Me atrevería a decir que Rosa Díez (Sodupe, 1952) es la única política a la que la gente de la calle trata como a una rock & roll star… besos, saludos, fotos, todo ello antes y en mitad de la entrevista. Además, parece una temida CowBoy del Far West y es que lleva el revolver siempre bien cargado y es rápida disparando, no se corta, es sincera y clara. Me pregunta por nuestro proyecto y ya, de paso, critica que no se nos ayude a gente con proyectos interesantes y emprendedores. Rosa dispara y no falla, quedan avisados.

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Rosa Díez || Fotografía: Sergio Hevia

Entrevista Rosa Díez

Eres vasca de nacimiento, pero no de ascendencia.

Yo soy una vasca típica, mestiza. En los vascos lo más típico no son los apellidos sino el mestizaje, ten en cuenta que en el País Vasco hace siglo y medio vivían 300.000 personas. Euskadi pasa a ser de una zona agrícola a industrial a finales del siglo XIX y pasa cuando vienen trabajadores del resto de España, primero a las minas y luego a los astilleros. Comienzan a venir gallegos, andaluces, extremeños, asturianos… convierten al País Vasco en una zona industrial, la demografía de Euskadi cambia cuando se pasa del sector agrícola a convertirse en una zona de desarrollo industrial, esto se consigue con trabajadores del resto de España que llegan, se casan, tiene hijos, y es ahí, cuando se produce el mestizaje que es lo mejor que puede tener cualquier civilización. Por esto yo soy una vasca típica, he nacido en Euskadi, pero mis padres no.

¿Tu padre era cántabro?

No, era de Burgos y mi madre de Santander, pero sí llegaron al País Vasco desde Cantabria por azares de la vida… Mis padres se casaron un poco antes del inicio de la guerra civil, los dos eran socialistas, de las juventudes socialistas. Mi padre marchó al frente y lo detuvieron en Santander, al cabo de un tiempo lo llevaron a un campo de concentración y lo condenaron a muerte. Estuvo mucho tiempo en el campo de concentración, hasta que acabó la guerra, y tuvo la suerte que no le sacaron en las sacas que hacían. Él estaba condenado a muerte, pero no sabía cuándo le iban a fusilar. Tuvo suerte y no le mataron, acabada la guerra le llevaron a una cárcel en Bilbao, la cárcel de Larrínaga, que por cierto ya no existe. Mi madre que por aquel entonces se encontraba en Santander fue detrás de mi padre así que se trasladó a Bilbao. Ella se quedó en un pueblo, que es donde yo vivo, y le dieron trabajo en una fábrica de sacos. A mi padre le volvieron a juzgar y le conmutaron la pena de muerte, pero estuvo siete años en la cárcel. Cuando salió, se quedó en Sodupe, que es el pueblo donde nací y donde mi madre había encontrado trabajo. Mi padre encontró trabajo en una empresa metalúrgica llamada Etxebarría. Se quedaron a vivir allí y allí nacimos mis hermanos que me llevan nueve y siete años, y yo. Allí nacimos, allí nos casamos, allí murieron mis padres y allí están enterrados. Soy vasca porque un dictador trajo a mi padre preso a Euskadi y durante 30 años una dictadura ha tratado de echarnos del País Vasco, ETA ha tratado de echarnos. Una dictadura nos trajo y otra dictadura, en democracia, ha tratado durante la mitad de mi vida echarme, estas son mis raíces y mi historia.

¿La rémora antifranquista persiguió a tu padre?

En el pueblo en aquellos años había un socialista, un comunista y un nacionalista conocidos. Estaba acostumbrada a ver cómo la pareja de la guardia civil venía a mi casa, se llevaba dos o tres días a mi padre al calabozo y cuando pasaban las revueltas o manifestaciones le soltaban, era algo natural, no tengo un recuerdo de mi padre viniendo del calabozo, eso jamás, simplemente era algo como de oficio. Luego todos fueron nacionalistas, pero entonces solo había estos tres conocidos. En mi casa se hablaba muchísimo de política, yo mamé la política, se hablaba todo el rato. Vivíamos en una casa con derecho a cocina, que vosotros los jóvenes no sabéis qué es (risas), era una casa de otras personas en las que se alquilaba una habitación y toda la familia vivía allí y había derecho a cocina, allí viví hasta los 12 o 13 años que nos cambiamos. Pues recuerdo en el portal de esa casa a mi madre sentada cosiendo para complementar el sueldo de mi padre, y mis hermanos, mi padre y yo hablando de política. Mi padre nos hablaba de la república, de la guerra, mi madre siempre puntualizaba e intervenía.

Supongo que os avisarían que de esos temas en la calle no se hablaban.

