Entrevista con motivo de la publicación “En un país extraño”, Editorial Salamandra.

Nacido en Ayr (Reino Unido) en abril de 1971, Charles Cumming se educó en la Ludgrove School y en el Eton College, para graduarse posteriormente  en Literatura Inglesa en la Universidad de Edimburgo. A los 25 años fue contratado por el M16 (Servicio de Inteligencia Británico), aunque no llegó a terminar su formación en él. Un año después trasladó su residencia a Montreal.

Comenzó su carrera literaria en 2001 con “A Spy by Nature”, a la que seguirían otros siete títulos. Está considerado como el máximo representante de la moderna novela de espías. Residió varios años en Madrid y fruto de esa experiencia es su novela “The Spanish Game”.

Entrevista a Charles Cumming

Usted está considerado como uno de los mejores escritores de la novela moderna de espías. John Le Carré, Eric Ambler, Graham Greene, Ian Fleming, Somerset Maugham, Joseph Conrad y Robert Ludlum son algunos de los grandes clásicos de la novela de espionaje. ¿Cuál es su opinión sobre estos escritores y sobre el desarrollo del género desde los años de la Guerra Fría?

Los escritores de novelas de espías se han visto obligados a hacer grandes cambios desde el final de la Guerra Fría. No sólo por la rapidez con que han variado las fronteras geopolíticas a lo largo de los últimos veinticinco años, sino porque la tecnología también ha avanzado a velocidad pasmosa. Internet y los teléfonos móviles han transformado el espionaje, y los escritores del siglo xxi han tenido que adaptarse para reflejarlo.

En 1995 usted trabajó para el Servicio Secreto Británico, el MI6, también conocido como SIS. ¿Su dedicación al género es consecuencia de esta experiencia?

No he llegado a trabajar para el servicio de inteligencia británico, pero a mediados de los noventa llevé a cabo una serie de entrevistas y exámenes en el MI6 que me inspiraron a convertirme en escritor de novelas de espías.

¿Qué relación existe entre el MI6 y el MI5?

El MI6 es el servicio de inteligencia británico que se ocupa de exteriores, mientras que el MI5 cubre los asuntos internos. Una comparación fácil sería entre el FBI y la CIA de Estados Unidos.

Las actividades del MI6 son conocidas sobre todo a través de Ian Fleming y de su personaje James Bond. ¿Qué opina en general de esta serie de novelas películas y en qué medida tienen una base real?

Las novelas y las películas de James Bond no son en absoluto realistas. Bond es una figura de ficción, los agentes del MI6 no tienen licencia para matar. De todos modos, la marca Bond ha sido muy beneficiosa para el Reino Unido, porque ha rodeado a los espías británicos de un aura de leyenda que nos ha ayudado en el escenario internacional. A título personal, las películas me encantan, sobre todo las que protagoniza Roger Moore.

¿Se pueden escribir, con garantías, novelas de espionaje sin conocer los entresijos de los servicios de inteligencia?

Sí. Muchos de los escritores británicos y estadounidenses que más éxito tienen con sus novelas de espías apenas conocen el funcionamiento interno de los servicios secretos. Se inventan las cosas. La duplicidad del espionaje, el ambiente amenazador que lo rodea y las posibles situaciones violentas que entraña crean un entorno ideal para contar historias emocionantes y llenas de escapismo.

Antes de En un país extraño ya había escrito A Spy by Nature, The Hidden Man y The Spanish Game. Esta última fue elegida por The Times como la sexta mejor novela de espías de todos los tiempos. Luego escribió Typhoon y El sexto hombre. En un país extraño es el comienzo de una serie protagonizada por Thomas Kell, un agente que fue despedido por presuntas torturas a un detenido. Su novela consiguió varios premios y ha sido traducida a muchos idiomas. ¿Continuará siendo Thomas Kell el protagonista de sus historias de espionaje?

He escrito tres novelas sobre Thomas Kell. En un país extraño es la primera de una trilogía, pero de momento el personaje está descansando. Ahora estoy escribiendo mi novena novela de espías, que está protagonizada por un personaje nuevo.

En 2001 trasladó su residencia a España. ¿Qué le llevó a residir en nuestro país?

Es una lástima, pero ya no vivo en España. Después de pasar tres años en Madrid, regresé al Reino unido en 2004.

El 11S cambió muchas cosas ¿Es cierto que también hizo revivir entre los lectores el interés por la novela de espionaje?

Sí. Tras la disolución de la Unión Soviética y el fin de la Guerra Fría se creía que la novela de espías estaba en declive. Sin embargo, el 11S y el terrorismo extremista islámico han conseguido que el público recupere el interés por el género de espionaje tanto en la pantalla como en la novela.

Cita usted a E. M. Forster cuando dice «Si tuviera que elegir entre traicionar a mi país y traicionar a un amigo, espero tener el valor de traicionar a mi país». ¿Está de acuerdo?

Dependería del amigo…

¿Es verdad que la relación entre británicos y estadounidenses, tanto a nivel político como de inteligencia es mucho más fuerte de lo que se admite normalmente?

El servicio secreto de inteligencia del Reino unido depende de la ayuda técnológica de su homólogo de Estados Unidos, pero no intenta ocultar este hecho. El MI5 y el MI6 son muy francos sobre lo fuertes que son sus vínculos con Washington DC.

¿Puede afirmarse  con rotundidad que uno de los secretos del oficio de espía es la rapidez con que éstos desean salir de su propio ser y habitar una personalidad distinta?

Es posible que los novelistas exageremos este aspecto del espionaje para conseguir un efecto más dramático. Es cierto que los espías deben asumir identidades secretas de vez en cuando, y seguro que muchos de ellos lo disfrutan. Pero, con el paso del tiempo, ocultar tu verdadera personalidad puede tener un efecto corrosivo.

Pero, como usted afirma, «Espiar es esperar». ¿Son la paciencia y la constancia las principales virtudes de un espía?

«Espiar es esperar» es una frase de una novela de John le Carré que le gusta a Thomas Kell. Muchas de las tareas de inteligencia requieren tiempo y meticulosidad, y no es un trabajo tan estimulante como lo representamos los novelistas. Es decir, que no cabe duda de que la paciencia y la perseverancia son requisitos del oficio.

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