Falos y falacias, un repaso a la sexualidad de esta sociedad

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Cualquier medio avispado se da cuenta. La sociedad, la publicidad, la tecnología… inocula un estilo de vida, unos valores y unos cánones con los que difícilmente se puede comulgar. Son totalmente antinaturales y el intento de seguirles el ritmo da lugar a tanta mediocridad, como a sufrimiento. Y, por supuesto, la sexualidad no sale indemne. No es sólo que tanta gente no la disfrute, si no que se viva desde el autoengaño, la artificialidad (lo que la autora llama «sexo de gimnasio») o directamente desde la total irrealidad. Es algo inquietante, pero muy alentador que te recuerden que estas observaciones no son sólo tuyas.

Falos y falacias, un libro reivindicativo sobre el sexo

Falos y falacias: el repaso sexual a una sociedad

La joven psicóloga Adriana Royo da un repaso por todos los aspectos de la sexualidad que a estas alturas ya están hechos trizas, y pone el adjetivo de hipócrita o de carente de afecto donde hay que ponerlo. Empezando por las nuevas tecnologías, un instrumento perfecto para la autocompasión y siguiendo por la falsa libertad sexual, un modelo ficticio con el que muchas veces se sacrifican las propias necesidades, con las consiguientes autolesiones y secuelas.

Se dedican posiblemente las mejores páginas a la pornografía, con la que darse varias sesiones diarias de lavado de cerebro, para que queden bien claros los clichés masculino y femenino con los hay que comulgar. Se configura así un caldo de cultivo perfecto para la hipocresía exacerbada en ámbitos como la igualdad de género, los celos, el erotismo alternativo o las relaciones. Y, finalmente, la gran conclusión, el mejor plato: la incapacidad patológica de relacionarse con la inevitable soledad.

Y me duelen los ojos cuando mis amigos me cuentan que han tenido sexo como si estuvieran por encima y no les importara. Me duelen los ojos porque veo claramente a un niño que llora pidiendo un poco de afecto. Me duelen de la misma forma que si leo «biernes»   (pág. 228)

 

Falos y Falacias de Adriana Royo repasa el contexto del sexo en la sociedad actual

Falos y falacias es un libro reivindicativo sobre el sexo y sobre la psicología y la sociología que le rodean. Se hace en él una llamada a una forma diferente de sexo, a su naturalización, lo que desde la óptica pornográfica distorsionada de hoy sería más bien el anti-sexo. Y se aportan conversaciones con pacientes con relación a los temas que se tratan (en ocasiones algo presuntuosos). Plantea preguntas interesantes y aporta reflexiones valiosas y bien formuladas, como lo arbitrario de considerar unas conductas sexuales perversas y otras no. O como el posible origen de las perversiones en resentimientos no superados.

El machismo como mecanismo de relación entre géneros

Y, hablando de sexualidad, se dedica mucho espacio al machismo. A fin de cuentas, es uno de los mecanismos más habituales de relación entre géneros. Y también una forma más con la que poder autoengañarse:

Lo que muchas mujeres no se plantean es por qué escogen esa vida. No se plantean cómo y por qué les afecta la presión social, la familiar, o la suya propia, a la hora de ansiar el packpareja, casa e hijos. Y si escogen tener pareja e hijos desde su misma libertad, algunas no se plantean por qué se olvidan de ellas mismas.  (pág. 142)

 

Son abundantes las citas literarias y filosóficas. También es una obra de la que se puede aprender. Eso sí, hay que tener claro que no es un libro que dé respuestas. Se limita a arrojar luz sobre los problemas. A preguntar si ciertas cosas están bien como están. Quizás porque no existe una respuesta definitiva. ¿Cómo saber si la autora tiene razón? Se puede estar de acuerdo en algunas opiniones. Se pueden haber compartido algunas sensaciones, pero ¿cómo saber que, en efecto, los que están alienados son los que se hacen fotos poniendo morritos frente al espejo?

Tal vez la incertidumbre sea un compañero de viaje ineludible, y haya que conformarse con planteamientos en términos de opiniones y sensaciones. Tal vez la verdad no resida más que en el propio bienestar. Si pruebas algo que te hace sentir bien, entonces es cierto que eso es bueno.

Uno de los corolarios de la obra es lo sola que una persona puede llegar a estar, y la poca atención que se puede llegar a prestar. Aunque, al menos, descubrirlo ya es valioso. A fin de cuentas, el camino de la lucidez es más jodido que el de los selfies y lo postizo. Pero da menos grima.

 

Me da la sensación de que cuanto más sexo necesitemos consumar, más abisal será el pozo de nuestras carencias (p.227)

Portada de Falos y falacias de Adriana Royo

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