Rita Maestre es politóloga, concejala y portavoz del ayuntamiento de Madrid. Desde joven participó en movimientos estudiantiles hasta que, después de su participación en el 15-M, da el salto definitivo a la política participando en la creación de Podemos. En su despacho, charlamos antes de que continúe con su trabajo. Lo hacemos sobre capitalismo, libertad, igualdad, feminismo y la regla de gasto entre otras cosas. Rita Maestre es la mano derecha de Manuela Carmena  y un referente de la nueva izquierda madrileña. Lean con detenimiento.

 

Estudias Ciencias Políticas en la Complutense, ¿por qué te decantas por políticas?

Bueno porque desde pequeña me ha interesado la política, lo que tenía a mi alrededor, digamos que me ha interesado lo que pasa ahí fuera. Pero no sabía qué me iba a deparar la carrera…

¿Antes de estudiar la carrera tenías alguna ideología preestablecida?

Sí, siempre he sido de izquierdas. Antes de mi entrada en la Complutense también, pero tenía nulo contacto con el mundo activista. Sí iba a manifestaciones pero no conocía ese espacio social, y ese fue el cambio que me permitió la facultad.

¿Somosaguas es una facultad objetiva?

Creo que no existe nada parecido a una facultad objetiva. Ninguna lo es. No hay lugar donde se imparta conocimiento, y menos sobre el orden social o el bien y el mal, y sea objetivo.

Como politóloga te pregunto: ¿Crees, aún, en la división entre derechas e izquierdas?

Creo que es una división histórica, de raíces históricas, que ha quedado desprestigiada y es mucho menos útil, menos operativa, en cuanto a los valores de la gente en la sociedad actual. Pero creo que siempre habrá una división y siempre ha existido, aunque se llamen de distintas formas. Es innegable que la tensión ideológica y la lucha de poderes se reparten entre unos pocos y las mayorías.

¿No sería más lógico hablar de socialismo y liberalismo?

Precisamente esa división, entre la socialdemocracia y las fuerzas liberales o conservadoras, ha ordenado el terreno político en España y Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Por lo menos en Europa… En España después de la dictadura. La socialdemocracia mantiene una diferencia con las fuerzas conservadoras en el aspecto de la conservación de los derechos civiles y con la forma de entender la solidaridad y la tolerancia. Pero se acerca cada vez más a las políticas económicas del liberalismo, y si esto se produce deja de tener operatividad. Es esa diferencia la que hace que izquierda y derecha no sean iguales. Sin embargo hoy, lo que se supone diferente es muy parecido.

Rita Maestre//Fotografía: Vera Martín

El ciudadano tiene conocimiento del teatro político, ¿y de la teoría? ¿sería interesante que el ciudadano conociera más la teoría política?

Bueno eso sería muy deseable, sería mucho más interesante sin lugar a duda. Como politóloga sí me gustaría… Hay países como Italia donde el nivel de la discusión política es más elevado porque el conocimiento de la teoría es mucho mayor por parte de la ciudadanía. Ahora bien, la teoría debería mostrarse útil, ¿no? Si así fuera, es posible que hubiera un mayor incentivo para su estudio.

¿La ciencia política hace políticos, politólogos, ambas cosas?

La ciencia política hace, fundamentalmente, politólogos. No sé cuántos, de la última hornada… bueno de esa sí… pero antes, si mirabas los currículos de los políticos de PP y PSOE pocos eran politólogos, venían de la economía, el derecho… Creo que debería haber más politólogos que políticos.

¿No debería haber tantos políticos entiendo?

No, no, que no tienen por qué venir de la ciencia política. La ciencia política enseña muchas cosas. En mi caso, el valor de las políticas públicas es lo que más arrastro de mi época de estudiante. Pero la política debería estar nutrida de sectores amplios.

Rita Maestre es de izquierdas, lo sabemos. ¿Podríamos ir más allá?

Las etiquetas políticas son poco operativas. No me gusta adscribirme a alguna y además creo que no son muy útiles.

