Benjamin Lacombe, un ilustrador de categoría

Durante los últimos años, la ilustración se ha puesto a la cabeza en lo que ha producción artística se refiere. Disciplinas tan antiguas como la pintura o la escultura le ceden parte del protagonismo al dibujo que, si bien supone el nacimiento de toda producción artística, siempre se ha considerado más como un medio para un fin que como una obra de arte terminada e independiente. Recientemente esta situación ha cambiado debido al surgimiento de grandes artistas como Benjamin Lacombe que hacen de la ilustración no sólo un apoyo visual para una obra literaria, si no que convierten al dibujo en el centro de atención de la misma.

Ilustración de Benjamin Lacombe para Alicia en el País de las Maravillas. || Ana García García

Conociendo a Benjamin Lacombe

El caso de este artista destaca por encima de los demás. En muy poco tiempo se ha convertido en uno de los ilustradores más importantes en Europa. Lacombe es un artista francés nacido en 1982. Desde muy joven encontró su vocación en el mundo del arte, publicando su primera obra ilustrada con tan sólo 19 años. Este artista ha ilustrado libros propios, pero también algunas obras clásicas muy conocidas, como Notre Dame de París o los Cuentos de Edgar Allan Poe, que han conseguido evolucionar y reinventarse a través de sus dibujos.

El estilo de este artista es absolutamente personal e identificable. A través de sus trabajos ha desarrollado un estilo propio inconfundible para cualquier amante de su arte. Sus dibujos se caracterizan por contar con una enorme carga emocional, incluso con cierto aire melancólico. Esto se encuentra en sus obras más oscuras pero también en las ilustraciones más coloristas. Su trabajo está plagado de personajes de piel pálida y grandes ojos, que aumentan todavía más la carga expresiva de la imagen. Todas las figuras que componen las escenas parecen delicadas y frágiles, como si todo hombre, mujer, niño o animal pudiera romperse en mil pedazos al pasar la página.

Ilustración de Benjamin Lacombe para Cuentos Macabros. || Ana García García

En cuanto al uso de técnicas, Benjamin Lacombe se sirve de procesos muy variados y recurre a todos los materiales y los procedimientos que considera que harán su obra más hermosa y de mayor calidad. Consigue todo tipo de efectos por medio del uso de diferentes procesos técnicos como el lápiz, la acuarela, el gouache o incluso el óleo. La editorial Edelvives, que publica las obras de Lacombe en España, ha organizado en alguna ocasión un masterclass con el artista, explicando su modo de trabajar, el motivo de la elección de temas etc.

La plasmación gráfica del arte literario

El trabajo que le dio el paso definitivo a la fama en el mundo de la ilustración fue Cuentos Macabros, una recopilación de algunos cuentos de Edgar Allan Poe. La obra del escritor norteamericano ha inspirado siempre a los artistas y estos buscan siempre darle una nueva vuelta a sus historias, buscando aportar algo propio a estas enigmáticas lecturas. Julio Cortázar decía que la obra de Poe es “tan profundamente temporal como para vivir en un continuo presente, tanto en las vitrinas de las librerías como en las imágenes de las pesadillas”. Benjamin Lacombe ha conseguido devolver la obra de Poe a los escaparates y elabora su propio concepto de la imagen de pesadilla.

A través de la ilustración de 8 cuentos y alternando páginas blancas y negras, el ilustrador francés plasma una visión muy personal de lo que él cree que se escondía en la mente del escritor. El libro contiene imágenes tenebrosas, con cierto carácter goticista que recuerda al romanticismo más oscuro y pasional. Lleva así el estilo de las ilustraciones a la época en la que se escribieron los cuentos. Benjamin Lacombe no deja nada al azar, mostrando personajes muy trabajados. Pero también crea paisajes e interiores con todo tipo de detalles que atrapan al espectador, que se sumerge en las imágenes a medida que avanza en la lectura de los cuentos.

Benjamin Lacombe se encuentra a la cabeza de la ilustración en Europa y no es para menos. En los últimos años ha desarrollado fantásticos trabajos, la mayoría por decisión personal como Madamme Butterfly, un libro sobre María Antonieta o la enigmática Alicia en el País de las Maravillas. También ha llevado a cabo algunos encargos como la ilustración de Notre Dame de París, un gran reto por lo que la obra de Victor Hugo significa para la capital francesa, pero que finalmente obtuvo una gran acogida. Los amantes de la obra de Benjamin Lacombe pueden estar tranquilos, pues este artista parece no parar de crecer.

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