¿Cómo saber si un vino es bueno?

Descubrir la enología es como saltar a una piscina en cuyo fondo se abren galerías subterráneas que invitan a la exploración. Sin embargo, está claro que no es lo mismo bucear con bañador y gafas del todo a cien que hacerlo con un traje de neopreno y su bombona de oxígeno. Pues bien, tampoco es lo mismo verter en la copa un vino que un buen vino. La cuestión está en cómo saberlo.

La cata como bisturí de disección

El mejor vino no siempre es el que más puede gustar al consumidor estándar. Su origen, la etiqueta, o incluso la forma de la botella puede influir engañosamente. La calidad en el vino es un concepto objetivo y responde a unos parámetros técnicos y sensoriales que se desvelan a través de un análisis sensorial. Dicho análisis o cata consiste en observar, oler y degustar un vino, lo cual exige práctica y repetición para realizar un juicio ajustado.

El macho alfa de los vinos

Los factores de cultivo son muy importantes para una buena materia prima y, sobre todo, para controlar todas las fases del ciclo de la vid. Un gran vino sale de una gran uva. Aunque de poco sirven las buenas prácticas en el viñedo si su emplazamiento es inadecuado. Ya no sólo la topografía importa, ahora también el suelo, el subsuelo, la geología y el microclima. Esa es la base del concepto terroir, es decir, el ADN del vino.

El macho alfa de los vinos tiene en su juventud unos mimbres que le auguran un gran futuro. Al verter en copa, intensos aromas llegan al olfato sin meter la nariz en la copa. Al beber, la sensación de explosión, de llegar a todos los rincones de la boca y de persistencia una vez ingerido son sello de calidad. Si su graduación va de 13 a 14’5 grados y su pH es suficiente para equilibrarse con el alcohol y con los taninos estamos ante un vino top.

Las grandes cosechas pueden soportar meses de crianza y por consiguiente recibir toda la complejidad y riqueza sensorial que aporta un envejecimiento tanto en barrica como en botella. No debe equipararse más tiempo en barrica a mayor calidad, pues ésta viene marcada por la materia prima frente a todo lo demás.

90 puntos… de vista

El gurú del vino es una figura tan orientativa como comercial. Con sólo un número de dos cifras éstos señores marcan la diferencia entre un vino buenísimo y otro muy bueno. Desgraciadamente muchas veces inducen a confundir calidad con opinión. Además, los suscriptores y sus agentes usan su influencia para crear tendencias accediendo así al bussiness del vino. Un negocio que merece ser conocido por los consumidores: el vino será promocionado en la guía del gurú a condición de lucir una puntuación en la botella.

Algunos de los vinos participantes en un concurso

Por su parte, las medallas tampoco garantizan un parámetro de calidad por mucho que sean otorgadas por un jurado federado. Estos concursos son otra burbuja cada vez más hinchada: ya sólo en Francia hay más de 100 certámenes autorizados al año. Evidentemente las grandes bodegas nunca se inscriben, pues tienen mucho que perder y nada que ganar.

Así pues, tanto el valor de las medallas como el de las puntuaciones concedidas por suscriptores es dudoso. Pero hay bastantes consumidores, sobre todo los principiantes y trendies, que entre dos referencias similares valoran la puntuada. Por su parte, el consumidor tradicional prefiere sólo los vinos que conoce bien y de bodegas reputadas. En el lado opuesto está el inquieto, quien siempre está a la caza del vino diferente que escapa a las propuestas del mercado.

Cuando el vino sale rana

La otra cara de la moneda se da cuando un vino muestra defectos. Los motivos pueden ser de diversa índole pero predominan las malas prácticas en viñedo, en bodega o durante la crianza. Las familias de olores más típicas a la par que desagradables aparecen en forma de huevos podridos, cebolla en descomposición, pintura industrial o el tan típico a vinagre que evidencia un picado acético.

En sabores, el vino defectuoso se muestra desequilibrado en relación a una alta acidez, grado alcohólico o astringencia, como bien se aprecia en algunos vinos de tetra brick. Una materia prima de mala calidad, un negligente tratamiento de la misma o una inadecuada temperatura de servicio pueden empeorar más todavía un vino defectuoso.

En definitiva, no todo vino recomendado por un gurú será tan bueno como dice pues lo que realmente garantiza objetividad es un paladar con experiencia y criterio propio.

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