el arte, en concreto para la literatura, la etiqueta hacía alusión principalmente a sus modos de vida. Famoso es el idilio de dos genios de la poesía, que pasaría no solamente a la historia por el escándalo que supuso para la sociedad parisina, sino al cine, por el sanguinario desenlace. Paul Verlaine, tras conocer a Rimbaud, un artista novel mucho más joven que él, se convirtió en su amante y que abandonó a su mujer por este.

Su pasión llegaría a la violencia, siendo condenado Verlaine por disparar dos veces a Arthur Rimbaud. Así acabó con el idilio entre ambos. Tras salir de prisión, en la primera serie de su obra sobre el malditismo, incluiría a su joven amigo Rimbaud junto a artistas de la talla de Mallarmé.

Baudelaire en el paraíso artificial

No solamente por tórridos romances se ganaron la designación de malditos. Conocida es la afición de los bohemios a las sustancias alucinógenas, tanto como evasión de la realidad como inspiración para llegar a otros mundos artísticos difícilmente alcanzables. Charles Baudelaire dedicaría toda una obra a esos “paraísos artificiales”, opio para la fantasía y la creación artística.

Esta afición a las drogas haría correr un rumor falso sobre la muerte de Baudelaire que llegaría hasta Italia, lugar donde jóvenes amantes del poeta francés dedicarían cartas y lamentos a la memoria del escritor maldito. El conocimiento de la falsedad de la noticia aumentaría aún más la admiración por la obra y la vida de este bohemio aficionado al opio.

metáfora de los poetas malditos

Spleen Et Ideal, de Carlos Schwabe. || wikipedia

Maledetti scapigliati

Pero los poetas franceses no serían los únicos que seguirían una vida de autodestrucción por y para el arte. Su influencia sobrepasó fronteras. Fue, especialmente, un pequeño grupo de bohemios italianos quienes intentaron seguir su rastro. Aunque, según la crítica, no alcanzaría la madurez artística de los poètes maudits.

Denominados scapigliati, fueron bohemios aburguesados que huían de su propia clase social, más entrenados en el uso del alcohol. En muchos casos, ante la falta de perspectivas, acabarían quitándose la vida. Quizás el opio de Baudelaire era más inspirador, pero el italiano sucumbió al fuerte carácter clasicista del siglo XIX italiano y cortó las alas del maledettismo antes de que ni siquiera echara a volar.

El suicidio de Manet

Le Suicidé de Edouard Manet (1877-1881). || wikipedia

La maldición del arte

Vidas y obras malditas, en el sentido más leve de la palabra, ya que el genio superó las barreras de la sociedad y sus obras, mejor o peor, calaron en las generaciones posteriores. Oda a las drogas como inspiradoras de arte, romances pasionales y escandalosos como forma de vida. En resumen, arte nuevo y provocador alejado de las convenciones sociales. Porque, al fin y al cabo, el siglo XX se acercaba y había que estar preparado.

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