¿El 15-M fue un movimiento de izquierdas?

Fue mucho más, afortunadamente. De momento, cambió la historia de este país, fue un movimiento que empezó a demostrar cosas que luego hemos recogido partidos que nacimos en ese ciclo. Vino a demostrar que, precisamente, la división entre socialdemocracia y liberalismo, izquierda o derecha, casi no existía; sino que había una mayoría social empobrecida y una élite que se aprovechaba de esa división entre pueblo y casta. En el año del 15-M, 2011, a pregunta del CIS, el ochenta por ciento de los españoles decía sentirse identificado con las demandas del 15-M. No tanto con la palabra izquierda pero sí con las demandas del movimiento. Por tanto, el 15-M no se articulaba en términos clásicos de izquierda y derecha, sino de quién sufre las consecuencias de la crisis y a quién le están pasando inadvertidas.

¿Qué nos enseñó?

Pues dos cosas muy interesantes y fundamentales: Una, cómo se reparten los beneficios y las consecuencias negativas de la crisis y, por tanto, qué políticas públicas se pueden hacer para la mayoría. Dos, una exigencia de renovación y regeneración de las instituciones políticas y de la forma de hacer política. Estas dos consecuencias, si no llega a ser por el 15-M, no se hubieran producido.

Y aparece Podemos.

Podemos no es el partido de representación del 15-M. Ni lo fue ni lo quiere ser. Pero sí es verdad que las políticas sobre las que se forma Podemos vienen del 15-M. De hecho, la propia idea de crear un partido político, por parte de personas que nunca habíamos militado en ningún partido, viene de la evaluación del ciclo pos 15-M. Un enorme movimiento social, que no sólo en la calle sino en la agenda pública, modifica los temas, la conversación, muestra una alternativa que no se había visto y, sin embargo, no tenía la capacidad de parar los ajustes del PP. Y de ahí surge, de los movimientos sociales, se nos ocurre la idea en el 15-M. Si a mí entonces me hubieran dicho que cuatro años después estaríamos en las instituciones me habría dado un ataque de risa porque, simplemente, entendíamos que no era la vía…

¿Por qué Rita Maestre no había militado en partidos políticos?

Pues porque no me interesaba ni me apetecía.

¿Ni siquiera Izquierda Unida?

No, es que, además, entendía que en la posición de la izquierda europea no había posibilidad de cambio precisamente por eso que comentábamos antes de cómo se habían difuminado las posiciones liberales y socialdemócratas, entendíamos que el cambio se hacía desde afuera.

¿Qué te ha aportado entrar en política?

Pues he de decir, a parte de una enorme ilusión y alegría, una profunda expectación por lo que hago. También, una profunda ratificación de lo que se podía hacer, de las importancias de las instituciones para cambiar la vida de la gente. Como politóloga, empecé a formarme con esa idea de que desde dentro no se puede hacer nada y en el proceso de aprendizaje cambié y me gusta mucho comprobar que efectivamente, con límites y obstáculos, se pueden hacer un montón de cosas.

Rita Maestre//Fotografía: Vera Martín

¿Es tan cainita como parece desde fuera?

Estoy cada vez más en la idea de que se parece mucho a cualquier empresa o cualquier situación laboral; incluso a muchos espacios íntimos de amigos o familia. Creo que pasa una cosa curiosa y es que se coloca a la política defectos que parecen sólo de ella. Pero las peleas en departamentos en la universidad pública o en consejos de administración de empresas diría que se parecen mucho a lo que pasa en las batallas de partido o de poder. El problema es que en la política esas batallas se ven y está muy bien que se vean, por otra parte.

El enemigo, como dijo Churchill, ¿está dentro del partido?

(Risas) En absoluto, de ninguna manera. No concibo, en general, que haya enemigos en política. Sí adversarios. Y el adversario está muy localizado: Es esa gente que gobierna esta comunidad, que ha estado muchos años gobernando este ayuntamiento y que gobierna el país.

¿El PSOE no es adversario?

