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Guillermo Fesser: “El humor es un parachoques fantástico”

Vemos aparecer a Guillermo Fesser por el túnel del metro Retiro. Nos reconoce porque somos los únicos allí pasmados. Samuel con su cámara de fotos y yo con la libreta de las preguntas. Con esta nueva normalidad nos hemos saludado chocando el codo. La crisis del coronavirus le sorprendió en un viaje a España, y ha tenido que esperar a que se abriesen las fronteras aéreas para poder volver a su querido Rhinebeck y reunirse son su familia. Desde un primer momento nos trata con familiaridad. Mientras vamos andando en dirección a una terraza próxima al estanque del Retiro se interesa por la revista. “Una revista cultural a estas alturas da esperanzas a la humanidad”, nos confiesa antes de empezar.

Hemos tenido suerte y ni hay mucha gente en la terraza ni hace calor. Inevitablemente nos quitamos las mascarillas para poder hablar y beber lo que nos ha traído la camarera. Guillermo despilfarra mucha confianza en la humanidad. “Somos mayoría” dirá más adelante. Un día decidió cruzar el charco con su familia y establecerse en un pueblo de siete mil y pico personas a cien millas de Manhattan. Nos habla de lo importante y lo desconocida que es la herencia hispana en Norteamérica, del peligro de Trump en la casa Blanca y de la pobreza en el mundo.

Entrevista a Guillermo Fesser

En España tenías tu hueco en la radio, ¿por qué decides irte a Estados Unidos?

Fue una decisión personal, no tiene nada que ver con el trabajo. Siempre he pensado en mi vida y he buscado el empleo que se acomodara a ella y no al revés. No es cierto al cien por cien, pero sí en la medida de lo posible. Me enamoré de una chica estadounidense, nos casamos, tuvimos hijos extranjeros, porque al final son medio de allí y de aquí y me pareció muy interesante por ellos que conocieran su otra parte, no solo americanos de verano. Que entendiesen la vida de un americano. Era un momento en mi carrera profesional en el que me iba francamente bien, pero notaba que un cambio me vendría estupendo.

Me metí al periodismo por curiosidad. Y la posibilidad de cambiar de lengua y de continente que se me puso delante… me hizo sentirlo como una aventura personal. No tiene nada que ver con que hubiera una mala relación entre Juan Luis y yo, que el programa no fuera bien o que no estuviera a gusto en España. No me escapé de España, vamos.

Aunque sí es verdad que sentimos un poco que te dejábamos escapar.

De hecho fue un gran disgusto en la radio que nos marchásemos. La frase que nos dijo en aquel entonces director general de la cadena SER fue “Nos hacéis un gran agujero, que lo sepáis”. Y la verdad es que no nos ha perdonado desde entonces. A pesar que de le explicamos con todo el cariño del mundo que no nos íbamos a la COPE ni a ningún otro sitio, sino que yo me iba a mi vida privada.

Era una gran anomalía que os escucharan tantos de diferentes ideologías.

Nosotros utilizábamos el humor como vehículo.  Como una manual de instrucciones para navegar por la vida. Es más agradable tomarle el pelo al de al lado y que te lo tome él a ti, a que estemos serios los dos. Teníamos un compromiso social bastante importante Juan Luis y yo. Una misma idea de justicia, de creer que la educación es lo más importante que le puedes dar a un ser humano… Sinceramente me da igual que el alcalde sea del PP, del PSOE o de Cojos Unidos por el Barrio de Salamanca. Lo  que quiero es que lo haga por los ciudadanos y no por sí mismo. Estuvo Aznar y nos reímos con él; al igual que nos reímos con Felipe González.

Guillermo Fesser || Fotografía Samuel Delgado

¿Has notado el cambio de humor de la gente? Palabras o expresiones que no puedas decir me refiero.

Cuando eres joven y empiezas algo sin saber muy bien a dónde vas, pero con ilusión, básicamente eres tú, no te preocupa lo que piensen los demás. Así empezó Gomaespuma y es lo que creo que atrajo a mucha gente. Cuando ya te escucha más de un millón de oyentes todas las mañanas te entra una especie de sensación de responsabilidad por lo que puedas influir. Cierras ventanas por las que hace veinte años habrías pegado un salto. Ahora, cuando hemos estrenado Gomaespuma de Emergencia ha ocurrido lo mismo que al principio al no ser ni mi trabajo ni mi responsabilidad. Y la verdad es que ha sido una sensación muy reconfortante. Sí es verdad que siempre hay alguien que se va a sentir ofendido. Hicimos un programa de unos marcianos que venían a la tierra con calcetines blancos de rayita azul, y nos llamó nosequé compañía de textil de Barcelona diciendo que a ver por qué habíamos puesto sus calcetines a los marcianos. Pues pedimos perdón y ya esta.