Claro, de eso no se podía hablar fuera. Mi padre era un tipo que no odió, podía haber tenido un odio brutal, tenía motivos, pero nunca quiso ganar la guerra con efectos retroactivos. Nos hablaba mucho de la república y de lo que significaba el orden constitucional, no como forma de gobierno sino como el orden democrático que había sido subvertido por un golpe de Estado. Lo hacía explicándonos que no podía volver a ocurrir, su obsesión era que sus hijos no tuvieran que vivir lo que él vivió. Fíjate, el padre de mi padre, mi abuelo, era maestro y juez de paz y murió en la cárcel durante la guerra. Él era apolítico, no militaba en ningún partido, pero como no pudieron detener a sus hijos fueron a por él, el hermano de mi padre era de la CNT y mi padre socialista, le detuvieron… Mi padre siempre decía que había muerto de pena, no lo sé, el hecho es que murió en la cárcel antes de que acabara la guerra. Aprendí a ansiar democracia, mamé política en positivo, no en negativo.

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Rosa Díez || Fotografía: Sergio Hevia

¿Sentiste rechazo en Sodupe por no ser de allí?

Es que como te digo había un socialista, un comunista y un nacionalista conocidos. Cuando era niña eso no era debate. En el barrio donde yo vivía había una señora a la que la llamaban “La Vasca” y era guipuzcoana, la llamaban así porque era de los pocos que sabían euskera por allí, para que te hagas una idea, es muy significativo de lo que te digo. Las diferencias entre niños tenían que ver con la clase social a la que pertenecías, no con que fueras de allí o no, eso no formaba parte del debate.

¿Cómo vives el resurgimiento del nacionalismo una vez muerto el dictador?

En cuanto llegan las elecciones, la libertad y sin riesgo… Pues los nacionalistas aparecen como setas en el pueblo. Los que nunca habían existido de repente aparecen. No ser nacionalista en Euskadi, en democracia, se ha pagado muy caro. La marginación en términos de vida pública, de participación de la vida pública, ha sido imposible si no eras nacionalista. Si militabas en un partido político que no era nacionalista y además dabas la cara y les decías las cosas claras… Socialmente la persecución es peligrosa, si quieres leer el pregón de las fiestas de tu pueblo tienes que ser nacionalista, si no, no lo lees. Mira, cuando murió Franco, antes de las primeras elecciones democráticas, en el pueblo se abrió el primer batzoki (sedes sociales y políticas del PNV) que no era un batzoki como tal ya que no estaban legalizados todavía, se abrió como asociación gastronómica, no como sociedad masculina, como asociación, y era el batzoki del pueblo y todo el mundo lo sabía… Pues recuerdo que vino un día mi padre a casa diciendo que su amigo el nacionalista con el que había compartido cuartelillo, le invitaba a la inauguración del batzoki. Mi padre no quería ir, así que le convencimos, fue y volvió a los diez minutos, le preguntamos que cómo volvía tan pronto y nos contestó: “¿Cómo vuelvo tan pronto?, pero si en el batzoki estaban los mismos que me denunciaban, los que pasaban información” (risas).

¿Crees que fuiste de aquella militancia de izquierdas que luchó contra el franquismo por la libertad y qué confundió su ideología socialista?

De repente nos interrumpe un señor: nos dice “Buenas tardes” y con un tono osco y grave le dice a Rosa: “Yo soy de derechas, pero en este momento ole tú, bendita seas, hasta luego” (risas) continuamos….

No, mmm yo soy una mujer progresista y siempre he sido socialdemócrata.

Perdona que te corte, ya que me lo recuerdas, ahora continuamos con la pregunta, pero… ¿El progreso del que habla Sánchez e Iglesias es el mismo que el de las siglas de UPyD?

No, el progresismo no es lo que digas sino lo que hagas. Creo que lo que nosotros hemos defendido desde el partido por el progreso de España no lo ha defendido jamás el PSOE. Porque progreso es igualdad y si no hay igualdad entre españoles, hay regresión. No se pueden defender privilegios entre españoles dependiendo de la zona donde vivan o la clase social. No hay nada más regresivo que mantener un sistema fiscal distinto en País Vasco y Navarra, por ejemplo, eso no es progresista, puedes llamarlo como te dé la gana, decir que es de izquierdas o no, desde luego progresista no es. A las palabras hay que acompañarlas de los hechos, entonces las consecuencias de determinadas políticas son progresistas o no lo son. En España tenemos poca cultura democrática, en el sentido de que tenemos una democracia muy joven, hay mucha gente que cree que lo progresista es lo que hace la izquierda y todo lo que conduce al progreso viene de la izquierda, pues no, nosotros decimos que hay decisiones que toman partidos de derechas que son progresistas porque conducen al progreso, aunque sean de derechas. El progreso no es propiedad ni de la izquierda ni de la derecha, desde la izquierda se han tomado posiciones claramente progresistas y desde la derecha también, la izquierda en general y sobre todo en la construcción europea ha sido la abanderada de la igualdad y los partidos democristianos y conservadores han sido abanderados de la libertad. Libertad e igualdad juntas constituyen el progreso de la humanidad.

