Elegir series cuando su producción es enorme y la facilidad de visualización es todavía más masiva hace que las incontables listas en torno a las mejores series de 2016 puedan parecer prescindibles. Estas nueve elecciones quieren representar un poco lo que ha sido el pasado año desde un punto de vista modesto, y algo arqueológico, en la difícil elección de qué series ver.

Nótense voluntarias y quizás arriesgadas ausencias de series como Mr Robot, Better Call Saul, The Walking Dead o Game of Thrones, las cuales no han llegado a las expectativas esperadas. La primera por desorden caótico de guión; la segunda por no conseguir convencer tanto como la primera temporada; la tercera por, de nuevo, jugar sucio con la paciencia del espectador; y la última por olvidarse de sus orígenes. Una pena, Girona.

Stranger Things: un producto seriéfilo condenado al éxito

Quizás la más popular entre las mejores series de 2016. Si bien tiene sus puntos flacos, pensando en primer lugar en alguna característica de innovación argumental, se pueden perdonar. Un final de temporada un tanto previsible que, sin embargo, no debería quitar las ganas de más capítulos. Y para qué negarlo, todavía menos si Netflix los ofrece todos el mismo día, tiempo que más de uno ha usado para verlos todos.

Aquí un resumen para que entre el gusanillo: desaparición de uno de los protagonistas; Winona Ryder, amigos y hermanita del desaparecido al rescate; un mundo paralelo con su indescriptible habitante; unos muy acertados BSO y créditos iniciales. Una producción a la que el formato serie le va a la perfección.

Narcos: un género con un protagonista

Descubrir Narcos inicia a cualquiera en un género seriéfilo por lo menos interesante. No se puede establecer si es la mejor descripción de la vida de Pablo Escobar, pero sí una rotunda recomendación que es defendible como respetable producto de docuserie. Los que han terminado la segunda temporada de serie ya tienen muchos interrogantes aunque, además, al mismo tiempo una cierta visión de cómo fue Colombia hasta la muerte del conocido narcotraficante.

Vikings: una megatemporada con muchos cambios para el reino de Ragnar

El canal History ha tenido la idea de hacer una temporada al más puro estilo AMC. Es por eso que la cuarta temporada ha tenido el doble de capítulos con una pausa entre finales de abril y finales de noviembre. Es inevitable explicar cambios en la serie sin tratar cómo poco a poco Bjorn, hijo de Ragnar, va cogiendo protagonismo. Respecto al resto de personajes, Floki tiene sus más y sus menos con la mayoría de personajes, Rollo inicia una nueva etapa con los Francos. Por su parte, Kattegat es escenario de nuevas relaciones y cambios muy sustanciales.

Cuesta valorar una temporada tan larga en su conjunto sin haber terminado, incluso se puede considerar peor que las tres anteriores. Sin embargo, hasta el último de una de las mejores series de 2016 se ha iniciado una nueva, profunda e interesante transición con su característico toque místico.

Fear the Walking Dead: un spin-off que planta cara a su serie madre

Con más del doble de capítulos que su primera temporada, la precuela ha sabido hacer menos dura la sed de los fans de la serie en la que nunca se ha nombrado la palabra «zombi» desde hace ya siete temporadas. Con algún capítulo más de relleno, se ha podido comprobar también una mejor evolución de los personajes, sorpresas incluidas.

Aparecen nuevos conflictos solo posibles en un escenario apocalíptico y algún elemento novedoso sobre la comprensión de la existencia de los caminantes. Los personajes debutantes y una primera separación de los protagonistas en acertadas tramas crean un producto redondo, cosa que no puede decirse últimamente de la serie madre.

House of Cards: final con declaración de principios

No deja de sorprender que una nueva temporada de la serie más destacable de Netflix aparezca más bien poco en las ya omnipresentes listas de mejores series de 2016. Sin embargo, esta cuarta tanda de capítulos de adaptación literaria, y también televisiva antes en Reino Unido, contribuye al muy digno crescendo protagonizado por la pareja del terror: Francis y Claire Underwood. Son muchos los que aman hechos que podrían ser finales de temporada y se quedan en enormes cliffhangers. Una cuarta temporada que empieza con una crisis matrimonial y termina con una declaración de principios.

Vinyl: una de las mejores series de 2016… que se quedará ahí

Parecía que no podía ocurrir. Mick Jagger, Scorsese y Terence Winter en la misma serie con excelentes caracterizaciones de artistazos de la talla de Janis Joplin, Elvis Presley, David Bowie, Lou Reed, Bob Marley, John Lennon… Aparecían no solo en esos interludios para amantes de la música de los 70. Esta era su carta de presentación, junto con los mejores créditos del año. Sin embargo, se ha quedado en solo un poco más que eso: una buena serie de sexo, drogas y rock’n’roll, una pizca de psicodelia y el digno protagonismo de Bobby Cannavale. Se quedará en una única temporada y el enorme piloto ha sido un globo que ha ido deshinchando calidad y claridad argumental. Ha dolido. Mucho.

Westworld: la nueva gran, y merecida, baza de HBO

La popularidad de Game of Thrones es muy difícil de superar. Sin embargo, la evolución alejada de los libros que ha sufrido la producción hace que la aparición de esta adaptación del filme de Michael Crichton pueda dar ciertas pistas de su futuro. Además, HBO tendrá un canal para competir con Netflix y Amazon Prime Video, que deberá utilizar con su mejor baza: series originales nuevas. Vinyl hizo su amago, pero es Westworld la que aporta un contraste entre la ciencia ficción y el western.

Un entorno que debería atraer a cinéfilos deseosos de seguir viendo a Anthony Hopkins y/o Ed Harris, aunque sea en menor tamaño que los todavía existentes cines. El entorno es un parque temático para aquellos a quienes se les antojan unas caras, pero variopintas, vivencias con un apasionante backstage lleno de capas. Eso sí, no se puede perder ni un minuto de atención del, nunca mejor dicho, laberinto que es la futura serie bandera de HBO.

Black Mirror: más allá de las pantallitas (III)

Sin necesidad de mucha promoción, esta serie original de Channel 4, ahora mucho más accesible gracias a Netflix, se ha convertido en la mejor crítica a la sociedad posible, que viene desde una visión aparentemente futurística, pero plausible. Si se tuviera que elegir una sola de entre las mejores series de 2016, muchos se quedarían con la tercera temporada de esta producción británica.

Charlie Brooker ya explicó el título de la serie en 2011, por el cual el proyecto se establecía en el área entre el placer y el malestar de los efectos secundarios de la tecnología, entendida como una droga. Desde Nosedive, desesperación por la popularidad en redes sociales con una creíble app que usan los protagonistas del capítulo, hasta Hated in the Nation, asesinatos cometidos por unos curiosos seres dirigidos por la viralidad concreta de unos hechos, se desencajan muchas mandíbulas.

Nit i dia: encadenación yanquizada de vidas oscuras

No podía faltar una serie de creación más cercana. Haya gustado o no, habrá servido para empezar a dignificar el enorme talento interpretativo de Clara Segura. Si bien es posible encontrar algún elemento de dudosa realidad y una excesiva americanización de la realidad criminal en Barcelona, la calidad argumental e interpretativa es ejemplar.

Pablo Derqui, Mario Gas, Alba Pujol, Marc Martínez y un cameo de Montserrat Carulla se añaden a Segura en un encadenamiento continuo en torno a la oscura vida de la protagonista, una médica forense casada con un también turbio ejecutivo. Un juez lleno de manchas, delincuentes y un psiquiatra traumatizado completan esta ya respetada producción catalana, que merece estar entre las mejores series de 2016.

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