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E3: Un juego de vencedores y vencidos

Tanto el cine como la televisión, o incluso la música tienen su propia alfombra roja. El tamaño de estas industrias propicia un inmenso aparato mediático que termina por empujar a los actores implicados a reunirse en un momento concreto del año. En la década de 1980 se unió un invitado que pocos esperaban y que algunos denostaban. Los videojuegos nacieron irremediablemente unidos a la tecnología en una relación recíproca que beneficiaba a ambos. Sin embargo, como el hijo que se va de casa, el ocio electrónico terminó por sobrepasar los moldes del marco donde nació y pronto necesitó su propio escenario. Han pasado 22 años desde que el cuco echó a volar, y ahora todos hablan del E3 (Electronic Entertainment Expo) como un ente anacrónico.

El experimento llevado a cabo por la Asociación del Software Digital Interactivo en 1995 dio lugar a una de las ferias más importantes de todo el año. El CES (Consumic Electronic Show) que englobaba a toda la industria tecnológica pronto se quedó pequeña para un mercado que demandaba su propio espacio y que arrastraba un aparato mediático y público propio. Desde entonces cada año el E3 ha reunido a las principales compañías y estudios de videojuegos para presentar sus productos y promover el consumo el resto del año. Sin embargo, lo que en un principio comenzó siendo un escaparate, ha terminado siendo una competición.

La presentación de PlayStation en el E3 de 1995 fraguó la separación entre la compañía nipona y Nintendo || Fuente: Venture Beat

La lógica empuja a buscar al ganador y perdedor de cada edición

Los 40 mil millones de dólares en ingresos para la ciudad de Los Ángeles es un plato pequeño para los estudios, que tienen la posibilidad de mostrar sus juegos al mundo entero, y solventar los resultados económicos del año. Este 2017 tanto Microsoft como Sony han logrado rondar el millón de espectadores en sus respectivas conferencias. No obstante, aunque todas las partes parecen salir ganando de un escenario que beneficia a todos los que se suben a él, la lógica que impera no es el bien propio, sino el perjuicio ajeno. El E3 se ha convertido con el paso de los años en una competición por saber quién gana y quién pierde, en una feria que supone punto de encuentro para todos los aficionados a este tipo de ocio.

“…una feria que supone punto de encuentro para todos los aficionados a este tipo de ocio.”

Al escenario provocado por el divorcio entre Sony y Nintendo en la primera edición de 1995, se unió en 2001 Microsoft. Los tres pilares de la industria entendieron la feria de Los Ángeles como la oportunidad perfecta para derrotar a la competencia. En esa lógica destructiva los jugadores han terminado poniendo su parte gracias al poder de las redes sociales. Ya no importa qué se presenta, sino qué no se presenta. La búsqueda del perdedor por parte de la prensa especializada para promover el amarillismo, ha derivado en el título de «Ganador del E3».

Los papeles de la prensa, la industria y el público han quedado desdibujados

La presión en torno a las semanas previas y posteriores ha obligado a los estudios a introducirse en el juego de la publicidad. Los desarrollos se han ido extendiendo a medida que las demandas de los jugadores crecían, y la tecnología ensanchaba los límites de lo posible. Sin embargo, el tiempo percibido por el público sigue la tendencia anual de la gala, y las compañías han terminado por amoldarse a ese precepto. Es entonces cuando surgen términos como «hype» o «humo», y cuando el binomio vencedor y vencido cobra todavía más fuerza. Se deja de pensar en presente para siempre mirar a futuro, y los títulos quedan caducos antes incluso de llegar a las tiendas.

El E3 se ha convertido en estos últimos años en un circo dónde la prensa actúa como fan y el fan como prensa. Las líneas de lo real y lo inventado quedan desdibujadas en pos de un buen eslogan, o una imagen sostenida en promesas inciertas. «No se desea lo que no se conoce», aseguraba el poeta Ovidio.  La compañía que más se desnuda ahora es la que más se desea. ¿Realmente gana?

Ismael Moreno Bermejo

Estudié publicidad pero me gusta más el politiqueo. Hablo de videojuegos por aquí y por allá, y el resto del tiempo disecciono a Miyazaki. Sincebollista y lesbiano en mis tiempos libres. Me llaman hipster pero no vivo en Malasaña. Más salado que dulce.

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Ismael Moreno Bermejo

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