Del cine al videojuego: así se adaptaron las obras al nuevo formato

La cultura se filtra, se expande y tiñe de color todo lo que toca. Si por algo se ha caracterizado el ser humano a lo largo de toda su historia es por aprender del pasado, de lo que otros hicieron, adaptando aquello que interesaba a las necesidades contemporáneas de cada momento.

En la actualidad ese mecanismo se ha visto acelerado en cuanto la producción de cultura se vio multiplicada. El cine, teatro o la música viven en constante movimiento, nutriéndose mutuamente de manera continua, y dando a luz a las famosas adaptaciones.

En ese contexto el videojuego no se libra del trasvase de referencias, historias y estilos que los otros formatos destilan. Aunque esta industria se hizo famosa por adaptar ideas potenciales a los límites que marcaban la tecnología de la época, las adaptaciones también encontraron su hueco entre los bits.

Tanto películas como libros comenzaron a llegar a las consolas en cuanto el desarrollo y la innovación tecnológica permitieron adaptar esas obras a los prematuros periféricos de las distintas plataformas. Sin embargo, en la actualidad no gozan de demasiado prestigio, y muy atrás han quedado ya algunos ejemplos paradigma de esta práctica.

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‘Steins Gate’ es uno de los máximos exponentes de las Visuals Novels, y ejemplo del formato literario adaptado al videojuego || Fuente: Rice digital

Aunque en un primer momento la característica del formato literario proporcionaba mayor facilidad a los desarrolladores para adaptar esas historias, fue sin embargo el cine el que puso de relevancia la permeabilidad de los códigos de programación a la hora de dar forma a sus películas en formato videojuego. Muchas veces por decisiones puramente de negocio o como parte de una campaña promocional conjunta, estos títulos siempre han gozado de una calidad discutible y una falta clara de recursos para alcanzar las mismas cotas de calidad que en pantalla.

Aladdin, Tarzán o Hércules forman parte del máximo periodo de exposición de Disney

De otra época forman parte aquellos títulos de Disney que inundaron las tiendas haciendo las delicias de los fans y más pequeños. Aladdin, Tarzán o Hércules forman parte del periodo de máxima exposición de Disney, que coincidió con el resurgir de la industria del videojuego y terminó fraguando en una alquimia propicia para el recuerdo.

Con el paso del tiempo este tipo de títulos fue haciéndose casi parte indispensable de los estrenos, y dejaron de ser creaciones independientes, para formar parte del apoyo comercial de las películas. Toda gran producción debía ir acompañada de un título que, a ojos de los expertos en marketing, aprovecharía el potencial económico de ese fenómeno todavía no muy explorado.

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El videojuego de Aladdin llegó a la NES en 1993 y marcó la edad de oro de la compañía de animación en consolas || Fuente: Emudesc

El videojuego nació como una esponja a la que se fueron uniendo lenguajes y estilos ajenos

Aunque seguía habiendo una gran cantidad de juegos funcionales, algunas compañías y estudios se lanzaron a crear títulos que adaptaban las películas, pero ofrecían historias nuevas y experiencias enriquecedoras exclusivas del formato. El máximo exponente reciente de esto lo encontramos en Alien: Isolation, la redención de la saga de Cameron, que llegó a las tiendas el pasado 2014 para intentar corregir el daño causado por el anterior juego de Gearbox. La historia de la teniente Ripley era totalmente reconstruida manteniendo el núcleo narrativo, pero desarrollando la historia dentro de un ecosistema de juego totalmente independiente.

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‘Alien: Isolation’ supo mantener una gran fidelidad con el universo de la película en su propio ecosistema de juego y adaptando la historia a una nueva experiencia || Fuente: Instant-Gaming

Lo que ha quedado claro a lo largo de estas últimas tres décadas es que el videojuego nació como una esponja moldeable, a la que en un primer momento se fueron adhiriendo los lenguajes y estilos narrativos de los otros medios. El cine aportó un gran sustento en un momento de nacimiento y precariedad, pero a media que fue pasando el tiempo, el videojuego se fue independizando. Los estudios fueron creando la estructura y el lenguaje propio que hoy atribuimos al medio.

Las nuevas mejoras gráficas y jugables abrieron un nuevo mundo de posibilidades que permitía a las obras no solo adaptarse una vez ni dos, sino hasta tres veces. El cine nació de la literatura, y el videojuego recogió ambas semillas para hacer de las tres dimensiones un paradigma para que el espectador fuera parte misma de la historia.