No, nunca lo he pensado. Creo que duda mucho y, a veces, sus acciones políticas caen del lado equivocado, en otras ocasiones del correcto, es fácil evaluar o intuir a lo que me refiero. Pero hay un espacio amplio de progresismo en el que las fuerzas del cambio tienen que gobernar, y hay que forzar al PSOE a que nos acompañe. Varios ayuntamientos son buenos ejemplos de estos gobiernos del cambio.

Si pusiera en una balanza libertad e igualdad, ¿cuál tendría mayor peso?                    

Es una pregunta muy bonita. Creo que la izquierda, en general, ha dejado que los conservadores se apropiaran de la idea de libertad, cuando, a lo largo de la historia, han demostrado lo contrario. Hay que reivindicarla y, de hecho, la libertad no existe sin la igual y viceversa. Por tanto, están en un cincuenta, cincuenta.

¿Asocias ser liberal con ser conservador?

Creo que históricamente ha sido así. Recientemente hay partidos que separan el liberalismo económico de las ideas conservadoras, pero hasta la fecha los grandes liberales, las grandes políticas liberales, han estado acompañadas de profundas políticas reaccionarias en la escala de lo social, lo civil… Thatcher, Reagan o Trump van unidos… sí suele haber corrientes de liberalismo progresista y democrático pero, en general, los partidos liberales han sido conservadores en cuestiones civiles, sociales o de la mujer, por ejemplo.

¿Rita Maestre es anticapitalisa?

Hacía mucho que no me hacían esa pregunta… Creo que el capitalismo tiene, en última estancia, una tensión irresoluble con la democracia y, por lo tanto, llevado hasta determinados extremos choca contra la democracia y eso es un problema grave. Me gustaría poder imaginar un sistema de distribución de los recursos y el trabajo que no fuera capitalista… Creo, por tanto, en una profunda regulación del capitalismo mientras eso no se produzca.

¿El socialismo no tiene tensiones con la democracia?

¿En cuanto a sus principios económicos?

En cuanto todo, como doctrina política.

Hay muchos tipos de socialismo y podemos poner apellidos a muchos de ellos. De todas formas, no me he definido como socialista porque supone un espacio político muy amplio. Cualquier práctica política puede chocar con la democracia. No conozco el socialismo, nunca he vivido en un país socialista; vivo en uno capitalista. Creo que llegado a un punto, si no está regulado y son las fuerzas del mercado quienes deciden sobre el orden social, el espacio democrático se achica, y en ese sentido hay tensión entre el sistema capitalista y la democracia.

¿España es un país capitalista?

Sí… por supuesto.

A mi en el colegio me enseñaron que vivíamos en un sistema mixto.

(Risas) Bueno… eso es lo que dice la constitución. Efectivamente, lo dice, pero creo que es fácil ver que vivimos en una economía de mercado en la que existen regulaciones, cada vez menores, por otra parte.

Rita Maestre//Fotografía: Vera Martín

Hablando de economía de mercado… ¿la regulación de viviendas de uso turístico no es una intromisión en las libertades individuales, concretamente en el de la propiedad privada?

Bueno es que, de hecho, también lo dice la constitución: “Toda riqueza está sometida al interés privado”. Por supuesto, creo que toda propiedad privada debe de estar sometida al conjunto de los interés generales y, en particular, en un bien como la vivienda que es también un derecho constitucional no garantizado pero sí recogido. Y más, en un país que ha sido uno de los motores económicos menos productivos del sector y donde es un derecho que no tiene una parte muy importante de la población española. Pues es importante regular, como se hace en el resto de Europa, por cierto, mucho más de lo que se regula actualmente aquí. Hay que apostar por un sistema donde el Estado tenga un parque de vivienda social pública importante. En París llega al veinte por ciento, en Madrid al uno.

¿Pero, entonces, es una intromisión?

Por supuesto.

Y lo aceptas como tal… 

Lo tuyo es una forma de controlarlo, la mía es otra. No veo que en ningún lugar se hable del derecho individual a una vivienda, no está recogido en la Constitución. El mandato constitucional habla de regular la vivienda para que todo el mundo tenga y eso prima. Esa libertad de la que hablas no está recogida en ningún sitio.