El humor es además como un parachoques fantástico, en el que puedes decir cosas que de otra forma la gente no las hubiera tragado. El azúcar en la píldora de Mary Poppins.

Cuando vienes a España, ¿vuelves a la Facultad de Ciencias de la Información?

Hace mucho tiempo que no he ido, aunque no me importaría regresar. Sí es verdad que con Gomaespuma surgía alguna ocasión. Pero fíjate que en EEUU, no soy de allí, y no se la cantidad de universidades que me he recorrido contando mis ideas sobre el periodismo; sobre el bilinguismo; sobre los hispanos, los españoles, los latinos y ese lío que tenemos ahí formado; sobre el papel de los españoles en la aventura de América y de lugares que sin la presencia de los españoles no serían lo que son hoy, y la verdad es que me parece necesario.

De estudiante hubiera agradecido que viniera alguien a contarnos cosas interesantes. Al menos en mi época solo llamaban a gente que era académica.

En mi facultad y en mi carrera, la mayoría de los ponentes venían de lo académico.

Eso es una gran diferencia entre EEUU y España. Pienso que lo ideal está en el centro pero claro, yo no puedo vivir en el océano con los tiburones (risas). Tengo la teoría absurda que España es el Quijote. La espontaneidad, la creatividad, las ganas de vivir y de salir adelante, y EEUU es Sancho. Es el businnes plan. El tipo que te plancha la camisa, te teje un jersey, te arregla el caballo y te hace una paella. Cuando la ideas explosivas de España se juntan con el businnes plan de Estados Unidos la combinación es mágica y tienes ejemplos tan grandes como José Andrés. Es el Quijote en estado puro, pero como no tuviera al CEO norteamericano que sabe de números, de marketing y de relaciones públicas, sería un cocinero.

En cuanto a las salidas profesionales parece que también, ¿no?

En España, el progreso individual de cada uno está muy compartimentado, al igual que la vida. Si yo estudio periodismo, puedo progresar en un periódico, en la televisión o en la radio. Y me van a llamar para dar una charla en la facultad, en el colegio de periodistas o en la revista del taxi. Y podré ser un periodista de medio pelo, un buen periodista o el que recibe una medalla al Mérito de periodistas calvos del Congreso, pero siempre ahí. En Estados Unidos se crece igualmente en vertical que en horizontal. Si eres un gran periodista te puede llamar la Escuela de Enfermería de la Universidad de Rochester en Nueva York o te llaman para que des una conferencia a los nuevos astronautas que va a mandar Tesla al espacio para que les expliques comunicación. Yo en España soy periodista y se me ocurre una cosa, voy al Corte Inglés y me dicen que muchas gracias, pero que no tienen tiempo de atenderme. Si llamo al presidente de Microsoft y le digo que tengo una idea sobre cómo progresar su compañía te aseguro que me atienden. Ahora, al minuto y medio, como vea que soy un gilipollas me manda a tomar por culo.

Esta abertura de EEUU hace que el businnes plan sea más interesante. Porque la gente que sabe de negocios está más acostumbrada a escuchar de por aquí y de por allí.

Guillermo Fesser || Fotografía Samuel Delgado

Al final es un cambio de mentalidad.

España, que es Europa, tiene una base social muy fuerte. Con su seguridad social, sus derechos conquistados, un poso cultural muy fuerte… pero con una maquinaria muy antigua a la que le cuesta mucho cambiar. Con EEUU pasa lo contrario. Le falta ese poso, que no le vendría nada mal, pero está dispuesta a cambiar en cualquier momento.