Contestando a tu pregunta anterior… Siempre he sido mucho más patriótica en el sentido republicano del término, mucho más patriota que nacionalista de partido por llamarlo de alguna forma. Siempre me ha importado mucho más el país que el partido, el partido ha importado pero el país mucho más. La política no es una opción para mí, la política es una condición que está relacionada con el ejercicio y el compromiso de la ciudadanía del derecho que te da ser ciudadano. Lo que son instrumentales son los partidos, son instrumentos imprescindibles de la democracia, pero son instrumentales.

Hablando de partidos… ¿Cuándo vamos a acabar con las subvenciones a partidos y sindicatos?

(Risas) Nunca, yo creo… que nunca.

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Rosa Díez || Fotografía: Sergio Hevia

No interesa, ¿verdad?

Los partidos políticos en España están situados en la constitución como un bien de interés general y yo creo que lo son. Creo que un partido es un instrumento imprescindible, eso sí, tienen que ser transparentes y controlados, tienen que rendir cuentas y defender el interés general. Por ello en la medida que lo defienda tienen o no subvenciones, siempre que estén sujetas a un control… Luego podremos discutir la cuantía, pero la subvenciones están relacionadas con los votos obtenidos en las elecciones y con el ejercicio del interés general. Por eso nosotros, como UPyD, nos personamos en muchas causas generales porque consideramos que el trabajo que debía hacer el fiscal no se estaba haciendo y nos personamos para defender el interés general, porque para ello nos pagan los ciudadanos. Por terminar con la reflexión primera, yo creo que es mucho más importante lo patriótico que lo partidista, la política no es instrumental, no es una opción, ser político es ser ciudadano, un político es un ciudadano que ejerce su responsabilidad.

Una visión muy aristotélica.

Bueno, puede ser, si ejerces tu responsabilidad y utilizas bien tu libre albedrío y responsablemente eres un instrumento político de primera índole… Por eso te digo que la política no es una opción.

Te afilias a la UGT en el ’76, ¿la lucha sindical de los ’70 tiene el mismo sentido hoy por parte de la UGT? Por parte de la UGT (recalco).

A ver, la sociedad es distinta, luego la realidad de sindicatos y partidos políticos tiene que ser distinta. La sociedad española se ha transformado y los movimientos sociales, sindicales y de masas también. Se transforman a la vez que la sociedad y contribuyen a la mejora social, pero hay un papel distinto al de hace 40 o 50 años. Ten en cuenta que en los 70’ los sindicatos estaban prácticamente prohibidos, yo era funcionaria y estaba afiliada a UGT, pero estando prohibidos. Los sindicatos de clase no eran legales sólo lo eran los permitidos, los sectoriales. Los sindicatos de clase eran punta de lanza política, también hoy tienen un alto contenido político, pero no tanto como antes. Ahora tienen la necesidad de representar a los trabajadores lo mejor posible, la sociedad española es muy invertebrada, desde el punto de vista social compara con países europeos y tienen una vertebración social muchísimo más rica que la nuestra. Aquí los sindicatos no tienen millones de afiliados, ni los partidos, ni las asociaciones culturales o sociales. La vertebración de la sociedad española es muy pobre, tenemos poca vida democrática.

Cuando vinieron sindicatos alemanes aquí para ver como trabajaban los españoles se quedaron asombrados porque recibían demasiada subvención y eso les limitaba la libertad frente al gobierno de turno.

Bueno… es que en Alemania es obligatorio, o casi obligatorio estar afiliado a un sindicato. Tienen millones de afiliados y reciben mucho dinero de sus propios afiliados. Nosotros cuando constituimos UPyD pusimos una cuota de 20 euros mensuales, la gente nos decía que era una locura, pero era así, seis meses sin pagar y a la calle, se le daba de baja. Además, tenemos una cuota de siete euros para gente joven, en paro etc… ¿Cuál era nuestro objetivo? Autofinanciarnos, creíamos que era necesario la autofinanciación máxima y no depender a un 90 por ciento de la subvención. Esto es como un club, para entrar, tienes que pagar, aunque se cumpla una función pública, pero en España esto es muy complicado que la gente lo entienda, es complicado.

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Rosa Díez || Fotografía: Sergio Hevia

Cuéntame cómo fue el salto a la política.

Como decías estaba afiliada a la UGT, se muere Franco y llegan las primeras elecciones democráticas. Yo no estaba afiliada al PSOE y el partido tenía que hacer listas, entonces llamó a los cuadros, los cuadros de UGT, y nos piden que vayamos en las listas y fui… de una forma natural, entré de una forma natural y porque hacía falta. Una cosa muy curiosa es que en el resto de España se pegaban por entrar en las listas, pero en Euskadi íbamos los que nos dejábamos, allí no había peleas (risas) bueno, en los nacionalistas sí. Asumías un riesgo físico y siempre una incomodidad. Realmente no era cómodo vivir en determinados lugares de Euskadi, una vez que entrabas en las listas y que la gente sabía que eras socialista y no nacionalista y que das la cara… Lo natural era continuar, quizás si hubiera vivido en otra parte de España lo hubiera dejado antes o no, no lo hubiera dejado en el sentido práctico, pero allí tenías que estar.

