La madre de Hamlet. La viuda de Hamlet padre. La esposa de Claudio. La reina de Dinamarca. Queen, simplemente, como reza en muchos volúmenes de la obra en versión original. En algún momento, también la hija de un padre. Pero a veces resulta difícil no fantasear con la identidad de un personaje más allá de sus líneas, especialmente cuando parecen tan escasas. John Updike fantaseó con ella. Sí, con Gertrudis.

Gertrudis Hamlet

Gertrudis (Penny Downie) – Hamlet ISFP (2009) || Hamlet MBTI

John Updike publicó Gertrude and Claudius en el año 2000. La versión traducida al castellano por Jordi Fibla, Gertrudis y Claudio, llegó unos pocos meses después. Esta última resulta algo difícil de encontrar, pero realmente merece la pena el esfuerzo. Updike ofrece una historia detrás de la pareja Gertrudis-Claudio mientras sortea a un Hamlet que parece eclipsarlo todo dentro de la obra de Shakespeare. Para ello, emplea tres fuentes y los nombres originales de los personajes.

La liberación paciente

Gertrudis tiene voz propia. Updike le da la oportunidad de contar su historia desde antes de su primer encuentro con Claudio. La novela ilumina su infancia y sus relaciones familiares, así como su educación, su boda con Hamlet padre y su experiencia como esposa, madre y reina. Es una mujer firme, pero inmersa en un ambiente de sumisión aceptada. Gertrudis obedece y todo fluye gracias a esa cesión de autoridad.

Sin embargo, la aparición de Claudio marca un antes y un después en ambos. Aunque no de forma explícita, Gertrudis se siente turbada en su presencia. Él, en cambio, hace visible su interés tanto en sus detalles con ella como en sus líneas. Un interés que quizá incluye el poder que ostenta su hermano.

Tras años de espera y de represión, Gertrudis y Claudio toman contacto. Un beso, unas caricias atrevidas sobre la ropa y, al final, el sexo. Esa unión física acciona una especie de resorte dentro de Gertrudis. Se desdobla: es a la vez esposa obediente y amante liberada. Interpreta a dos personajes y los consigue entrelazar. Hasta que el secreto se vuelve insostenible.

Hamlet Gertrudis

Hamlet (Kenneth Branagh), Claudio (Derek Jacobi) y Gertrudis (Julie Christie) en la película de 1996 || hamletthemadman-blog.tumblr.com

Amor y sexo en la madurez

Gertrudis y Claudio no es la típica historia de amantes con melenazas medievales y cuerpos jóvenes. Updike hace la vista gorda a los cánones de belleza de estos romances y ofrece algo distinto: una relación apasionada entre dos personas maduras. El sexo aquí no ocurre bajo una cama de dosel, sobre sábanas blancas y en un casto y romántico misionero. Los cuerpos son reales, imperfectos. Incluso se lanzan puyas. Y se desean. Ante todo, se desean.

Su pasión es viva y joven, atrevida e imprudente. Aunque Claudio se siente molesto con la idea de que su hermano pueda acostarse con Gertrudis. Se siente molesto con la expresión de esa autoridad como rey y como esposo sobre un cuerpo que considera de su propiedad. Ella es aún fértil y esa fertilidad se la debe solamente a su marido.

El problema es que el deseo de Gertrudis se refleja en ambos lechos. En una de las escenas previas al asesinato del marido, este aprovecha para relatar a Claudio cómo han cambiado las maneras de su esposa en la cama. Incapaz de sostenerlo por más tiempo y con la amenaza de su hermano presente, Claudio decide coger las riendas de su futuro.

Gertrudis y Hamlet

Hamlet (Scott Parkinson) y Gertrudis (Shannon Cochran) en Hamlet (2012). Foto de Michael Brosilow || writerstheatre.org

Gertrudis, la mala madre

Pero la relación entre Gertrudis y su hijo Hamlet nunca ha sido buena. La distancia ha definido esta relación. Updike aprovecha para esbozar el carácter de un Hamlet que representará su propia obra tras la muerte de su padre. Egoísta, manipulador, cruel, misógino. Todo ello lo caracteriza en mayor o menor grado, y no mejora la relación entre ambos. De hecho, Hamlet no duda en chantajear emocionalmente a su madre para boicotear su relación con Claudio.

Y es que no solamente se casa y mantiene relaciones sexuales con el presunto asesino de su padre. Gertrudis tiene sexo, y es algo que quizá también le resulta incómodo a Hamlet. Las madres son seres asexuados y asexuales, viven en un estado de virginidad teórica. Es por ello que él recurre a ese principio para reconvertirla a la castidad, teórica y práctica ahora que ella ha enviudado. Apartándola de la influencia liberadora de Claudio, Hamlet hace volver al redil a su madre.

Updike introduce también personajes como Polonio y Ofelia y prepara al lector para ese momento de enlace final con el comienzo de la obra de Shakespeare. De alguna manera, el destino de Ofelia ya se avecina trágico a manos de Hamlet. Y de su propia familia, claro.

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