Aunque te digo, somos mucho más parecidos de los que nos creemos. Entre otras cosas porque ellos son mucho más hispanos de lo que se creen. Se piensan que un hispano es el que salta el muro y les viene a quitar el trabajo y tienen raíces hispanas desde 1513 cuando llegó el primer loco con un casco de lata al territorio. El primer habitante no indígena de la ciudad de Manhattan era un señor que se llamaba Juan Rodríguez. Es más, vas a Broadway y el tramo entre la 159 y la 218 se llama  Juan Rodríguez Way. Que es un ejemplo tonto, pero hay millones por todo Estados Unidos con raíces culturales y sociales que han dejado los hispanos. Pero igual que en Filipinas. Yo no podía dar crédito. Cómo no nos han explicado que hemos estado allí casi 350 años. Nos dicen en clase de historia que Filipinas se pierde en 1898 y que a Unamuno le dolía España, siguiente página. Es alucinante la cantidad de cosas de origen hispano que hay allí que no lo saben ni ellos ni nosotros.

Parece que en algunas cosas nos hemos intercambiado los papeles. Nosotros ya no somos ese país de La tesis de Nancy, pero parece que ellos ya no son esa Norteamérica.

No, a ver. Estados Unidos es lo que es y lleva mucho tiempo siéndolo. Con sus ventajas y sus inconveniencias. Terribles inconvenientes como el que se ha vivido hace unas semanas. No se ha solucionado el problema de la esclavitud. Se vendió que habían liberado a los afroamericanos cuando en verdad se les hizo un ERE. Se quedaron sin curro por no trabajar gratis y además se les negó la educación y a la sanidad. ¿Qué se ha cambiado? Un sistema de esclavitud por un sistema carcelario. El 25% de presos de todo el mundo están Norteamérica y la mayoría son afroamericanos. Se ha tapado con dólares, con publicidad, con películas, con la llegada a la Luna, pero los negros continúan siendo ciudadanos de clase B.

No es un país como Sudáfrica cuando el apartheid, sí, pero es un país que funciona a varias velocidades. Centrándonos en la pregunta sobre el puritanismo, tienen un presidente que es racista, que se apoya en un sector de población blanca que o va a perder sus privilegios o están muy asustados porque en su casa les han dicho que los negros les van a comer las piernas. Le ha dado alas a los racistas y a los puritanos. Toda esta gente rara que estaba en sus madrigueras ahora se han envalentonado ¿Tiene más racistas o más puritanos que antes? No, son los mismos.

Todo esto ha derivado todo en los sucesos tras el asesinato de George Floyd.

Lo que hemos visto por las calles era un funeral masivo por la muerte de George Floyd, por las muertes que se van acumulando. Como la de Rayshard Brooks en Atlanta hace algo más de dos meses. Le persiguieron a tiros como en una cacería. Esto se produce en un país que está muy crispado y que el presidente ya ni disimula. Antes por lo menos sí fingían diciendo que había que solucionar este tipo de cosas o que había que dialogar.

Incluso Obama, que podía haber hecho muchas más cosas, demasiado preocupado de ser una persona intachable que, no ha podido tener o no ha querido tener la valentía de hacer más cosas. Eso se lo echan en cara, pero bueno, han tenido un presidente que como dicen, no drama Obama. Ni un solo escándalo en ocho años.

Guillermo Fesser || Fotografía Samuel Delgado

No ayuda el vídeo de Trump alzando una Biblia.

Al final Trump con esa cara de perro y la Biblia en la mano, delante de una iglesia que no ha pisado en su vida, es el que da alas a los supremacistas blancos.  Y si a esto le sumas las injusticias diarias hacia los afroamericanos de forma continua, ha desembocado en una demanda de justicia.  La gente está muy nerviosa, pero aún así hay millones de personas que han salido con dignidad, pacíficamente a por sus derechos. Sí es verdad que siempre hay cojomantecas que aprovechan para robar una televisión. Ojo, que también se han descubierto infiltrados de la supremacía blanca calentando mucho más todo.

Antes has mencionado que la gran mayoría de presos en EEUU son afroamericanos.

