Netflix ha vuelto a lanzar una apuesta segura con la adquisición de Black Mirror y su tercera temporada. Pero, aunque para muchos sea la primera vez que oyen su nombre, se compone de dos temporadas más que preceden a esta nueva y que completan toda la experiencia.

Black Mirror Serie

Black Mirror || Fuente: serielizados.com

Black Mirror comenzó siendo una serie británica estrenada en 2011 compuesta por dos primeras temporadas de tres capítulos cada una, un especial navideño en 2014 y la recién estrenada de seis capítulos. Aunque se traten de episodios independientes sin un hilo argumental común, y la tendencia sea comenzar por Netflix, es recomendable seguir el orden cronológico si se va a empezar a verla.

Entre el variado reparto de actores que la componen destacan Jon Hamm (MadMen, The Town), Toby Kebbell (Rockanrolla), Hannah John Kamen (Juego de Tronos, Star Wars: El despertar de la fuerza), Michael Kelly (House of Cards) o Jerome Flynn (Juego de Tronos).

Michael Kelly en Black Mirror

Michael Kelly en Black Mirror || Fuente: elpais.com

El uso de la tecnología como origen de los problemas

El núcleo de toda la serie, común entre todos los capítulos, es la tecnología. Concretamente, narran diferentes historias desarrolladas en un presente distópico y un futuro no muy lejano. Muestran consecuencias extremas de a lo que puede llevar el uso de los actuales avances tecnológicos y sus efectos secundarios como si de una droga se tratase.

Aunque la tecnología sea el centro de los problemas, son las personas las causantes de ellos. Así, Black Mirror es una crítica social a los efectos que tiene en nosotros, las influencias que produce y hasta dónde puede llegar alguien por culpa del uso de estas innovaciones.

Promo Black Mirror

Anuncio promocional Black Mirror || Fuente: callaqueempieza.com

En palabras de su creador, Charlie Brooker: “En estos momentos somos como niños en un planeta en el que todos los adultos se han marchado y nos han dejado sin supervisión. Los avances se nos presentan siempre como algo sólo positivo, pero no percibimos las cosas que vamos perdiendo ni el efecto que tiene en nuestras mentes. Es como un coche, puedes utilizarlo para ir rápido a los sitios, que es genial, pero también puedes atropellar a un montón de gente”.

Algunas de las situaciones que se muestran ya están ocurriendo. La mezcla de la tecnología, la influencia de las redes sociales y los medios de comunicación pueden condicionar la toma de decisiones, incluso en las de los gobiernos. Se está más atento a la vida virtual que a lo que ocurre realmente a nuestro alrededor.

La vida virtual y Black Mirror

Aspectos de la vida virtual en Black Mirror || Fuente: elcineenlasombra.com

Un ejemplo muy destacado es el de las redes sociales, donde muchos usuarios luchan por una aprobación diaria en la realidad virtual de su personalidad. Movimientos guiados por la huella que dejan en ellas. O lo que comenzó inocentemente denominado postureo. También es el pez que se muerde la cola, Brooker no menciona la dependencia a una plataforma como Netflix, que mantiene a los espectadores pegados a la pantalla.

Diferentes historias, misma reacción

De cada historia se podría desarrollar, una película o hasta otra serie entera, como es el caso del proyecto de Robert Downey Jr. Sin embargo, se quedan en una longitud adecuada. Se trata de episodios de una hora aproximadamente y suficientemente aprovechados cuya única conexión entre ellos, además de ciertos easter eggs, es la posibilidad de que cada uno de los casos se dieran a la vez de forma paralela, lo cual puede ser espeluznante

Pero todos comparten una estructura común. En primer lugar, una fase de incertidumbre, de no saber hacia dónde se va a dirigir o lo que realmente está pasando. Posteriormente se da una avalancha de acontecimientos donde desvelan todo el contenido y a la vez el desenlace de la historia.

Podría considerarse una serie de terror en ciertos aspectos. No del convencional, de sobresaltos y sucesos paranormales, sino de una mezcla de ciencia ficción y realidad que resulta demasiado cercana y factible. Entra en uno mismo y provoca remordimientos.

Muestra una continua dualidad en cada relato. El espectador, que ya se ha sentido identificado, acaba reflexionando sobre qué decisión tomaría dentro de esa maraña de desafíos éticos y morales.

Valores éticos en Black Mirror

La ética en Black Mirror || Fuente: caraballo.es

Una serie a modo de terapia

Por todo esto merece la pena la visualización de Black Mirror, como una especie de terapia. No solo eso, podría formar parte del programa de alguna asignatura de ética en los institutos. Son bombardeos de realidad, de cómo se puede acabar con la naturaleza y de procesos básicos del ser humano.

Sin tener una trama prolongada o sin un desarrollo de personajes que definen a las series más conocidas, se ha ganado un puesto entre las mejor valoradas. Además del aspecto psicológico e impacto en los seguidores, cada uno de los cuales tendrán su propio criterio, son tramas, actuaciones y fotografía que no dejan indiferente a nadie.

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