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Cuando la música le planta cara al miedo

Hay canciones que quitan el miedo. Al igual que existen canciones para días tristes, canciones que suben el ánimo, canciones para la intimidad, canciones de huida o canciones para las noches de tormenta. Hay canciones que quitan el miedo.

Pese a la subjetividad y la gran diferencia en gustos musicales entre unas personas y otras, hay temas que son himnos universales para cosas, para momentos puntuales. Nadie dudaría de que “Imagine” de John Lennon es un gran canto por la paz, o que “What A Wonderful World” de Louis Armstrong es un himno a la esperanza y la alegría. De la misma manera, “My Favourite Things”, originaria de la película The Sound Of Music, más conocida como Sonrisas y Lágrimas en español, es un gran canto en contra del miedo.

Claro está que este tema, como sucede con todas las canciones y en todas las artes, no provoca las mismas sensaciones y emociones en todo el mundo. Una de las mejores cualidades que brinda el arte en general es esa, la libertad, tanto para crear como para sentir la creación. Pero tan solo el planteamiento de la canción, cómo surge en el comienzo de esta película -todo un clásico de los musicales- es un gran acto de rebelión y valentía.

Algo más que «gotas de lluvia sobre rosas» y «bigotes de gatitos»

María (Julie Andrews) canta a los niños de la familia Von Trapp esta canción para transformar su miedo a la tormenta en seguridad, en certezas. Les enseña a aferrarse a los retazos de las cosas que les mueven para superar el bache. Es un momento especial por todas las connotaciones que lo rodean, pero, sobre todo, por ese gran poder transformador que tiene la música. Y también el ser humano. Ese querer salir del hoyo a toda costa. Una reminiscencia muy leve a los polvos mágicos de Campanilla en Peter Pan: piensa en los recuerdos más alegres de tu vida, y volarás. Volarás, volarás, volarás. Perder el miedo debe ser una sensación muy parecida a esa: quitarse las cadenas, desplegar las alas, emprender el vuelo. Y esta canción lo consigue.

Los hermanos de la familia Von Trapp junto a su institutriz, María, durante la escena de la película Sonrisas y lágrimas en la que aprenden a cantar | Fuente: Archivo

Empezando por la letra, es una enumeración de detalles de la vida cotidiana, a veces muy pequeños, como las «gotas de lluvia sobre las rosas» o los «bigotes de gatitos». Son las “cosas favoritas”, las motivaciones de quien canta la canción, pero se podrían añadir muchas más. Un recuerdo alegre o una simple distracción, todo eso cabe en esta canción. Luego llega el estribillo, «cuando el perro muerde, cuando la abeja pica, cuando me siento triste, recuerdo mis cosas favoritas…y ya no me siento tan mal».

Pero la historia interna de esta canción es pura lucha contra el miedo. Para muestra, un botón. El protagonista de Kafka en la orilla, de Haruki Murakami, Kafka Tamura, también tiene un vínculo especial con ella. Sobre todo en uno de los episodios finales de la novela, cuando se adentra en un bosque frondoso y metafórico en el que, en realidad, intenta encontrarse a sí mismo. A su alrededor no ve nada más que vegetación. Sabe que se ha perdido, pero, lejos de retroceder para encontrar el camino de regreso, sigue avanzando. Es entonces cuando comienza a silbar la melodía de ‘My Favourite Things’, en este caso en la versión de John Coltrane (1961) -el jazz es uno de los elementos fetiche de las novelas de Murakami-.

“Silbo para llenar el silencio. Silbo la melodía del saxo soprano de ‘My Favorite Things’, de John Coltrane. Ni falta hace que diga que mi dudoso silbido no logra reproducir aquella complicada improvisación que cubre todas las notas musicales. Sólo añado algunos sonidos a los que me vienen a la cabeza”.

La música, pura supervivencia. También esta canción y también en este otro ejemplo, la película Dance in the dark, del director danés Lar Von Trier y protagonizada por la cantante Björk. En ella, la protagonista, Selma, inmigrante checa que intenta buscarse la vida en un pequeño pueblo de Washington, recurre a la música para salir del drama que vive en su vida real, se inventa que vive en un musical. Y qué casualidad, una de las canciones que le hacen recuperar el aliento -aunque parece que lo pierda-  es también ‘My Favourite Things’.

La escena es sobrecogedora. Pero la armonía de esta canción no solo se presenta en géneros dramáticos. Precisamente porque la canción evoluciona de forma ascendente -también melódicamente-, el tercer ejemplo no podría ser sino un intento de volver a la calma apacible que el final de un artículo requiere. Y por qué no con un ejemplo de la mitiquísima serie Friends. Capítulo uno, el “piloto”, carta de presentación de todos los personajes y de la trama interna de la serie. Y ahí está, abriéndose paso, “My Favourite Things”. De la forma más cómica posible, pero con la misma intención. Porque la vida se complica también –y puede que más que nunca- en las comedias.

Un canto en contra del miedo y la ansiedad. Un “todo va a salir bien” que no se dice, pero llega. Y si no, por lo menos, hay otras cosas que sí. Todas “nuestras cosas favoritas”, por ejemplo.

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