¿Porqué están llenas de negros? Pues porque el sistema judicial que tienen hay que cambiarlo radicalmente. Está basado en el bail out. La fianza vamos. Robas una caja de galletas Chiquilín en un supermercado y el juez te dice, doscientos cincuenta dólares de fianza. Tú no tienes ese dinero y te tiras tres semanas en la cárcel. Y si eres una madre, tu hijo se queda en casa y como está solo, se lo llevan los servicios sociales… es todo un circulo de pobreza inevitable basado en un sistema social perverso. El Juez que manda a esa madre por doscientos cincuenta dólares a la cárcel, la manda porque esa prisión es de gestión privada. El Juez que manda a esa señora a la cárcel tiene que presentarse a unas elecciones cada dos años. Para que ese juez pueda ganar tiene que hacer campaña electoral que puede costar quinientos mil dólares o un millón, depende de dónde esté. ¿Quién lo costea? La gente que gestiona las cárceles.

¿Sería esto el pecado capital de la sociedad estadounidense?

Es una sociedad que ha sido muy segregada desde siempre. No ha afrontado su propia miseria. No ha resuelto ese problema. Surgió Martin Luther King y le pegaron un  tiro en la cabeza. A Kennedy otro par de tiros en la cabeza. Cada vez que alguien quiere rascar un poquito y tocarle la bolsa a las siete familias que tienen de verdad toda la pasta, pasa esto. Aparte no hay tejido social. Porque una gran bolsa de pobreza pero con tejido social se puede afrontar. De forma jodida, pero se afronta. Pero allí, si no tienes a tu familia porque viven a cientos de kilómetros, si no tienes seguridad social… a eso le sumas que eres negro… y pasa lo que ha pasado hace unas semanas.

Y quizás el pecado de España sea el mal de los cuatro años.

Bueno, eso es en España, Estados Unidos y en todos los lados. Y no es muy novedoso esto. Pero lo que pasa es que cada vez va más hacia ahí y menos hacia una labor por los demás. Hoy en día los políticos son profesionales, con la visión de que los elijan otra vez y que el partido les aplauda. ¿Qué pasa?, que tenemos los políticos más mediocres que yo he conocido desde que tengo uso de razón. Tenemos una clase política muy mediocre. Tenemos representantes en todos lo ámbitos muy mediocres. Nos hemos despreocupado de lo social. Si nos va bien a nosotros, pues al otro pfff. Y esto no funciona.

El hombre se ha olvidado de que es un mono. Se cree que la felicidad está en la ópera o en crear una aplicación millonaria. Lo que emociona de verdad es ser mono. Darle un abrazo a un coleguita, un puñetazo a uno que sea muy pesado o compartir un plátano con una amiga.

Antes hemos comentado la influencia del mundo hispano en EEUU. Te he escuchado hablar varias veces de Bernardo de Gálvez.

Muy rápidamente hago una introducción. Llego a Estados Unidos y pienso que lo único que me une a aquello es mi mujer porque es de allí. Pero cada vez que pasa el tiempo me doy cuenta que hay muchísimas influencias. Que el Rio Hudson donde yo vivo, antes se llamaba el Río San Antonio. Que la sinagoga más antigua de Nueva York la fundó un tío que se llama Gómez ¿¡Pero cómo es esto!? Que no se resume la influencia hispana a Sudamérica  o a la frontera. Que te enteras de que Oregón viene de que cuando los españoles estuvieron allí y se dirigían hacia Alaska, se encontraron un río que tenía orégano. Esto hace que me empiece a interesar muchísimo por las raíces hispanas y crear la plataforma finding common ground que queremos poner en marcha en el mercado Little Spain con Jose Andrés y la fundación Queen Sophia.

Para buscar el entendimiento de lo hispano en Estados Unidos. Es una plataforma que busca que en vez de pelearnos los de Venezuela, con los de España o los de México, diga, oye que nos gusta en gran parte lo mismo. Este proyecto lo íbamos a empezar en septiembre, pero con el tema del COVID-19 imagino que se retrasará.

¿Cómo surge el proyecto Bernardo de Gálvez?

Con la era Trump se ha comenzado a demonizar lo hispano. Se duda de que tengan derecho a estar en el país. Entonces se me ocurrió esto. Ir a colegios y  explicarle a los hispanos que ellos son gente de pleno derecho como los demás y tienen una historia muy potente detrás de ellos; como cualquier emigrante de Italia o de Finlandia. Contarle a los descendientes de los emigrantes de escoceses, ingleses y suecos que los hispanos están en su mismo valor. Y de repente me tropiezo con la historia de Bernardo de Gálvez y que una tal Teresa Valcarce ha conseguido que se cuelgue un cuadro de este militar español en el Senado de Washington, y alucino. Descubro que hay un héroe de Estados Unidos, al que Obama le concede la nacionalidad y que su lengua era castellana. Hablé con la editorial para la que trabajo y les comuniqué que teníamos que editar un libro infantil sobre esto. En español y en inglés para que se enteren los dos.