¿Tienes la sensación de haber compartido escaño en el parlamento vasco con filo terroristas?

Hombre… Sí, claro. Es que lo compartimos.

¿Por ejemplo?

Josu Ternera sin ir más lejos, durante los primeros años los filo terroristas no estaban, no les dejaron entrar, pero hubo un momento en que pudieron presentarse con diferentes nombres. Pero por supuesto que sí, naturalmente que sí… buenas peleas hemos tenido.

En el ’98 escribes un artículo para El País que se tituló “Contra el fascismo”.

No me acuerdo… (risas) ¡Es que he escrito tantos!

Fue un artículo en el que criticabas la pasividad del PNV frente a ETA.

¡Ah! ¡Sí ¡Sí! Yo era consejera por aquel entonces, ahora me he acordado del artículo. Es que algunas veces cuando la gente quiere meterse contigo y no sabe cómo, que por otra parte hay muchos motivos para hacerlo por cosas que he hecho, pero no, cuando quieren meterse con tu historia… Suelo decir que cuando era consejera decía muchas cosas y nunca las dejé de decir por ser consejera y ese artículo es muestra de ello. El nacionalismo, efectivamente, mostró siempre pasividad frente al terrorismo y durante muchos años mucha gente de buena fe y nada sospechosa de no ser una defensora a ultranza de las libertades, estuvo convencida de que algo habría que darles a los terroristas para que dejasen de matar y otra cosa que decían era que sin el PNV no se podía acabar con ETA. La historia, la experiencia, ha demostrado que no hay que darles nada para acabar con ellos, la historia de los movimientos totalitarios demuestra que nunca se han convertido en democráticos porque les des nada. Al totalitarismo sólo se le puede derrotar y no hay otra forma de actuar. A ETA hay que vencerla a pesar de los nacionalistas, no que sin ellos sea imposible, sino a pesar de ellos.

Entonces, ¿Arzalluz sí recogió las nueces del árbol que ETA había agitado?

Completamente cierto, es el juego que han hecho.

De repente a través de la cristalera del café Gijón observamos cómo pasan Ana Velasco, hija de Jesús Velasco Zuazola, jefe del Cuerpo de Miñones de Álava y asesinado por ETA en 1980 y Conchita, viuda del Teniente General Blanco, primer militar asesinado cuando se rompió la tregua en la que se llevó a cabo el asesinato de Fernando Buesa… se saludan amistosamente.

Sin embargo, estuviste en gobiernos del PNV ¿te arrepientes?

No, no, si no es contradictorio, es decir, por lo menos para mí no lo es. El PSOE hizo tres gobiernos de coalición y yo estuve en el segundo y en el tercero. Estuvimos con ellos en un intento muy loable de constitucionalizar el nacionalismo y esto no significa que salgan a la calle a gritar viva la constitución, sino que respetasen las instituciones que nacieron de la democracia y su constitución. Creo que el primer y segundo gobierno estuvieron muy bien en cuanto a la faceta de integración del nacionalismo y nunca se tuvo como objetivo algo que no fuera eso… Me remito a los acuerdos de gobierno. Nunca tuvimos en mente negociar con ellos el modelo territorial del Estado que luego sí negoció Zapatero con el propio PNV y los nacionalistas catalanes. Nuestro objetivo era la convivencia en Euskadi, partiendo de la base de constitucionalizar al nacionalismo, fue un buen intento.

En el ’98 el PSOE abandona el gobierno y votas abstención en la reunión previa donde decidíais si abandonar o no.

No, no voto abstención ni nada, simplemente no voté en aquella reunión.

Rodriguez Aizpeolea dijo que…

Lo diga quien lo diga, yo te digo…

Él dijo que “no estabas de acuerdo con el abandono del gobierno con el PNV a pesar del conocimiento del Pacto de Estella”

Eso lo dice Rodríguez Aizpeolea pero no es la verdad, la verdad es lo que yo digo. Lo dice él porque le da la gana y otros… no sólo él. Nosotros rompemos la coalición de gobierno un mes de julio cuando había elecciones en septiembre.

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Rosa Díez || Fotografía: Sergio Hevia

Un poco partidista, ¿no?

