Little Richard, el arquitecto del rock & roll

En mayo de 2020 falleció a los 87 años Richard Penniman, más conocido como Little Richard, a causa de un cáncer de huesos. Destacado por su exuberante presencia en los palcos y en la vida, Little Richard adquirió el título de arquitecto del rock & roll que influenció a las generaciones de músicos de los años 60 en adelante.

Little Richard, además de pionero del género, también personificó todos sus excesos y locuras en su personaje y mantuvo la controvertida actitud que desde entonces pasó a formar parte de la mitológica imagen de la estrella de rock.  La ambigüedad sexual y la performance rebelde, en contraste con una fuerte religiosidad, marcaron la irregular trayectoria artística de Little Richard.

El nacimiento del rock

 

Portada de un single de Little Richard, 1958 | Fuente: Flickr

Los orígenes de la música de Little Richard estuvieron marcados por la cultura de la iglesia Batista negra del sur de Estados Unidos, donde la música de los coros junto al piano formaron la musicalidad del joven Richard Penniman, que luego aprendió a tocar el piano y comenzó a hacerlo en público. Miembro de una gran familia, a los 16 años su padre le expulsó de ella por ser homosexual y tener una personalidad muy irreverente y extravagante.

Empezó a tocar profesionalmente y a grabar su música a principios de los años 50, formando parte del grupo de pioneros del rock, junto al guitarrista Ike Turner y al pianista Fats Domino. En 1955 grabó sus primeros singles de éxito “Tutti Frutti” y “Long Tall Sally”, que presidieron la lista de los éxitos musicales más vendidos en EE.UU y en el Reino Unido. Little Richard se convirtió en el primer artista negro en romper la barrera racial en las ventas de discos en su país de origen en una época en que todavía había mercados de consumo musical segregados entre blancos y negros.

Era común en esta época que artistas blancos grabaran exitosas versiones de canciones de artistas negros. En el caso de Little Richard, que fue versionado por Elvis, no fue distinto, pero él tuvo una excepcional receptividad entre el público joven blanco estadounidense. Sus conciertos siempre estaban llenos de una gran audiencia, sin distinción de etnia. Este motivo, entre otros, hicieron que Little Richard se nombrara a sí mismo arquitecto del rock & roll.

Irreverencia y extravagancia

 

Little Richard en el tapete rojo de la 60° ceremonia de entrega de los premios Oscar en 1988 | Fuente: Flickr

Little Richard destacaba especialmente por su actitud. Una actitud irreverente, siempre con un sentido de humor sagaz, con una gran intensidad en sus actuaciones y presencia de palco. Lucía un peinado llamativo, con el pelo especialmente largo y hacia arriba, ropa elegantes y maquillaje, lo que destacaba sus ojos y expresiones, pero también resultaba desconcertante para algunos círculos de aquella época.

Su extravagancia visual influenció directamente artistas como David Bowie y Elton John, precisamente por la ambigüedad sexual que circundaba sus relaciones. Aunque se declaraba homosexual, en este periodo tuvo una novia conocida llamada Lee Angel, que se convertiría después en una bailarina reconocida. Más tarde, el propio Little Richard afirmó que había abandonado la homosexualidad después de su segunda conversión al protestantismo. Su aspecto sobre el escenario, relacionado con la androginia, influenció enormemente el mundo del rock, un estilo visiblemente reconocible en New York Dolls o Marilyn Mason, por ejemplo.

Conversión y salida de la escena musical

 

Little Richard sosteniendo una fotografía de sí mismo en un evento solidario de 1998 | Fuente: Flickr

Aunque sostuvo una larga carrera musical, sus obras maestras y más influyentes fueron compuestas especialmente en los años 50. Los tres LP que lanzó entre 1957 y 1958 eran compilaciones de grabaciones hechas desde 1955. Aunque vendiera muchos discos e hiciera muchos conciertos, Little Richard no recibía el dinero prometido, siendo prácticamente explotado por la industria musical. Este fue probablemente el motivo principal por el que aparcó en algunos momentos su profesión.

El episodio definitivo ocurrió en un concierto en Australia en 1958, donde, mientras actuaba, divisó un cohete en el cielo, que fue interpretado por Richard como un mensaje divino para que encerrase su carrera como músico de rock. Al terminar aquella gira, interrumpió su carrera para dedicarse a terminar sus estudios formales y se convirtió al protestantismo. Pero aún en ese periodo no abandonó la música. Se dedicó a cantar música gospel y llegó a grabar hasta tres discos de este género musical.

Regreso al rock & roll

 

A principios de los años 60 en Reino Unido, el arquitecto del rock & roll dio algunos conciertos con unos entonces desconocidos Beatles, que lo acompañaron en su gira por Europa, y conoció también a los Rolling Stones. Sorprendido por la gran admiración que suscitaba entre los músicos ingleses, volvió a grabar discos de rock & roll, retomando su carrera y su espíritu rockero definitivamente en 1964. Aunque compuso y grabó una infinidad de nuevos temas entre los años 60 y 70, como casi todos los pioneros del rock, no alcanzó el mismo éxito, siendo más reconocido como una influencia, pero no como un artista contemporáneo a la generación de nuevos artistas que surgieron en los años 60 y 70, como Bob Dylan, los Beatles, los Rolling Stones, Elton John o Led Zeppelin.

Los años siguientes a aquella época fueron de excesos, protagonizado por un ritmo frenético de conciertos pero también de un abusivo consumo de drogas. A mediados de los 70, después de la muerte de un buen  amigo y de uno de sus hermanos, Little Richard pasó por una segunda conversión religiosa, separándose nuevamente del gran mercado musical para dedicarse a la predicación. En esta misma línea, lanzó dos nuevos discos de gospel en los años 70, pero sin pretensiones metodológicas.

En los años 80 pasó a ser considerado una personalidad excéntrica de culto, por ser pionero del rock & roll y por mantener una imagen llamativa incluso en sus predicaciones alrededor del mundo. En los años 80 y 90 apareció en algunas películas, lanzó una autobiografía y participó de muchos programas de televisión en EE.UU y en Reino Unido. Allá por donde iba, nunca abandonó su seña de identidad, sus comentarios chistosos, su imagen extravagante y las historias de su carrera, ya convertida en leyenda, considerándose siempre a sí mismo como el arquitecto del rock & roll.

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