La discriminación de lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales (LGTBI) ha sido la más igualitaria de todas. Una discriminación que no ha creído en razas, creencias o religiones. No ha habido ni una sola cultura, en cualquier país o tierra de este mundo, que no haya hostigado, maltratado y marginado a este colectivo a lo largo de la historia.

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Manifestación por los derechos de los LGTBI a finales de los 60

En todos los idiomas hay palabras que se traducen como “maricón”, “sarasa”, “invertido”, “marica”… Parecía que, hasta hace no muchos años, había carta blanca social para poder insultar y maltratar a alguien por su condición sexual.

Los inicios de su visibilidad

Aunque los grandes éxitos de la lucha LGTBI son de hace poco, los primeros activistas por los homosexuales datan del siglo XIX. El suizo Heinrich Hössli puede ser considerado su precursor. Le siguen otros como Karl Heinrich Ulrichs en Alemania o Edward Carpenter en Reino Unido. Su principal objetivo fue que lo que en la época se llamaba “sodomía” no fuera considerada un delito. Algo que ya ocurría en los países de tradición penal francesa, como era el caso de España –consideraban que no podía ser delito al no verse perjudicado un tercero–.

Tras la Segunda Guerra Mundial se pasó a la homofilia. Se trataba de un movimiento que buscaba la “normalización” del homosexual. Se definió su condición sexual en el ámbito privado concibiéndolo como una persona normal y honrada en sociedad. Su principal arma, la publicación de sus propias revistas.

Heinrich Hössli, el primer activista por los derechos de los gays en la historia.

Heinrich Hössli, el primer activista por los derechos de los gays en la historia.

Sin embargo, excepto algunos activistas comprometidos, casi nadie se atrevía a salir del armario por las represalias sociales (y también familiares) que con toda seguridad sufrirían. Seguía siendo muy peligroso.

Las conquistas LGTBI

Y entonces llegó la liberación LGTBI. Un día después de los funerales por Judy Garland, icono gay de la época y del colectivo, y con las continuas redadas en el pub de ambiente conocido como Stonewall Inn (Nueva York) hicieron reaccionar a la comunidad gay. Se sucedieron una serie de manifestaciones espontáneas y en ocasiones violentas que duraron tres días. Este hecho fue la primera revelación contra la opresión a la comunidad.

Era el 28 de junio del año 1969, conocido en la actualidad como Día del Orgullo Gay. Su símbolo, la bandera arcoíris, surgiría de la canción ‘Over de rainbow‘ de la propia Garland en la película ‘El mago de Oz’. Tras esto, ya no era necesario ocultarse, pues un sentimiento de comunidad los arropaba.

Fachada del Stonewall Inn, donde comenzó el activismo LGTBI como se conoce hoy.

Fachada del Stonewall Inn, donde comenzó el activismo LGTBI como se conoce hoy.

Así, figuras públicas comenzaron a reconocer su homosexualidad, empezaron a germinar los conocidos “barrios gays”, surgieron nuevas publicaciones especializadas… Incluso, las empresas comenzaron (un tiempo después) a tratarlos como un nicho de mercado más.

Pero sobre todo, surgieron por todo el mundo movimientos activos en defensa ya no sólo de la despenalización y normalización de los LGTBI, sino por la igualdad de derechos entre las parejas, independientemente de cual fuera su género. El gran hito fue la primera legalización de un matrimonio homosexual, en los Países Bajos en 2001.

A éste le siguieron Bélgica (2003), España (2005), Canadá (2005), Sudáfrica (2006), Noruega (2009), Suecia (2009), Portugal (2010), Islandia (2010), Argentina (2010), Dinamarca (2012), Uruguay (2013), Nueva Zelanda (2013), Francia (2013), Brasil (2013), Estados Unidos (2015), Mexico (2015) o Colombia (2016).

El Día del Orgullo Gay se ha convertido en una fiesta por la diversidad sexual en todo el mundo.

El Día del Orgullo Gay se ha convertido en una fiesta por la diversidad sexual en todo el mundo.

Un camino aún largo

Seguro que cada uno de los pasos dados han sido muy celebrados por el colectivo LGTBI. Pasos repletos de encarcelaciones, palizas, insultos, vejaciones… Y muertes. Pero en muchos lugares lo han logrado, sobre todo por esa igualdad ante la ley que ya se da en gran parte del mundo llamado occidental. Incluso, los sectores conservadores participan de esta “normalización”.

Con todo ello, aún queda mucho camino por recorrer para los LGTBI. Y no sólo por los países que no reconocen esa igualdad de derechos, por los que criminalizan la homosexualidad o por las terribles ejecuciones que se ven en territorios del DAESH. También por algo mucho más cotidiano. Todavía tendrán que pasar muchos años para que, a la hora de insultar, no se grite “¡maricón!”.

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