Guillermo Fesser || Fotografía Samuel Delgado

¿Cómo has vendido la historia?

Me he dedicado a ir por los colegios, conferencias de profesores, cada vez con más volumen… y explicándoles con la disculpa de que un señor que se llamaban Bernardo del Gálvez que hablaba español y que literalmente le salvó el trasero al presidente Washington en su guerra de independencia; explicarle las raíces de su cultura hispana. Espero que ayude a que comprendan que los hispanos allí tienen la misma dignidad y la misma historia. Con un idioma importante detrás y que no son unos incultos que vienen a podar el jardín o a cargar con sus maletas. Lo que quiero con el proyecto de Finding Common Ground es que no sea yo solo por los colegios, sino también una venezolana, y uno de República Dominicana, otro de México y otros tantos del Ecuador. Que pongan en valor lo hispano y que llegue un día en que en vez de hacer el 12 de octubre cada uno por su cuenta en una fiesta pocha, hagamos juntos una fiesta más divertida.

¿No perjudican cosas como las declaraciones de López Obrador cuando dijo que los españoles deberían pedir perdón por la conquista de México?

Sí… Para empezar se nos ha explicado muy mal la historia. Se habla de independencia en Sudamérica y fueron guerras civiles entre españoles. Españoles que no querían pagar impuestos a Fernando VII y españoles que sí querían seguir pagando. No sé quienes eran mejores o peores, pero se liaron a tiros y cuando ganaron unos, dijeron que los malos eran los otros creándose una separación absurda. El día que se funda el Primer Imperio Mexicano, ¿un día antes eran españoles y un día después ya no lo son? Son las mismas personas básicamente. A mí los pasaportes y las fronteras me dan igual porque son ficticias.  Lo importante es que eres un tipo con una formación y unas ideas muy parecidas a las mías. ¿Qué nos hemos peleado? Vale, pero ya hace mucho tiempo. Puedes creer que Colón era maravilloso, que era pringado o que ni lo uno ni lo otro. Pero lo cierto es que todos hemos tenido a Colón, así que vamos a juntarnos para buscar las cosas positivas para tener voz sobretodo en Estados Unidos. Porque con la idea de que el de Guatemala vaya con un lado, el de España por otro y el de Colombia por otro, nos están comiendo por los pies. Somos casi el 20% de la población en EEUU y no tenemos una voz. Tienes a la congresista Alexandria Ocasio-Cortez que no la escuchas hablar español en la vida. ¡Vamos a poner en valor a esta gente!

¿Es ese Little Spain de José Andrés la mejor embajada?

Totalmente. Es la mejor sin duda. Recuerdo haciendo un Gomaespuma en Bosnia durante la guerra, mientras entrevistamos a un general español. Pues en la conversación informal de antes estaba un general estadounidense y le preguntó al español cómo hacían para haber conseguido en mucho menos tiempo la pacificación de la zona. Cómo habían conseguido que los niños musulmanes y ortodoxos jugaran al fútbol o que hubiera reuniones de vecinos. Entonces el español le dijo, vosotros llamáis a las fuerzas vivas del pueblo, las juntáis y les decís lo que tienen que hacer. Nosotros sacamos unas mesas, ponemos bebida y algo para picar y ellos mismos se van juntado y se dan cuenta que las dos etnias tienen hijos y que quieren jugar al fútbol… Pues esa es la filosofía de Little Spain. Como dice José Andrés, no hay nada mejor en el mundo que el que te ofrezcan un plato de comida decente. Delante de un plato de comida la gente se siente dignificada, y se produce un dialogo. Mi empeño es que se vea como el mercado de la hispanidad y no solo el mercado de España. Y es ahí donde quiero hacer ese foro de common ground. Pueden juntarse el mofongo, la tortilla de patatas, la sopaipilla y la arepa sin ningún problema.

Con José Andrés y su ONG World Central Kitchen me entiendo muy bien.

¿Está ubicado en el antiguo Little Spain?

