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Carmen: rebeldía en la periferia

La producción de la obra de George Bizet, que se representa en el Teatro Real hasta el próximo 17 de noviembre, es mayor de edad. Se estrenó hace diecinueve años en el festival de Peralada, bajo la dirección artística de Calixto Bieito. Desde entonces, ha pasado por los teatros más importantes de Europa y América.

Sin embargo, la propuesta conserva intacta su marca transgresora y su ironía. Son las armas que esgrime Bieitio contra la amenaza del cliché cañí que acompaña a la célebre ópera.

El tópico cañí

La Carmen de Bizet ofrece una visión de lo español a ojos de un francés del siglo XIX: el folclore andaluz, lo racial, los claveles o los toros. La pasión amorosa de las tierras meridionales. Una tragedia cuyo vórtice es una gitana cigarrera, Carmen. Esta enamora a don José, un cabo de la guardia sevillana, quien abandona sus deberes marciales y la acompaña en la vida ambulante de su grupo de bandoleros. Don José es un hombre en las redes de una mujer inconstante, que pronto cambiará sus amores por los del torero Escamillo. Muerto de celos, el amante abandonado asesinará a la gitana, junto a la plaza de toros en la que faena su sustituto.

Toros, playa y juerga

Lo que en el imaginario de Bizet era exótico y misterioso, devino en el siglo siguiente en un conjunto de símbolos que la dictadura franquista explotó hasta la caricatura. Es el punto de partida de esta producción: Bieitio toma la iconografía del Spain is different y la deforma a través del esperpento.

Así, la acción ya no se desarrolla en Sevilla, sino en un espacio fronterizo (Ceuta o Melilla). Los soldados son legionarios burdos y soeces que, descamisados, se tocan los paquetes mientras acechan a las cigarreras.

Mezzosoprano Anna Goryachova (Carmen)/ Coro Titular del Teatro Real – Fuente: © Javier del Real | Teatro Real

Por su parte, los bandoleros pasan a ser contrabandistas, proxenetas y prostitutas. Y los carromatos desvencijados se pasean con la música a tope. Los niños y niñas gastan chaquetas de chándal y gafas de sol. Una turista rubia se embadurna de protector solar en la arena del coso. Es la España kitch de Almodóvar y Bigas Luna.

La bandera española primero, y luego el toro de Osborne, presiden la escena. Una bandera que será sustituida por el cuerpo inerte de una mujer anónima, al final del primer acto. Un toro que acaba desplomado sobre el escenario. Bieitio conjuga el exceso con los mensajes sutiles y simbólicos.

El amor es un pájaro rebelde, que nadie puede enjaular

L’amour est un oiseau rebelle que nul ne peut apprivoiser, entona la heroína de la obra. Hoy en día, Carmen ya no puede ser una femme-fatale. Es un imaginario caduco que representa a la mujer voraz y nociva. En cambio, la Carmen de Bieitio mantiene el carácter de mujer libre y sexual. Su destino trágico es resultado de su actitud frente a una sociedad que no la entiende. Su partenaire deja de ser el hombre encantado por las artes de una vampiresa para dibujar al maltratador inseguro y pusilánime. Se resiste y no acepta que ella ya no le ame, y por eso la mata.

De ahí que múltiples críticas destaquen en la producción de Bieitio como una denuncia de la violencia de género.

Escena final. Mezzosoprano Anna Goryachova (Carmen)/ tenor Francesco Meli (Don José) – Fuente: © Javier del Real | Teatro Real

Carmen en el Real

Tres repartos encaran la representación en la capital. Las críticas divergen en cuanto a lo musical, aunque convienen en valorar una puesta en escena que no ha perdido actualidad y que, al menos en su estreno, parece no haber dejado al público indiferente. O al menos, al bienpensante.

Quizá Carmen les respondería:

Tra la, la, la, la, la, la, la..

Ficha técnica:

Carmen

George Bizet (1838-1875)

Opéra comique en cuatro actos

Música de Georges Bizet (1838-1875)

Libreto de Henri Meilhac y Ludovic Halévy, basado en la obra homónima (1845) de Prosper Mérimée

Estrenada en la Opéra-Comique de París el 3 de marzo de 1875

 

Inma Martín Alegre

Lectora impenitente, escribo poesía y relatos cuando venzo la pereza. Hace años me licencié en Psicología. Llevo a ritmo tranquilo el grado de Estudios Literarios. Mediterránea, lletraferida y residente en Madrid. www.nosiemprerima.com

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Inma Martín Alegre

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