Yo critico eso, eso sí, yo dije que no se podía romper un gobierno para ir a unas elecciones en las que como partido no podíamos vender ni gobierno ni oposición, critico eso, de hecho, no voto, pero sí discuto esta cuestión. El objetivo, lo que se pretendía, era romper el gobierno para volver en septiembre de cara a las elecciones para negociar con más fuerza un gobierno de coalición. Yo estaba en la posición de Fernando Buesa, si nos íbamos era para no volver, no para tener más fuerza de cara a las elecciones. Sin embargo, Nicolás, que es muy amigo mío y lo era entonces, dijo que la única manera era irse para volver en septiembre y negociar otro gobierno. Es un debate puramente táctico, a mí me parece una irresponsabilidad hacer un debate táctico sobre todo eso. Cuando se decide romper, la primera que presenta la dimisión soy yo, y… Rodríguez Aizpeolea que diga lo que quiera.

¿Los socialistas no estabais de acuerdo con el Pacto de Estella?

¡No! ¿Cómo íbamos a estar de acuerdo? Absoluta y radicalmente en contra, el Pacto de Estella era una negociación con ETA.

Sí, lo sé. Lo digo porque como luego el PSOE sí se sentó a negociar con ellos…

Eso fueron los otros socialistas (risas) el otra alma como les llamo yo. Negociar políticamente con ETA, negoció Zapatero, Patxi López y la gente que estaba con ellos. Entraron en la negociación política… Luego otra cosa es sí se llegó a un acuerdo o no. Por lo que yo sé, tampoco tengo constancia de lo contrario, el PP fue, escuchó y cuando oyeron negociación política se marcharon. Desde luego el PSOE negoció políticamente con ETA, no llegaron a acuerdo, pero ya lo creo que negociaron. Creo que la última negociación ha sido la del PP por vía interpuesta… Han legalizado al brazo político de ETA, el PP lo ha apoyado y ha tratado de beneficiarse políticamente de ello. Cuando ETA declara la última tregua el primero que sale a decir que se había acabado todo fue Rajoy, él estaba en el entendimiento y luego se dieron las legalizaciones de las diferentes marcas políticas, su presencia en el parlamento autonómico, nacional y en las diputaciones y la negativa del PP a iniciar un procedimiento de ilegalización de estas marcas. El PSOE tuvo a De Juana Chaos y el PP a Bolinaga, en esta última etapa han estado en esto, por vía interpuesta, pero han estado.

En el ’97 te intentan asesinar.

Bueno… yo creo que con ese explosivo no lo hubiesen conseguido, no me hubieran matado.

Cuéntame aquello.

Mandaron un paquete bomba.

¿Lo recoges tú?

No, mi marido. Venía en un paquete del periódico El Correo, El Correo todos los años me mandaba por navidad un anuario y dentro estaba el explosivo. Iñaki (su marido) lo recogió y subió a casa, yo no estaba en casa, cuando empezó a abrirlo escuchó una especie de chisporroteo… Mi cocina da a un pequeño jardín, abrió la puerta y colocó el paquete en el jardín. Cuando se apagó el chisporroteo me llamó, yo estaba inaugurando unas cuevas en el valle de Karrantza, me dijo que nos había llegado una bomba a casa… me lo contó tan normal (risas). Iba con ertzainas y llamaron para que fueran a mí a casa, pasé delante de mi pueblo y no nos paramos, al pasar por la casa vi que había muchos coches de televisión y esas cosas. Yo seguí hacia Vitoria y di una rueda de prensa contando lo que había pasado. La policía nos dijo que no podía haberme matado, pero si arrancado una mano o un brazo. El problema es que lo manden a casa…

Tu familia.

Exacto, es mucho peor, es meterse en un ámbito privado. Porque si te lo mandan a tu despacho… Pero a casa es como muy de mafiosos. Cuando era joven decidí hacer política en un lugar hostil, los 25 primeros años de mi vida era mala española porque no era franquista y los 25 siguientes soy mala vasca por no ser nacionalista (risas). Tomas una decisión y lo compartes con la persona que vives, con tu marido, pero tus hijos no deciden, a tus hijos les condenas a vivir en un sitio, en unas circunstancias y en un entorno hostil. Mira, mi hija se llama Olaya, era una virgen visigoda, Olaya con y griega, pues en el colegio siempre se lo ponían con i latina y la niña siempre decía Olaya con y griega. Un día llega de clase y me dice que la habían puesto una diana, claro yo me asusté, la habían pintado en una antigua fábrica y ponía:

“Olaya sociata”, ella era una preadolescente y me dice: “Bah, no te preocupes seguro que han sido algunos de clase porque lo han puesto con y griega” (Risas), esto es una anécdota graciosa, pero sabes que viven en un entorno complicado y ETA lo sabe cuándo mandan una bomba a tu casa. Recuerdo que aquella misma noche en casa, no paraban de llamar y yo siempre decía que no me había pasado nada y que todo estaba bien, la niña me dijo que ella sí que tenía miedo… ¡Esto provocan y quieren provocar! Que tus hijos vivan en un ambiente hostil y tú lo sepas.

¿Pensaste en dejarlo en algún momento?

