Arte y cine, 120 años de intercambios

120 años nos han trasladado hasta el Caixaforum para hacer un alto en el camino y que nos fijemos en cómo ha sido esta fusión, este swinging entre arte y cine en el que Godard no hubiera sido nadie si los hermanos Lumière no hubieran querido imitar el impresionismo de Monet con su cinematógrafo a pesar de que como ellos dijeran «el cine es una invención sin ningún futuro». En la exposición podremos observar con nitidez que ese augurio queda totalmente desmentido.

En la primera parte de la exposición es lo que podremos apreciar. El ser humano ya no necesita de los pinceles o los lápices para poder plasmar visualmente algo. A finales de 1800 la sociedad cambia a pasos agigantados y con ello el arte. Con estas primeras cámaras fotográficas se dejará constancia de que ese cambio al siglo XX es un gran salto en todos los ámbitos de la vida. La segunda revolución industrial estaba en su cénit.

Las primeras décadas del siglo son marcadas con movimientos culturales revolucionarios como el expresionismo alemán, el futurismo italiano o las vanguardias de Europa del Este. El cine comienza a pasar a ser algo más que un mero instrumento de entretenimiento desde que allá por el año 1895 fuera concebido por los hermanos Lumière en su primera película: La Sortie de i’usine Lumière à Lyon.

Ahora es algo que está en boca de las élites burguesas. Un nuevo arte en el que artistas de renombre fijan su atención. No solo para dedicarse a la creación de nuevas películas en las que plasmarán todas sus influencias, sino también en la creación de carteles para dichos films o para la maquetación de los metrajes.

Movimientos pictóricos como el cubismo irrumpen el mundo del cine para dejar su huella. En la exposición hay ejemplos como el del director Georges Monca el cual plasma dicha corriente en la película Rigadin, peintre cubiste . Dicho film deja patente que los cineastas no eran ajenos a las nuevas corrientes vanguardistas. En dicha exposición veremos la gran relevancia de Charlies Chaplin en el arte y el cine.

Como es evidente el arte y el cine no pueden quedarse impávidos por los ascensos de los totalitarismos en la Europa de los años 30. Rollos de metraje y litros de pintura son utilizados para representar todos aquellos bandazos por los que el viejo continente atravesaba. Zéro de conduite del cineasta Jean Vigo es una de las películas más representativas de aquella década, la cual no tuvo mucha repercusión en su día, pero sí obtuvo su merecido reconocimiento más adelante.

El siglo de vanguardias llega de la mano de artistas como Salvador Dalí o Alfred Hitchcock, adalides en sus respectivos campos. Surge en esta época algo que podría decirse que roza el fetichismo, combinando las enseñanzas del ready-made, el encuentro de objetos con funcionamiento simbólico y las exigencias del azar. Un claro ejemplo que podremos apreciar en la exposición es uno de los diseños para los decorados de la película Spellbound (1945) (a la derecha).

Todo esto desemboca en unas nuevas corrientes de las que saldrán a lo largo de los años 50 y 60 los icónicos movimientos culturales: El pop art americano y la nouvelle vague francesa. Yves Klein recogen el testigo del surrealismo y lo comienza a llevar a otro nivel artístico. El neodadaismo será la fuente de la que beban directores de cine como Jean-Luc Godard o artistas como Andy Warhol. Pintores y cineastas se hallaron inmersos en un intercambio permanente de nuevas ideas, en las que lugares como The Factory o Musée du Cinéma se transformaron en autenticas fábricas de ideas artísticas.

A partir de los años 70 el cine va ganando más y más terreno a las otras artes y comienza a consolidarse como la principal de todas ellas. En oposición el nuevo estilo artístico, la figuración narrativa, auna si cabe más el arte y el cine, fundiendo dichas artes en una sola asociándolo a lo cotidiano. Artistas como Valerio Adami o Jacques Monory son abanderados de dicha tendencia figurativa.

La última parte de nuestro viaje aglomera desde 1980 hasta la actualidad. David Lynch, Nemanja Nikolić o Sarkis investigan con nuevas fórmulas para impresionar al espectador y evolucionar artísticamente. Lo visual reina en esta última sección donde cortos como Panic Book del cineasta Nikolić en el que en un libro de ideología marxista utilizado en la antigua Yugoslavia ha dibujado a tinta y carboncillo en cada página fotogramas de las películas de Alfred Hitchcock. En el vídeo las hojas se suceden unas a otras dando la sensación de movimiento de las imágenes.