Carlos Moyá y la conquista del número 1 ATP

Carlos Moyá nació en verano y en Palma de Mallorca, allá por el año 1976. Al albor de la Transición, creció con la tranquilidad innata de una isla. Carlos Moyá siempre quiso ser tenista. Su familia le enseñó la raqueta y él decidió abrazarla para triunfar. Entre lágrimas partió de niño a Barcelona con un sueño en su melena: sería jugador profesional. El ritmo de la Península y la exigencia de sus entrenadores exprimieron su talento hasta alcanzar el número 1 ATP.

Carlos Moyá, una nueva imagen

Charlie irrumpió en el circuito profesional en 1995 y dos años más tarde su llama prendió. Fue lejos, mientras disputaba en Melbourne el Abierto de Australia, cuando se atrevió a eliminar a Boris Becker del torneo. Consistente, no como Dimitrov, continuó escalando rondas del Grand Slam y se plantó en la final, con su cinta de pelo. Llevaba camisetas sueltas y pantalones de senderista, se rebeló ante el polo.

Carlos Moyá brillaba con la derecha invertida y utilizó su altura para potenciar el servicio. Mostraba frescura física y escondía el revés, su punto flaco. Allí se encontró con Pete Sampras y perdió, pero Carlos Moyá había iniciado su carrera al número 1 ATP. Recordando a Chiquito de la Calzada, eligió un “hasta luego Lucas” para despedirse del torneo.

El tenista mallorquín volvió a España con fama de actor y carisma de político. Su sonrisa a lo Brigitte Bardot causaba furor y materializó su brillante etapa con el triunfo en Roland Garros, en el año 1998. Carlos Moyá derrotó a Marcelo Ríos en un partido extremo y venció a Corretja en la final, para coronarse rey de la tierra batida en París.

Un merecido número 1 ATP

Tras llegar a las semifinales del US Open y caer en la final de la Copa de Maestros, el balear acarició la cúspide en Indian Wells. Apeó a Gustavo Kuerten del torneo y se posó en el rincón más elevado del tenis. El 15 de marzo de 1999, Carlos Moyá consiguió la conquista del número 1 ATP. Por primera vez en la Historia un tenista español era reconocido como la mejor raqueta del mundo.

Carlos Moyá Roland Garros

Carlos Moyá en Roland Garros || manquepierda.com

Su comienzo relucía, era tan prometedor como el arranque de Robinho, pero solo pudo mantener su nombre como número 1 ATP por dos semanas. Carlos Moyá mejoró su tenis con un saque feroz y una volea ganadora, junto a una derecha afilada que retuvo hasta el final. Sin embargo, desnudaron su revés y no logró convertirse en un gran defensor, lo que le condenó. El ex número 1 ATP abrió el candado de la victoria y pronto Ferrero y Nadal se apoderaron de su cima. Carlos Moyá puso la primera piedra de gloria en la clasificación del tenis español, tras las enseñanzas de Santana y Orantes.

Nadal siempre reconoce que Charlie fue su mejor amigo del circuito. Compartieron melena y miles de entrenamientos, en los que el manacorí empezó a crecer. Rafa cuenta cómo le arropó y sonríe cada vez que le preguntan por las bromas que compartían. Carlos Moyá era el campeón indiscutible de la PlayStation y Nadal el blanco de todas las novatadas ideadas por su padrino diestro de raqueta Babolat. Su idilio lució en Sevilla, cuando juntos consiguieron ganar la Copa Davis para España y Carlos Moyá fue coreado hasta el júbilo.

Carlos Moyá número 1 ATP

Carlos Moyá y Rafa Nadal || tennisworldusa.org

Una lesión retiró a Carlos Moyá de las pistas en 2010, pero jamás le arrebataron el recuerdo de ser el primero, de los primeros. Señaló la senda, derecha a derecha, al futuro más ganador del tenis español con su conquista del número 1 ATP.