Solamente lo hablamos una vez mi marido y yo y fue precisamente cuando nació Olaya. Yo no tenía derecho a obligarles a vivir allí, en ese ambiente. Pero decidimos quedarnos precisamente porque teníamos hijos, por ellos había que seguir. Para que ellos no tengan que pintarse las manos de blanco, ni ir a ninguna manifestación, para que ellos pudieran hablar de otras cosas, por ellos había que hacerlo.

Por aquel entonces dijiste que en Euskadi no faltaba paz sino libertad, ¿en qué punto nos encontramos hoy?

Hombre hay más libertad, sin duda. Pero ETA no ha desaparecido, ahora lo que tenemos que conseguir, es verdad, corremos el riesgo de que reescriban la historia, de que víctimas y verdugos sean lo mismo y que todo sea producto de un conflicto en el que moría gente inocente. El reto es memoria y escribir la verdad, que la historia reconozca que hubo víctimas y que por supuesto hubo verdugos y que ETA mató en democracia y contra los demócratas. La democracia es su enemigo mortal, por eso asesinaban la democracia no luchaban contra Franco sino contra la democracia. La libertad será plena cuando reconozcan lo que hicieron… España, Euskadi, en relación con ETA no han tenido un Núremberg, allí no sólo se condenó a los asesinos, se condenó la historia, el totalitarismo y lo que significó. Hay que condenar la historia del terror de ETA.

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Detalle de las manos de Rosa Díez || Fotografía: Sergio Hevia

¿Por qué abandonas el PSOE?

Dejo el PSOE cuando el PSOE deja de defender aquellas cosas que han formado parte de mi vida, son las ideas que he defendido siempre, la libertad y la igualdad. Cuando llega Zapatero rompe todos los pactos de Estado, desde el pacto por las libertades y contra el terrorismo que es la hazaña democrática más importante de todos esos años, rompe todos los consensos políticos, empieza a negociar con los partidos nacionalistas, lo que él llama una segunda transición y pacta con los nacionalistas el modelo territorial del Estado, es decir, con aquello que no creen en el Estado español porque creen tener derecho a un Estado propio. Cuando el PSOE de Zapatero comienza a hacer estas cosas yo estaba como eurodiputada en Bruselas, allí comienzo a criticar estas políticas, ya no pertenecía al comité federal, no tenía un órgano donde expresarme. Hay decenas de artículos míos de esa época expresándome en contra de esa política.

¿De verdad toda la ejecutiva del partido estaba a favor de la negociación con ETA?

No, ni con la ruptura de los pactos de Estado, ni con la reforma del modelo territorial. Todo lo contrario, cada vez que escribía un artículo, inmediatamente tenía llamadas de barones del PSOE diciéndome que tenía razón y que había que seguir. Evidentemente, yo levanto una bandera pensando que soy la liebre y que todos iban a venir detrás de mí que les hiciésemos ver que eso no podía seguir así. Lo peor de la legislatura de Zapatero no fue la segunda, la de la crisis, fue la primera en la que se rompen todos los consensos básicos de la transición. Barones muy reconocidos del PSOE me decían que estaban en contra de aquellas políticas. Decido que para seguir defendiendo las ideas en las que creía y creo tengo que irme. Como dijo Churchill “A veces para no cambiar de ideas hay que cambiar de partido” (risas) veo que el partido no tiene arreglo, con todo el dolor de mi corazón me voy.

Bueno… Rosa, no tanto… (Risas)

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Rosa Díez || Fotografía: Sergio Hevia

No, no, te lo digo de verdad. He militado 30 años en el PSOE, es como un divorcio, es decir, tienes una relación y tratas de arreglarla, yo trataba de arreglarla y de que no ocurriera, pero llegué a la conclusión de que no tenía arreglo. Dejo el partido en agosto de 2007 y mi acta de diputada.

¿Cómo se forma UPyD?

Había una plataforma, la plataforma PRO, de debate, y que había surgido a partir de Basta Ya. Pensaban que había que crear un partido, pero nadie daba ese paso. Entonces dejé mi acta de diputada, tenía dos años por delante todavía y podía haber estado tranquila en el parlamento europeo… pero bueno sacamos un acta de diputado en las elecciones de 2008. Desde agosto de 2007 hasta mayo de 2008 estoy sin oficio ni beneficio levantando el partido. Llegamos a la conclusión de que había que hacerlo, había que sacar de la calle el parlamento. En España hacía falta un partido que defendiera al Estado, el PSOE había dejado de defenderlo. Defender el Estado es defender la igualdad, no el mapa, defender la igualdad real y efectiva de derechos y eso requiere de reforma profundas que en España no se han producido, requiere de recuperación de competencias básicas. Mientras la competencia educativa no sea del Estado pues no será efectivo el derecho que se proclama en la ley porque hay 17 sistemas, para que sea efectivo es necesario que quien proclama el derecho tenga los instrumentos para hacerlos reales, esta es la reflexión que nos lleva a hacer UPyD y que proclamamos en el manifiesto fundacional.

