El viernes 25 de mayo, y un año más, dio comienzo la Feria del Libro de Madrid. Ésta, la 77ª, enmarcada en la creación de ambientes, de espacios lúdicos y pedagógicos, y que han promovido el contacto directo con libros, editoriales, escritores y librerías. Como la tradición impera, el Parque del Retiro capitalino se copó de vetustas casetas, de afamados -y no tan afamados- escritores, de la oficialidad de turno, y, sobre todo, de gente, mucha de ella; miles de personas que pasaron ojeadas por diferentes libros y casetas para, cómo no, acabar cayendo: comprando aquel libro que, con optimismo -pienso-, leerán con ávida pulsión de lector anual.

Si bien los datos de la Feria son espectaculares año tras año -el pasado se batió una excelente cifra de ventas con más de nueve millones de euros lo que supuso, en palabras del director de la Feria Manuel Espín, “un repunte en el consumo cultural y en el del libro”-, nos enfrentamos, año tras año, a diferentes encuestas que demuestran lo contrario o, al menos, eso pretenden. Basta con poner en Google “en España no se” y la tercera opción finaliza con “lee”. Siendo más escrupulosos, más estadistas, recurro a datos. Según el último Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España de la Federación de Gremios de Editores, el 40,3% de los españoles no lee nunca o casi nunca.

Vamos, que más de 20 millones de personas no tocan un libro en este país. Terrorífico. ¿Los motivos esgrimidos?, varios y variados, algunos, como el 35,1% de los encuestados, se quitan la máscara de la mojigatería y confiesan: NO ME GUSTA, NO ME INTERESA. Otros, el 47,7%, toman como disculpa el dichoso tiempo, siempre tan inoportuno y fugaz… Y tan solo el 0,7% alega que no lee por el precio. No voy a entrar en el sempiterno debate existente sobre la exitosa compra de libros durante la Feria y el ostracismo, al que se ve sometido toda la industria editorial, durante el resto de la temporada.

Me niego a preguntarme el porqué de estos fenómenos alienígenas… incluso deshecho cualquier canto alegórico en favor de la lectura o cultura: allá cada cual con su consciencia o inconsciencia. Sin embargo, sí me gustaría destacar todo lo que supone una Feria como la madrileña para el mundo editorial y, más concretamente, para escritores independientes, no conocidos, y editoriales pequeñas. Gallo Nero, Errata Naturae, Páginas de Espuma, Nowtilus, entre otras muchas, son editoriales independientes, minúsculas, que buscan aquel recoveco literario a ocupar y lo hacen con un gusto exquisito por el trato al cliente. Da verdadero placer pasear por estas casetas y entablar conversaciones literarias con editores entregados a sus hijos. Lo recomiendo.

Brillan sus ojos, en un claro reflejo de la clarividencia de su amada profesión, y hablan, describen y aconsejan con pulsión. Algún atrevido rememora cómo lleva en esto décadas sin mayor éxito que un lector entretenido y llegar a final de mes con justita sinceridad. Luego, unos metros más adelante, está Seix Barral, Anagrama, Alfaguara, Planeta… otro mundo, vaya. Uno superficial, que ofrece un buen y gran servicio a aquellos que amamos este mundo, pero superficial. Y es que puedes encontrar a autores firmando, en estas casetas, de renombre, pero también es posible toparte con el típico youtuber que mueve masas adolescentes. ¿Que está mal? Dios me libre de afirmarlo. ¿Que es, ciertamente, superficial? En mi opinión, sí.

 

FERIA DEL LIBRO DE MADRID

Sumergido en lecturas por internet, me encuentro con una entrevista -de El País– al todopoderoso analista editorial norteamericano Mike Shatzkin, en la que únicamente el titular abruma: “Dentro de veinte años no habrá ferias del libro”. Tócate. Hecatombe interplanetaria. Pero no queda la cosa ahí, el tipo, afirma, asimismo, que “augura el fin del libro impreso y las librerías físicas. Todo serán pantallas”. Preguntado Mike Shatzkin por la seguridad de su sentencia, viene a decir que, básicamente, “no es gratis publicar un libro.

Tienes el papel, la tinta, la impresión, la distribución… Y, claro, eso si lo comparas con el coste cero de que todo eso entre en una pantalla…” Inevitablemente, el entrevistador, pronuncia la palabra “Amazon” dos preguntas más tarde: “Se ha hecho con el monopolio de la venta y distribución de libros, y no solo digitales. ¿Estamos ante el fin de las librerías?” Y Mike, el encantador Mike, contesta, resumidamente, que todo dependerá del dinero que vaya destinado a librerías físicas o digitales. Por el momento, ganan las primeras, peeeero, todo parece indicar que habrá una remontada. Eso sí, el cachondo, sostiene que ha defendido que “Amazon no pueda publicar libros porque si eso ocurre hará competencia también a los editores…” Vaya… y la competencia no nos gusta, ¿me equivoco? Y todo esto me hace reflexionar, por último, en aquellos escritores, normalmente nóveles, que han publicado su pequeña opera prima en Amazon y han tenido un relativo éxito.