No está muy lejos, pero no. Little Spain estaba en la calle 14, entre la la séptima y la octava avenida. Aquello tuvo más auge cuando la emigración española vino de Cuba. Cuando se perdió la isla muchos españoles regresaron a España. Toda la industria textil de Cataluña es gracias a los cubanos que regresaron e invirtieron ahí. O sea, Cataluña no hubiera tenido textil si estos españoles no hubieran invertido. Pero también muchos españoles decidieron tirar para Norteamérica, puesto que su mentalidad iba más acorde a ese mundo y no al español, que estaba muy atrasado. Muchos se fueron a Florida, sobre todo las industrias de tabaco y ron. Otros tantos miles a Nueva York. ¿Qué emigraron? cubanos o españoles. Pues como tú quieras llamarlo. Al final formaron Little Spain casi treinta mil de ellos.

Hay ahora una exposición sobre esto en el Centro Conde Duque.

Sí, la de Inmigrantes Invisibles. Si no has ido a verla debes porque es algo increíble. Hay una cantidad enorme de fotos y documentos que son totalmente desconocidos para nosotros.

Cambiemos de tema… ¿Qué cuesta más, lectores de tus libros o socios de la Fundación Gomaespuma?

Gente que se apunte a la fundación es más difícil.  Somos seres de impulsos. Se pone de moda un libro mío, lo lee la gente y ya está. O incluso nos juntamos todos para hacer un proyecto de un pozo en Senegal y se hace. Ahora, paga tú todos los meses veinticinco pavos… Una fundación no puede vivir de impulsos. Si no tienes una cantidad fija de socios no puedes comprometerte con proyectos. No puedes tener a riesgo doscientas becas de niños en Sri Lanka. La fidelización es lo más complicado.

Con respecto al corto estrenado en Movistar+, El monstruo invisible, ¿cómo surge la idea?

Es un proyecto de Acción Contra el Hambre. Supuestamente el hambre tendría que estar ya erradicada pero ya vemos que no. Algo mal estaremos haciendo. Posiblemente explicando mal qué es el hambre. Se propone con este corto un proyecto que abra debate en las escuelas. Nosotros no sabemos. A ver si los niños consiguen empezar a hablar de hambre en las escuelas y surgen ideas nuevas.

Llamaron a mi hermano Javier para que hiciera el corto y él me llamo a mí. Ya que habíamos participado en otra película en Los Andes llamada Bienvenidos, más o menos de la misma historia… y nos fuimos a Filipinas. La idea no es que el que pasa hambre es un desgraciado que te da mucha pena, y que te vas a la cama agobiado por lo mal que estaba. Sino alguien que te cae de maravilla, que te parezca gracioso y que te preguntes, cómo este personaje tan encantador pase hambre. Y así comprendas que lo contrario de la pobreza no es la riqueza, sino que lo contrario de la pobreza sea la justicia social. No se trata de tener, se trata de tener acceso a, como sucede con los afroamericanos en Estados Unidos. A lo mejor si en vez de darte un sándwich te doy una camisa planchada y vas a la entrevista de trabajo elegante y no hecho una mierda te cogen. A lo mejor,  si a esa gente les pones unos equipos de limpieza buenos y unas duchas para cuando terminen su jornada, no se llama basurero, sino centro de reciclaje.

No se trata de poner expectativas. Que en el 2024 lleguemos a tal punto. Se trata de tener intenciones. Todo llegará si se tienen buenas intenciones. El movimiento que piensa que esto no tiene sentido cada vez tiene más fuerza. Somos mayoría.

Para terminar. ¿Alguna vez habéis pensado de una cooperación la fundación Gomaespuma y la José Andrés?

No. No ha ocurrido. Si ocurre será maravillo, pero no ha ocurrido porque son mundos muy dispares ahora mismo. Él tiene su fundación muy ligada al mundo de la educación también. No solo da de comer. Él llega y crea una infraestructura. Una gran infraestructura. Se va de Puerto Rico y deja varias granjas funcionando, varios restaurantes nuevos funcionado, muchos antiguos abiertos… Nosotros es que estamos en sitios muy puntuales. En Sri Lanka, en Nicaragua… y luego proyectos temporales en diferentes sitios como España o Senegal.

Guillermo Fesser || Fotografía Samuel Delgado
Diego Barrios

Galdosiano morantista.

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Publicado por:
Diego Barrios
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