Creo que UPyD se ha aprovechado, para bien o para mal de no tener una ideología más o menos clara.

Nosotros nos declaramos desde el primer momento como un partido inequívocamente nacional, que significa no que te presentas en toda España, sino que en toda España tienes la misma posición política. En el País Vasco defendemos la supresión del concierto, pero en Madrid también, nosotros nos proclamamos como laicos y creemos que hay que acabar con el concierto entre el Estado y la Iglesia. Somos progresistas y esto lo explicamos antes, que el progreso nos propiedad ni de la derecha ni de la izquierda… progresista es defender la igualdad entre españoles, de facto, en todo y de verdad, luego… ¿Todo esto es tener ideología? Algunos nos dirán que defender que la competencia en materia de educación sea del Estado les parece de fachas… ¡Pues nos importa un bledo! Las viejas adscripciones ideológicas están superadas, no es que no crea que no hay ideologías, sí que las hay, pero la simplificación ideológica es un insulto a la gente. Nosotros en el Congreso de los Diputados hemos apoyado a Esquerra Republicana sin que se nos cayeran los anillos, nos pareció bien la propuesta de legalización de la marihuana (risas), es verdad, y salimos a defenderlo con ellos. Un día dije que había que acabar con los aforamientos y un diputado del PP me dijo que era como la muchacha que se acerca con la cerilla al bidón de gasolina, que era un escándalo. Hemos hecho algo muy progresista como es llevar a los tribunales a los que han robado a los españoles.

Es cierto que iniciasteis el camino contra la corrupción… Soy de los que piensa que acabar con la corrupción es una utopía y que la única solución es apartar al político o persona de la administración.

Pero hay controles, se pueden ejercer controles ¡ya lo creo!

Sí, pero quien ejerce el control es otra persona.

Tiene que haber un doble ejercicio de control y pedagogía. Si estableces internamente en tu partido los mismos controles que pides que se establezcan en la sociedad y frente a las administraciones públicas…

Que controle otra persona puede significar otro posible candidato a corromperse.

No, no… Nosotros tenemos ocho años de vida y cero corruptos.

Vosotros.

Pero no porque seamos mejor que nadie, es porque hay controles, porque hay controles internos. Dentro de tu propio partido estableces sistemas de control, tienes que autocontrolarte. Nosotros en las primeras elecciones autonómicas a las que nos presentamos sacamos alrededor de 200 concejales y establecimos unos criterios para aquellos que fueran a asumir responsabilidades. Aquellos que no lo asumieron les echamos y fueron muy poquitos, otros porque no haya un titular en un periódico lo han permitido, así, luego llega Bárcenas…

Hasta hace tres años los partidos políticos y sindicatos no eran plenamente responsables. Si hoy está sentado el PP en el banquillo de los acusados es gracias a que UPyD y a que decidimos introducir una enmienda en la reforma del Código Penal. Las personas son responsables pero los partidos también, introducimos esa enmienda en la comisión y fue rechazada por todo el mundo y el último día para mi sorpresa me dice el responsable del PP en la comisión que la van a admitir… Pues el PP está en los tribunales gracias a que apoyaron esa enmienda, el PSOE totalmente en contra y con insultos igual que los nacionalistas en contra y con insultos.

Hay tres cosas que se pueden hacer para luchar contra la corrupción, la reforma del Código Penal, otra echar a los políticos del Consejo General del Poder Judicial, entre ellos mismos se reparten los miembros y los únicos que no quisimos entrar fuimos nosotros y la tercera es que los ciudadanos actúen. ¿Crees que los políticos alemanes, británicos o franceses son más honestos que nosotros? Pues no, y… ¿Por qué no hay tantos casos de corrupción? ¡Pues porque no les votan coño!, perdóname la expresión (risas), porque no se lo perdonan. En España les vuelven a votar, eso sí, yo voto a mis corruptos, a los de mi partido, a los del partido que he votado siempre… Sé que no es políticamente correcto decir esto, pero es la verdad, la ciudadanía sigue votando a partidos corruptos.

Teníais todo para triunfar, pero no ha sido así, ¿qué ha pasado?

Los ciudadanos han elegido a otros, han pensado que otros podían representarlos mejor que nosotros.

Te acusaban de autoritarismo.

En UPyD en estos siete años y medio de vida hemos hecho creo que 800 procesos de primarias interno. Ni aunque hubiera querido quitar o poner algo hubiera podido. Por supuesto que he tenido un liderazgo en UPyD y en la sociedad española, no me lo ha regalado nadie, pero lo he tenido. España sigue siendo un país muy machista, cuando las mujeres son quienes toman las decisiones entonces somos como muy mandonas… ¿no? Y ellos son quienes tienen el liderazgo.

¿Por qué no se produjo la fusión con Ciudadanos?

Porque somos dos partidos diferentes.