Amazon como fuente de inspiración

Escritores como Juan Gómez-Jurado, Marcos Chicot, o el exitoso Javier Castillo, empezaron autopublicando en Amazon. Sí, en Amazon. Menudos locos. Pero no solo ellos, existen casos como el de Saturnina Gallardo con su “La vida es suero”, Fernando Gamboa, Jorge Magano, o Mercedes Pinto Maldonado, que rompieron las ventas y listas de la citada web. Lo hicieron, quizá, con el ímpetu del apasionado, del desconocimiento, y la ambición. Sea como fuere, les salió bien. Pero, ojo, Amazon no es la panacea. Si el autor no escribe bien, si el autor no publica algo serio, si el autor no sabe conectar con los futuros lectores, olvídese, de antemano, de obtener triunfo alguno. Verdaderamente, son muchos más los que se quedan por el camino.

Y todo esto, ha sido traído a colación, por mi última y sorpresiva elección digital: “LAS PIERNAS DE LA SIRENA”. Cuando me di de bruces con este libro, no sabía a qué me atendría -como me suele ocurrir. No obstante, desde las tres primeras páginas intuí que haríamos buenas migas; y así fue. “LAS PIERNAS DE LA SIRENA”, libro autopublicado por el periodista IGNACIO BELTRÁN, contiene todo aquello necesario para enganchar desde un primer momento -básico, por otra parte. El autor, con una perspectiva de conocimiento, de haber pisado el terreno, nos descubre una trama promovida desde el periodismo con una base de certera humanidad a través de tres mujeres. Todo ello, sucede, en unas playas gaditanas, en una atmósfera surfera, que, me atrevería a asegurar, el escritor conoce de sobra por haberlo practicado o, por lo pronto, haber sido un gran fan del marítimo deporte. “LAS PIERNAS DE LA SIRENA” nos relata con suma frescura, pese a estar ubicado en el año 1997, la cruenta lucha por la vida.

LAS PIERNAS DE LA SIRENA DE IGNACIO BELTRÁN

En este caso, la de miles de migrantes, que, en un acto salvaje, se lanzan al mar para buscar una vida mejor en unas pateras de condiciones infrahumanas. Ahora, con la novedosa y, no por ello desastrosa, noticia del Aquarius, este relato nos hace ver una lucha identitaria, y de supervivencia más fresca que nunca. Tres son las protagonistas. Tres mujeres. Magui, Miren y Mayuba. Ellas, tan distintas, pero tan sumamente parecidas a la vez, impregnan el libro de un frenético cambio. El lector, enfrascado, pide a gritos una revolución en sus vidas. Pide, por la gracia de quién sea -a ser posible el autor-, que sus vidas, ya conectadas, supongan un vuelco en las circunstancias. A través de grandes descripciones paisajísticas, de una trama periodística y, en ocasiones, violenta como la vida misma, el libro te sumerge en una narración contundente sobre hechos que hoy día siguen sucediendo.

El lenguaje de IGNACIO BELTRÁN es tan claro como sencillo, tan directo como realista, y tan empático como atrevido. Pese a ser su primera novela, sorprende la erudición del relato y la síntesis narrativa. Destaca la capacidad del hilo argumental sin atajos, con rotundidad en el mensaje, y novelado de una manera estupenda en el artificio de los personajes y de la intriga. Intriga, que -sin desvelar- sufre de un revolcón inesperado a partir de la mitad y engancha de tal forma que es imposible despegarse del libro. Al finalizar “LAS PIERNAS DE LA SIRENA” -libro que a buen ritmo finalizas en 5 o 7 días-, sientes una liberación tal, que podemos simplificarlo en aquello tan humano de “te hace pensar”. Efectivamente te hace reflexionar sobre la polaridad del ser humano, sobre el cainismo, pero, a su vez, la bondad y generosidad.

En estos tiempos, lúgubres para las libertades de las mujeres, son tres de ellas, quienes se enfrentan a unas vicisitudes que no las amedrentarán sino todo lo contrario. El libro, el autor, habla de ello, precisamente, de libertad. Libres y femeninas, las piernas de las sirenas te harán recomponer tu propia visión de ciertas circunstancias. Sin duda, IGNACIO BELTRÁN, ha conseguido unificar en casi 300 páginas un relato conmovedor y valiente. Un libro que, si el destino lo pretende, será de aquellos que hablé: un éxito de ventas en Amazon. Por tanto, altamente recomendable.

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