Hace una semana, precisamente mientras preparaba la entrevista, viví en mi edificio un caso de ocupación. ¿Rita Maestre lo considera legítimo?

La mayor parte se producen por necesidad. Hay un parque de vivienda, no sólo en manos de inmobiliarias sino de fondos bruite, descomunal. Los narcopisos, por ejemplo, son edificios y viviendas vacías y abandonadas porque los fondos buitre están esperando a que suba el precio para vender. Pero insisto: La mayor parte de la vivienda que se ocupa es por necesidad. Hay una diferencia sustancial entre ocupar el piso de un banco, que está esperando a que suba la burbuja y ponerlo en el mercado, y ocupar una vivienda o piso, porque se necesita, a un pequeño propietario o varios tenedores.

Has calificado la de regla de gasto como “absurda e injusta” ¿por qué?

Es absurda porque realmente no tiene ningún sentido. Creo que una institución que tiene las cuentas saneadas y cumple con lo que son los objetivos de estabilidad presupuestaria según la ley española y europea: Deuda, déficit y el pago a proveedores, es absurdo convertir en indicador de la estabilidad presupuestaria la regla de gasto en propia regla. Y es completamente absurdo que el dinero de los ciudadanos no se pueda utilizar en mejorar los servicios públicos para los ciudadanos. Lo que sucede, básicamente, es que el Estado retrae los recursos del ayuntamiento para pagar la deuda del Estado y de las Comunidades Autónomas.

¿Cómo se reduce la deuda sin controlar el gasto?

No se trata de controlar… De hecho, es una regla profundamente inflexible. Fíjate lo que dice: Fija los aumentos del gasto al destino y a la evolución de la economía española. Ni siquiera a la del ayuntamiento sino a como vaya la economía española, y dependiendo de esto puede hacer o no un ayuntamiento. Por lo tanto, es manifiestamente absurdo. El ayuntamiento de Madrid tiene mil millones de euros de superávit al año. Cifra muy por encima de la de la economía española. El objetivo de esta regla es el de servir para reducir el monto total de la deuda española con lo que hacen bien los ayuntamientos y no hacen bien Estado y Comunidades Autónomas. ¿Por qué esa regla de gasto debe servir para los ayuntamientos y, sin embargo, se manifiesta como profundamente ineficaz en la reducción de las deudas de Comunidades Autónomas y Estado? Hasta ahora sólo ha servido para asfixiar a las corporaciones locales y para fomentar un modelo de externalización y privatización de los servicios públicos porque se conjuga con la tasa de reposición, es decir, con la incapacidad de los ayuntamientos para poder contratar funcionarios.

He leído un artículo del economista y periodista Juan Ramón Rallo, que asegura que la amortización de la deuda es mérito de la propia regla, no del ayuntamiento. 

Mmmm, bueno… Una opinión. Vamos a ver, nosotros querríamos gastar… Primero de todo, nosotros hemos reducido la deuda que dejó el PP, que era de más de dos mil millones de euros.

Eso es lo que dice Rallo. Que no fuisteis vosotros sino la regla. 

Pero, según eso, mientras la regla de gasto estaba vigente y gobernaba el PP, ¿era también mérito de la regla de gasto o del PP? ¿Por qué no aplica eso para la Comunidad de Madrid o para el Estado, donde se supone que la regla es igual y la deuda sigue aumentando? O vale para todos o para nadie. Si la regla sirve como un instrumento eficaz que alguien me explique la diferencia entre el ayuntamiento y la Comunidad.

¿Se piensa en alguna otra alternativa desde el ayuntamiento?