¿Demasiado gallo en el corral?

No, no. Mira, yo sé lo que son ellos y lo van a demostrar ahora en el parlamento nacional, van a demostrar que han hecho antes. Somos dos partidos políticos que asemejan ser lo mismo pero se comportan de forma diferente. Ciudadanos creció a nivel nacional incorporando partidos locales y regionalistas. En las elecciones autonómicas y municipales de 2004 tuvieron 12 diputados y en las siguientes 300 concejales porque habían incorporado a concejales de partidos locales y regionales como el Partido de Jerez, que aboga por que Jerez sea una provincia o el Partido de Burgos o León y esto no tiene nada que ver con el concepto que tenemos de un partido nacional.

Fíjate, yo creía que había sido porque Rivera pidió tu cabeza.

(Risas) Desde luego a mí no me la pidió. Llegamos a la conclusión, en aquellas negociaciones falsas, de que éramos dos partidos distintos. Mucha gente se ha empeñado en que se nos perciba igual, en una primera percepción puede que nos parezcamos ya que somos dos partidos jóvenes, ellos menos que nosotros, pero si de verdad hubiéramos creído que éramos lo mismo no hubiéramos fundado UPyD, simplemente nos hubiéramos afiliado a Ciudadanos. Yo a Rivera le he llevado a conferencias al País Vasco, la primera vez que saludó al Rey fue porque yo le llevé a un concierto de las víctimas del terrorismo, teníamos muy buenas relaciones y participábamos en muchas de sus cosas. Ellos eran un partido local, catalán, que decidió dar el salto al ámbito nacional y para dar ese salto lo realizó con tránsfugas, que es una forma de corromperse, para nosotros el transfuguismo es una forma de corrupción… ¡Cómo vas a fusionarte con un partido que tiene esa estructura!

¿Lo consideras un fracaso político tuyo?

No, creo que UPyD ha tenido un fracaso electoral pero un éxito público, creo que muchas de las cosas positivas, entre otras, la regeneración democrática y las grandes reformas de España que están hoy en la agenda son consecuencia de un gran trabajo nuestro. Nosotros hemos prestado un gran servicio a España y a la regeneración de la democracia. Mi amigo, ya murió, Mario Onaindia, cuando me presenté a la secretaría general del PSOE en la que salí cuarta, me llamó y me felicitó, me dijo: “Tus ideas han triunfado, pero tú no, Rosa, párate a pensarlo, muy pocas veces en la historia de la humanidad han triunfado a la vez las personas y las ideas a las que representan” y esto es verdad, nosotros hemos influido mucho y bien. Cuando nosotros llegamos al Congreso nadie hablaba de regeneración democrática, nadie hablaba de reforma de la ley electoral ni de los privilegios de los políticos… nosotros rompimos los tabúes, tuvimos la osadía de salir a la tribuna y decir estas cosas que se hablaban y pactaban en los despachos. Yo me iba a la cafetería del Congreso y me decían: “¡Pero qué razón tienes joder! Yo les preguntaba que entonces porqué votaban en contra y me decían que claro nosotros no teníamos autonomías y que mis propuestas significarían desmontar el chiringuito de las autonomías. Electoralmente no hemos triunfado, pero políticamente sí. Hemos prestado un gran servicio a España y eso no nos lo podrá quitar nadie.

entrevista rosa díez

Rosa Díez || Fotografía: Sergio Hevia

Has pedido un final digno.

De lo que pienso del momento político de UPyD, por respeto a mis compañeros y amigos, no diré más de lo que dije en la carta que publiqué en Facebook.

La última, ¿Tendremos gobierno, nuevas elecciones?

Creo que estamos en un juego de mus. Lo que estamos viendo es un juego de mus, ya sabes que es un juego de trampas, un juego muy vasco, por cierto, menos refinado que el póker, pero en definitiva un juego de tramposos. Ahora mismo estamos con las bravuconadas, si te fijas todos los partidos están haciendo el discurso hacía sus votantes… todo lo que hace Sánchez pues es un si sale el gobierno bien, si no sale estoy bien situado para unas elecciones. Es como una campaña electoral, Iglesias y Rivera están haciendo lo mismo, el discurso hacia sus votantes. En vez de estar pensando en España ellos están pensando en su carrera o trincar, en el sentido político, no peyorativo. Es una inversión de cara a unas elecciones dentro de unos meses, es muy triste, porque a la vez sigue habiendo millones de personas en paro, millones de casas donde no entra ni un céntimo de subsidio y en Cataluña sigue creciendo la desafección entre catalanes, la ruptura de la convivencia en base a unos partidos que quieren dar un golpe de Estado. Mientras España está en esta gravísima situación, ellos están en su mapa electoral, haciendo discursos para los suyos. Es lamentable pero aquí la gente está jugando al mus y España no tiene quien la escriba…

Buena frase para terminar (risas)

Muchas gracias.

A ti.

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