El esperanto fue y es una gran idea… vencida por la realidad. Si la lengua diseñada por el oculista judeo-polaco Luis Lázaro Zamenhof a finales del XIX se hubiera convertido en lengua internacional, cabe preguntarse cuánto más fáciles habrían sido nuestras vidas. Hoy, millones de españoles, de franceses, de italianos, se dan infructíferos cabezazos contra las incontables excepciones y la ortografía del inglés. En España se padece eso que llaman el nivel intermedio de inglés. Pero, hablando con franqueza, no  hay nada que reprochar. El tiempo para aprender un idioma es la primera infancia: más allá de los 8 años, el cerebro ha perdido casi toda su plasticidad para absorber fonemas y adquirir la lengua de manera, por así decirlo, osmótica.

Luis Zamenhof

Luis Zamenhof

El esperanto es una maravilla porque sus 16 reglas se pueden aprender en un par de días. O en un par de horas. El Dr. Esperanto, así firmó Zamenhof el libro donde presentó su invento, “La lingvo internacia”, creó una lengua sin excepciones. Una lengua cuya gramática jamás es un obstáculo, sólo una herramienta. Y una lengua en la que cada letra corresponde a un solo sonido. Zamenhof diseñó una lengua para que fuera fácil. Hoy en España los alumnos luchan con el inglés durante décadas para acabar enfermos de nivel intermedio. Con el esperanto, todo este esfuerzo sisífico se vería reducido a unas cuantas semanas. Se ha comprobado en academias de esperanto en todo el mundo que los alumnos de esta lengua pueden mantener conversaciones fluidas en cuestión de un mes.

El esperanto, una lengua extraordinaria

De las 16 reglas del esperanto, las primeras 3 vienen a decir lo siguiente: todos los sustantivos terminan en o; todos los adjetivos terminan en a; existe un único artículo, la donde el esperanto se parece al inglés, con su omnipotente the, y el plural se forma añadiendo j, que se lee como ‘i’ en español. Para muestra un botón: la hundo granda” es “el perro grande”, “la hundoj grandaj” sería “los perros grandes”.

rivista lingvointernacia esperanto

Revista Lingvo Internacia

Los verbos son una fiesta. Esti es el verbo ser en infinitivo. Para formar el presente, se quita la “i y se añade “as. Estas. Para formar el futuro, “os”: Estos. Para el pasado, “is”. Para el condicional, “us. Para el imperativo,”u. No hay más. Ya se ha aprendido los tiempos principales de todos los verbos.

La hundo granda estas en la domo” es “el perro grande está en la casa”. Con lo anterior si se cuestiona que significa “la hundoj grandaj estis en la domoj” la respuesta es fácil de predecir. En efecto, “los perros grandes estarán en las casas”. Frase un tanto ortopédica, pero que sirve para el humilde propósito del esperanto.

Como curiosidad, el esperanto distingue el acusativo. Esto es, marca con una n aquellos sustantivos que funcionan como objetos de un verbo transitivo. Esto evita numerosas ambigüedades presentes en algunas lenguas, entre ellas el español. Por ejemplo, “el perro ve el gato” sería “la hundo vidas la katon“. Aun en español se podría dudar de quién ve a quién. No en esperanto.

Bandera del esperanto

Bandera del esperanto

Los números son una de las partes más curiosas del esperanto. Du es dos, dek es diez. Dekdu es doce, dudek du es veintidós, ducent du es doscientos dos. Los números en esperanto son tan fáciles que es posible aprender a decir cualquiera en 5 minutos.

El esperanto es una lengua diseñada y planificada para ser sencilla, para poder ser aprendida en poco tiempo. La gramática del esperanto no está para ser estudiada. Está para ser olvidada. Lo importante del esperanto es aprender la gramática y acto seguido olvidarse de ella y empezar a hablar.

Aunque el hecho es que el inglés se ha convertido en la lingua franca, el esperanto siempre estará allí para los soñadores. Para quienes sueñan con la posibilidad de que todos los humanos puedan un día comunicarse eficazmente en una lengua que sea de todos y no una lengua nacional prestada. Porque ésta es la cuestión: hablar inglés implica, para bien o para mal, reconocer el éxito del mundo anglosajón y dar su victoria cultural como un asunto ya cerrado e irreversible. El esperanto no implica sumisión alguna.

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A pesar de su condición de proyecto fallido, hay razones por las que merece la pena aprender esperanto. Uno, apenas cuesta nada. Dos, se puede ligar mucho. Abundan los hablantes esperantistas que quieren educar a sus hijos en esta lengua. Se estima que existen hasta dos millones de hablantes de esperanto en el mundo, algunos de ellos nativos. Estos hablantes organizan constantemente congresos de esperanto y abren alegremente las puertas de sus casas a cualquier esperantista errante. Hay esperantistas que se han recorrido el mundo sin pagar un duro en alojamiento. Aunque hablada por pocos, sí terminó siendo, la de Zamenhof, una verdadera lingva internacia.

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