Hemos hablado mucho con Montoro últimamente. Lo hemos hechos porque es un clamor y ya no depende tanto del color político del ayuntamiento, es cuestión de sentido común. De hecho, hay ayuntamientos del PP como el de Málaga, donde su alcalde, que está en los acuerdos de financiación local, está diciendo que hay que acabar con esta absurdez de la regla de gasto. Nosotros hemos llevado adelante en al Federación Madrileña de Municipios, en la Federación Española de Municipios y en el Congreso, con apoyo de Podemos, PSOE y Ciudadanos en el ayuntamiento, la idea de que la regla de gasto no aplique en ayuntamientos que ya cumplen con los objetivos de estabilidad presupuestaria que sí fija la UE, por ejemplo: Madrid. Cuando se han cumplido los objetivos que dicen que un ayuntamiento es estable financieramente, entonces, la regla tiene que dejar de aplicarse. Porque si ya eres sostenible tienes que poder utilizar ese dinero para mejorar la vida de los ciudadanos.

¿El sector del taxi es un monopolio?

El taxi es un sector regulado por las instituciones. Es como si me dices si la EMT, los autobuses, tienen el monopolio del transporte en autobús en Madrid. Pues efectivamente lo tiene porque es un sector regulado ya en Madrid se encarga una federación o colegio profesional que da un servicio a través de una regulación.

¿No sería preferible liberalizarlo para abrir el trabajo a las mayorías de las que habláis?

Es una cuestión bastante delicada. En primer lugar, porque cuando se delimita algo como un servicio público no puede estar únicamente sujeto a las fuerzas del mercado. Hay algunas cuestiones que son básicas para la vida y, por tanto, tienen que estar garantizadas. Esto es lo que sucede con el transporte público y nadie ha querido desregularizarlo hasta ahora. En segundo lugar, esa apertura del mercado que se hecho a través de las plataformas de transporte público que, por cierto, la Unión Europea acaba de decir que son transporte público, por lo tanto, deben estar reguladas como todo lo que tiene que ver con el transporte. Es un sector tan especialmente relevante que no puede estar desregularizado como sí lo está por ejemplo la cosmética. Moverse por las ciudades es básico y necesario y tiene que estar regularizado y no soy mínimamente partidaria de que sean las fuerzas del mercado quienes decida si podemos o no movernos por las ciudades.

Rita Maestre//Fotografía: Vera Martín

Continuamos con un paro juvenil inmenso, ¿alguna idea entre Comunidad y Ayuntamiento?

La verdad que con la Comunidad de Madrid las relaciones no son muy fluidas desgraciadamente. En la ciudad de Madrid, por la capitalidad, porque se está trabajando, porque se concentran grandes empresas, un porcentaje muy alto de licenciados y tasas de calidad muy altas, las cifras no son tan altas aún siéndolo. Nuestra única discusión en materia laboral con la Comunidad fue por el fallido Eurovegas. Nosotros queríamos apostar más por un Sillicon Valley que por Las Vegas.

En Afrodita desenmascarada, el libro feminista de María Blanco, habla de que el feminismo primigenio fue liberal y así debería ser. ¿Qué opinión te merece?

En general, todas las discusiones escolásticas sobre qué es lo que de verdad dijo Marx, Hegel Durruti o María Blanco a la que no conozco, me resultan muy interesantes para el ámbito académico, pero poco práctico y a mí me interesa la práctica. El feminismo, como todo movimiento de liberación y emancipación, tiene un componente de emancipación individual y colectivo. Ese componente de reivindicación de la libertad individual es necesario pero siempre acompañado de libertad colectiva. Entender el feminismo en sentido de voluntades que sólo quieren conseguir libertad individual, a mi entender es un error. Todos los movimientos de emancipación social han sido movimientos que se han constituido como sujetos políticos colectivos que han luchado para emanciparse.

La última. ¿Qué va a hacer el ayuntamiento con la escuela taurina?

Pues ya lo hemos dicho. Nosotros teníamos una subvención que se ha mantenido mientras la Escuela buscaba otras formas de financiación. Dijimos que no íbamos a seguir financiando de forma pública, con el dinero de todos, y cumplimos. Pero no quisimos hacerlo de manera tajante para que la Escuela buscara vías de financiación alternativas.

Rita Maestre//Fotografía: Vera Martín

 

 

 

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