El Guardián de la galaxia: el Jedi de Platón

El gran mérito de la filosofía es su maleabilidad, su capacidad para inter-relacionar el todo con el todo o la propia filosofía con doctrinas totalmente opuestas. Una de esas tantas virtudes que le permiten juguetear con los conceptos, las comparaciones y las vicisitudes.

Una de las obras más significativas de la filosofía clásica fue escrita alrededor del 390 a.C. por Platón: La República o El Estado. Pronto se convirtió en un título indispensable de la teoría política. En forma de diálogo, los interpelados discuten sobre conceptos tales como la libertad, la democracia, el trabajo, la guerra, la paz y la justicia.

Jedi Platón filosofía

La escuela de Atenas || Rafael Sanzio

El tratado consta de diez libros. Al final del segundo, al salir a la luz la cuestión de la profesión de los hombres en el Estado ideal, se introduce el concepto de Guardián: un guerrero, protector del ciudadano, que hace del combate y la guerra su vida y su vocación.

Retomando la figura del Guardián platónico, el filósofo destaca su dureza y su extrema frialdad ante sus semejantes. El pensador griego también subraya su imperturbabilidad ante la muerte, su valentía esencial, que no osadía, y un inmenso amor hacia sus conciudadanos. Se trata de un ser férreo, calculador e inexorable en espíritu, que proporcionará defensa al Estado y expansión territorial.

Platón, guardianes y algún jedi

Todas estas habilidades y rasgos que el Guardián posee son fruto de una educación rigurosa y severa que alimentan su alma. Una disciplina que se le aplica desde que éste es una criatura. Asimismo, se le administra a muy temprana edad el contacto directo con la música o la gimnasia, elementos muy propios de la civilización arcaica helenista. Otro elemento esencial de esta figura es la vida en comunidad, que incrementa su sentido de la moral, el respeto hacia los demás y su disposición para compartir y dejar de lado los bienes materiales.

Jedi Platón guardian

Jedi

El protector de la República idónea ha de ser inflexible ante las adversidades, dejando atrás relativos o imprevistos, además de inteligente y lúcido. El resultado se consigue gracias a la preservación y el mantenimiento del alma y el cuerpo.

Un par de milenios después, Lucas ideó la imagen del Jedi combinando la rigurosidad, la templanza, la prudencia y la audacia. El caballero Jedi enseña a su discípulo, el Padawan: la educación también aquí juega un papel primordial. En la misma línea, se reúnen en consejo y en asamblea para determinar sus acciones, hecho que nos recuerda al ágora democrática. Y por cierto: el Jedi sirve también a una república.

La imaginería de George Lucas

El director George Lucas ha confesado en una profusión de ocasiones absorber influencias diversas para construir su particular universo, el de la saga Star Wars; inspiraciones extraídas de la pintura, la literatura, la música y, por supuesto, también de la filosofía. En el cosmos creado por Lucas, se perciben nociones que nos recuerdan a la metafísica ontológica, como la Fuerza que rige la naturaleza. También se puede detectar, por citar otro ejemplo, el parentesco entre los colosos AT-AT y los elefantes oníricos dalinianos. Pero eso ya es harina de otro costal.

Jedi Platón

Elefantes dalinianos

Lo que queda claro es que la analogía entre estos dos guerreros es notoria. Hay divergencias evidentes, como la voluntad intrínseca del Jedi de servir a una Fuerza que representa el Bien, mientras que el Guardián se pone a la entera disposición de la justicia y, al menos en ese ámbito, Platón no se refiere nunca al bien en tanto a concepto universal. No obstante, son muchas las afinidades que existen entre dos personajes que hacen de la guerra un arte al servicio de la paz, y combaten hasta la muerte en aras de la prosperidad de su nación.